jueves, enero 15, 2009

Belkis Cuza Malé: Elvis y yo


La flecha -que hace rato quiere abrirse a firmas «invitadas y admiradas»– se congratula en publicar una colaboración que no necesita añadir nada más para presentarse.

Belkis Cuza Malé



Algunos no entenderán nunca mi fascinación con Elvis Presley. Supongo que tendrían que entender primero otras muchas cosas de mi vida espiritual para conocer las razones que me llevaron a investigar sobre el Rey del Rock and Roll y escribir y publicar mi libro Elvis: la tumba sin sosiego o la verdadera historia de Jon Burrows (E.Press/LLP, Miami 1994. Edición también en inglés). El libro es considerado ya un clásico entre los que defienden la tesis de que Elvis no murió el 16 de agosto de 1977, sino que fingió su muerte y vive escondido.
Me precio de ser una magnífica investigadora, quizás mejor que un detéctive. Estoy tan dotada para buscar cosas perdidas como un perro de aguas. Mi rastreo me ha llevado a descubrir piezas literarias insospechadas, como la novela publicada por una cubana desconocida durante mediados del siglo XIX, un libro para niños escrito por Cirilo Villaverde, y datos de primera mano que me llevaron a armar la biografìa de la poeta y pintora Juana Borrero y que publiqué en 1984 con el título El clavel y la rosa.
En el caso de Elvis, estoy segura de que he hablado y visto a Elvis, pero como respeto por encima de todo su voluntad de no hacer público datos que pudieran dar al trasto con su vida secreta, me limito a lo que considero me es permitido: que sus admiradores y fieles seguidores conozcan que está vivo y aporto pruebas de que lo que digo es cierto, como podrán comprobar en mi blog.
Pero para volver al tema que me ocupa ahora, el de por qué mi fascinaciòn con Elvis, les invito a que nos traslademos a la época de mi adolescencia. Estudio el bachillerato en una escuela privada –sólo para hembras– de Santiago de Cuba y no soy lo que se dice una fanática de Elvis. He oído en la radio su Houng dog y otras canciones, tan de moda entonces, y veo que en el Ten Cent de la calle Enramada venden monederos, llavines, y otras mercancías con su foto y su nombre. Hasta ahí.
Sólo que un día, durante el recreo, oigo una voz que me grita: ¨!!Elvis, Elvis!¨ Era Rosita, una compañera de curso. Extrañada, le pregunto por qué me llama así. ¨¿Es que no te has visto los ojos? Tienes los mismos ojos dormidos de Elvis Presley!!!¨. No, nunca me los había visto, pero desde ese momento tuve que reconocer que Rosita no se equivocaba.
Sin embargo, no era la primera vez que algo extraño me sucedía con Elvis. No recuerdo cuándo, pero tengo la impresión de que fue a principios de 1956. En una revista Vanidades de la época vi una foto de Elvis con su mamá y alguien que olvido, recostados a uno de esos fabulosos carrros que el cantante gustaba coleccionar. La foto no era en Graceland, pues todavía no se había convertido en su propietario, sino en la otra casa que tuvo al principio de su fama, en un elegante barrio de Memphis. Mientras miraba aquella foto mi tercer ojo recogió algo especial: no sólo yo conocía en persona a Elvis, sino a su madre, y me sentí como incrustada allí, en medio de todos ellos.
En realidad no descubrí mi conección espiritual con él hasta 1990, cuando sentí la urgencia de investigar si en realidad estaba vivo o muerto. Entonces se hizo clara para mí esa conección, comenzando con mi nombre: Belkis. Mi nombre contenía el nombre de Elvis. !Qué extraño!, quizás eso explicara la revelación de su supuesta muerte, que me me llegó viviendo yo en La Habana, la tarde del 16 de agosto de 1977, con aquel mensaje mental:¨Pon la radio para que veas quién murió¨. Y así fue, allí estaba en la Voz de las Américas la impactante noticia. Y aquellos sueños recurrentes sobre la tumba de un amigo rubio, a la que yo visitaba para limpiar de malezas, tenían que tener un significado muy grande, sólo que entonces yo no lo sabía.
Cuando en septiembre de 1991 visité la tumba de Elvis en Graceland, de pie junto a aquel alarde casi faraónico de monumentos mortuorios, pregunté a mi Espíritu si Elvis estaba enterrado allí. Quería recoger las vibraciones que emanaban de aquel sitio venerado por tantos. Pero sólo capté un silencio muy grande a mi alrededor, símbolo del vacío que atesoraba la tumba. Cuando me marché de Memphis sabía que iba a investigar la verdad y que no pararía hasta saberla. Durante mi visita a Memphis se me abrieron extrañamente algunas puertas y pude entrevistar a varios de los amigos màs cercanos de Elvis, incluso a su enfermera y a la sirvienta que lo vio por última vez y a la que él le pediría que le subiera una jarra con hielo a la habitación.
Mi investigación me llevó a los sitios más extraños y a conocer a la gente que se suponìa pudiera aportarme algún dato. Agoté todos los recursos a mano, indagué en agencias del gobierno, en varias oficinas que se ocupan de las licencias de manejar, en documentos de la época, en fin, en todo lo que me oliera a una pista cierta. Por supuesto, me leí la mayoría de los libros fundamentales sobre Elvis, y aprendí de memoria al personaje. Pero un dato en el libro de Larry Geller, su peluquero y estudioso de las ciencias ocultas y la metafísica, fue para mí esencial. Allì aparecía una foto de la carta natal de Elvis, hecha por un famoso astrólogo de la India que vivía entonces en California. Observando con una lupa aquel documento, descubrí que el dìa que yo nací estaba señalado como la fecha en que se producía una progresión astrológica en la vida del cantante. Elvis tenía siete años y según la astrología ocurrieron cambios ese dìa en su futuro. Como comprenderán, me sentí muy impresionada con aquella información.
No soy una astróloga, y no puedo decir con certeza qué significaba eso, pero sabía que era importante desde el punto de visto espiritual.
La historia no termina ahí y así lo cuento en mi libro. Sólo quería traer un poco de luz al motivo que me llevó a convertirme en una especialista en el tema de un Elvis vivo. Siendo una cubana y una intelectual, me siento muy honrada por haber sido escogida a veces para hablar del tema de Elvis, como lo he hecho en la BBC de Londres en dos oportunidades y en otros sitios. Como soy una persona vital, me halaga el poder aportar algo a la bibliografìa elvisiana, y a que se considere seriamente el estudio de uno de los artistas más grandes del mundo, y a un ser humano extraordinario.
Sólo quiero añadir que Elvis era un estudioso del tema esotérico, y solía cargar en cada gira con más de 300 libros sobre ocultismo y metafísica, y que durante el tiempo que estuve escribiendo mi libro sobre él tuve sueños reveladores que me aclararon mucho de su intrincada y fascinante historia.
Florida, enero 14, 2009.

Visitar el blog de la escritora.

La foto se publicó como inédita en El País. George Kalinsky, fotógrafo oficial del Madison Square Garden de Nueva York, encontró en su archivo cerca de 40 fotografías inéditas de Elvis Presley durante un concierto que ofreció en el famoso pabellón de la Gran Manzana en 1972, cinco años antes de su muerte.- AP - 10-04-2008.

2 comentarios:

Belkis Cuza-Malé dijo...

Querida Rosa Ileana; es un placer y un honor para mí el haber escrito este texto a petici{on tuya, para tu blog. A través de los años y las vivencias que de algún modo compartimos en esa Isla, siento que también el tema de Elvis nos une en una juventud que se ha hecho eterna, porque él es eterno como su voz.
Muchas gracias de nuevo y bendiciones,
Belkis
www.elvisjohnsmith.blogspot.com
www.belkiscuzamale.blogspot.com

Isis dijo...

Maravillosa Belkis.