miércoles, mayo 21, 2008

Casas de La Víbora




Algunas de las casas de mi barrio se repintan, acicalan y remozan porque sus habitantes tienen esta vida y no otra. En el barrio que conocí desde adolescente vivieron Celita Torriente y Gloria Puga, Cintio y Fina, Teodoro Benemelis, Magallanes, Elena y Felipe, el limpiabotas Juan y Rinaldito. Algunos se mudaron de barrio, otros de país y muchos ya no están o están en esa otra parte que suele llamarse eternidad, pero si bien el barrio no ha cambiado, tampoco es el mismo, sino otro, y para la imagen de deterioro que ofrecen tantas calles de la ciudad, es un enigma por qué las casas de La Víbora resisten las inclemencias. ¿Será porque alquilan? Imposible. Difícil que un turista se aventure a estar en el último confín. ¿Será porque aprecian lo que tienen? ¿Será — me dijo una amiga— porque muchísimos de sus dueños son los mismos y las casas pertenecen a los descendientes de los que alguna vez las construyeron? Algún motivo tiene que existir aparte del «aburguesamiento» ya que propietarios recientes, funcionarios de empresas y nuevos ricos se instalan en las casas de los que las dejan porque se van o mueren, como en los sesenta, médicos e ingenieron ocuparon las que abandonaron «los que se fueron» en una oleada que no ha dejado de detenerse. Y aunque casi nada nuevo se ha construido -- quizás el despintado consultorio del médico de la familia--- parecen desafiar el tiempo y el maltrato. La gente aprecia las construcciones de los cincuenta y en un sitio en internet venden remozado el mobiliario afín para estas construcciones. ¿Habrá subido de valor el barrio de siesta, brisa y trova vieja ?

Como siempre, las fotos me las envía mi corresponsal.

Anoten, hay algunos cambios en mis enlaces.

domingo, mayo 18, 2008

Estreno madrileño de Montes Huidobro


En el prólogo de Satanás (1913), escrita, publicada y estrenada en España, José Antonio Ramos confiesa que viajó resuelto porque "aquí venimos los latinoamericanos como a casa propia". Y en los veinte, Hernández Catá y Alberto Insúa rivalizaron con los hermanos Quintero y tuvieron público, éxito y prensa. En los cincuenta, un pionero solitario -- el investigador Carlos Miguel Suárez Radillo-- acoge un grupo de obras cubanas para ser montadas y/o leídas con su grupo El Juglar. Sin embargo todavía hoy no es mucho el teatro cubano, ni latinoamericano que sube a las tablas españolas (ni de ningún otro país europeo) y a excepción de la portentosa labor de Primer Acto y de la colección de antologías editadas por Pérez Coterillo en el Centro de Documentación Teatral, la asignatura latinoamericana está reservada a los festivales y las giras y no se corresponde con el aporte de la emigración ni con la calidad de su dramaturgia.
Al fin, el cubano Matías Montes Huidobro tiene un estreno madrileño. Las obras son excelentes: " La navaja de Olofé”, “La soga” y “Los acosados” por el Grupo Teatral Olofe, que dirige Mauricio Rentería. Sobre todo, en Los acosados (1959) descubrirá el público cuánto se anticipó en el empleo de formas osadas que después se hicieron habituales : juego y delirio, realismo y ritualidad.

El grupo teatral “Olofe” fue creado en Madrid, España, en el 2007, por un grupo de cubanos artistas residentes allí, de distintas generaciones y mundos culturales que han mezclado música, teatro y artes plásticas, en una nueva propuesta escénica. El montaje de carácter mítico-ritual, que cubre aspectos cotidianos del el sexo, el aislamiento y la subsistencia, tendrá lugar en la Casa Teatro Janagah, Plaza Arteijo 14, Metro Barrio del Pilar, el 29 de mayo a las 9 y 30 de la noche. Informes sobre el espectáculo: 34-68580304, 34-913328302.

Con motivo de la publicación de Cuba detrás del telón -- ensayo de Matías Montes Huidobro sobre el periodo 1959-1961, -- y el montaje en Madrid de sus obras, tendrá lugar el lunes 26 de mayo a las 20 h, una presentación conjunta en torno al libro y el espectáculo (que incluye una dramatización de “La soga” por Rentería), como parte de las actividades de “El lunes nos vemos”, con la participación del autor, el director y sus intérpretes, en los salones de la Asociación de Autores de Teatro, Benito Gutiérrez, 27, en Madrid (teléfono 91-543 02 71) (Metro Argüelles).

En la foto Mauricio Rentería e Izaskun Cruz. Más información en Instituto Cultural René Ariza que me facilitó la fotografía.

jueves, mayo 15, 2008

Trenes y Cuba Railroad


Me gustan los trenes en los que he viajado y los que me imagino. El que en mi época se llamó La flecha roja (Moscú - Leningrado) y el que hacía el trayecto por la noche de Madrid a París y llegaba al amanecer. O el tren lechero que nos llevó de La Habana a Santiago de Cuba en una hamaca. En uno servían té de un samovar, en el otro, había que tener listo un spray para aterrorizar al posible asaltante, en una cabina de tercera. De esta pasión por los trenes hay un cuento -- "La Habana noir o iré a Bejucal" , finalista en el concurso de la Fundación de los Ferrocarriles en España que nos permitió -- para no variar- viajar en un tren de cercanías dede la estación de Atocha. Para los que gustan de los trenes, encontré esta guía : horarios, hoteles, recomendaciones y unas bellísimas fotografías de la Calle Padre Pico, y del hotel Casa Grande, en Santiago de Cuba. No puedo salir de mi asombro si en 1917 había tanta puntualidad y los trenes cumplían sus horarios.

jueves, mayo 08, 2008

La noticia está en otra parte

En julio del 2007 me sumé a los que recibimos con alegría al blog de Yoani , el rostro del periodismo ciudadano y de la aspiración de los jóvenes de vivir en otra Cuba. En marzo de este año, retomé su idea y escribí " la vida no está en otra parte." Hoy vivimos una desilusión. Yoani Sánchez -- galardonada con el premio Ortega y Gasset por su labor y la inmensa popularidad de su blog-- no puede ir a recogerlo a Madrid porque no recibió el correspondiente permiso para viajar o la cacareada «tarjeta blanca». Su rostro iluminó las pantallas del concurridísimo acto y hoy su imagen se multiplica en la prensa del mundo. Y los que nos ilusionamos con las palabras de Eusebio, con algunos síntomas de «cambios», tenemos que admitir que nos equivocamos una vez más, si una muchacha de treintidós años, que gana un premio con su talento, no puede ni siquiera viajar para compartirlo y agradecerlo. No sé lo que piensan los que deciden quién hace un viaje ni por qué los prohiben. Porque si esto le pasa a Yoani -- conocida y respetada por sus miles de lectores-- ¿qué será de todas las muchachas de la y griega que no tienen un blog ni se ganan un premio literario?

miércoles, mayo 07, 2008

Alma guajira por entregas


Hoy encontré una maravilla en el blog Santiago de las Vegas en línea: entregas por episodios de la obra de Marcelo Salinas, Alma guajira (1928). Y me puse a pensar ¿qué pensaría Salinas, obrero, luchador, anarquista y escritor reconocido de este revival? Si bien es cierto que la pieza tiene un notable reconocimiento en su momento, gracias al concurso auspiciado por la argentina Camila Quiroga y fue llevada al cine, poco después cuando estrena La tierra... la tierra, ya los propios críticos de la revista de avance le hacen muchísimos reparos. Y Salinas estrena pero casi no publica. Es increíble lo muchísimo que estrena y lo único que publica, a saber, es esta pieza. Aunque tal vez pronto, pueda poner en mi cajita un texto suyo no muy conocido, y según la investigadora Esther Sánchez-Grey, el autor sale de Cuba anciano y escribe en el exilio tres obras. Las fotografías -- cortesía de Victoriano Ramón Pico González--, son seguramente propaganda de la película de Ors.
Hay que señalar que en el concurso Mañach tiene un segundo lugar con Tiempo muerto, y el tercero es para Carlos Loveira (1881-1928) con El mundo anda revuelto. Se presentan cuarenta obras y la revista de avance señala que “ [….] cualesquiera que sean sus méritos, significa que el ambiente no se halla estéril para la concepción dramática” y saluda las “posibles vocaciones dramáticas que ha concitado” (Directrices 1928, 36).

José Antonio Ramos, que vio la obra dos veces, escribió conmovido: “No me importa que Charito sea una obra ingenua, que no viene a aportar nada al teatro, hoy en crisis en todo el mundo. El caso es que Salinas nos ha dado una lección a los intelectuales ibsenizados y rellenos de sofisticaciones—como se dice en inglés”. El primer título de la obra fue Charito. Como el fonógrafo en la obra de Salinas es muy importante, ya que la tragedia se desarrolla en medio del guateque, tomé prestada la fotografía en espera de otros muchos episodios de Marcelo Salinas en Santiago de Las Vegas.

martes, mayo 06, 2008

Curioso clasificado



En mis búsquedas en Comedias y Comediantes, encontré un clasificado que entonces y hoy sigue siendo un trabajo envidiable.

domingo, mayo 04, 2008

La Santana recorre La Habana


¿Quién mejor que Ramón Fajardo Estrada (que tiene un libro de setecientas páginas) Yo seré la tentación ( Plaza Mayor) para recordar a María de los Angeles Santana. Les recomiendo esta serie de artículos: uno, dos y tres en la imposibilidad de conseguir el libro, que sólo he visto en los libreros de viejos y las bibliotecas.
Lo que muy pocos saben (creo) y a lo mejor estoy equivocada, es que la Santana, ese ícono de la zarzuela y el teatro musical, que cultivó decenas de registros y tiene facilidad para la comedia y el drama, cuenta su historia como motocilista de la Harley Davidson en una maravilla de cine de arte. Una Harley recorre La Habana, de Juan Carlos Alom con guión de Cirenaica Moreira (1997) : en 16 mm. Alom la reveló a mano. Con música de El Tosco. Y no tiene desperdicio el fragmento de la vital María de los Angeles del cual pueden verse algunos minutos en el sitio del fotógrafo.

La fotografía tomada de la página realizada por Pepe Murrieta.

jueves, mayo 01, 2008

Una espectadora de teatro en el cine



Si hay un director que establece una relación visceral con el teatro es Manoel de Oliveira. Acabo de ver algunos de sus filmes en la muestra que recién finalizó en Los Angeles. Más que filmar una obra teatral o basarse en un texto, explora la naturaleza del hecho y se inmiscuye en su condición real, con una actitud tan amorosa y tan fiel que intuyo el director portugués tiene que haber sido algo más que un «amador». En la primera historia de Inquietude, la artificialidad de la representación lo fascina, incluso la marcada sobre actuación de los personajes en un ámbito elaborado hasta el mínimo de detalles: el set resalta el elemento de construido y ornamental. Es la obra de Hélder Prista Monteiro: Os Imortais (1968). El padre (José Pinto) y el Hijo (Luis Manuel Cintra), dos médicos de ochenta y sesenta años dialogan en un cuerpo a cuerpo sobre senilidad y vejez en una farsa trágica que se aproxima al mundo de Genet, Ionesco y el absurdo. Escrita el mismo año de Los viejos pánicos, de Piñera, es más farsa trágica, más esperpento. La solución de Oliveira no puede ser más imprevista y dudo que un teatro la pudiese reproducir. Cuando se cierra el telón y caen las pesadas cortinas rojas, estamos en 1930 en Oporto. La cámara se concentra en el brillo de la tela y con el aplauso final y cuando el público baja las escaleras del edificio teatral, aparece una nueva historia. La representación se ha encadenado con la vida y luego con su imagen.
En O Meu Caso (1986), una obra de José Régio, del mismo título, escrita en los años cincuenta, un actor reclama ser escuchado, contar su historia, su caso, como en Pirandello. Nadie lo escucha. La gente del teatro está demasiado preocupada por sus propios egos y su divismo y nadie oye al que vocifera y necesita ser oído. Oliveira la ensaya de tres maneras diferentes, con sonido, como cine silente,-- con una narración de Samuel Beckett—y después con la banda sonora al revés que hace el texto ininteligible.
Pero como dicen los conocedores y especialistas en Oliveira que todo empieza con su adaptación de El zapato raso, de Paul Claudel, siete horas de puro teatro y encontré Le soulier de satin, en francés, sin subtítulos, los remito a ella que para decirlo con pocas palabras, es una fiesta.

La parte 1
La dos
La tres
La cuatro