martes, abril 29, 2008

Verycuetos de Juan Cueto-Roig

He leído con mucho placer Verycuetos, de Juan Cueto-Roig (Editorial El Almendro, 2007), que reúne «comentarios» (cuetocomments) que su autor envió por correo entre 1999 y 2005 a una selecta lista de suscriptores. Leídos mucho tiempo después y en forma de libro, sin saber qué interés cohesionaba a sus happy few, perduran los muy-cuetos. Variados y entretenidos, contienen reseña cinematográfica y operística, sobre el ballet y sus figuras, de libros (entre ellas, algunas de libros no muy comentados como El polvo y el oro, de Julio Travieso o Un poco más de azul, de Manuel Reguera Saumell), zarzuela, espectáculos musicales, teatro dramático y relatos de viajes, traducciones y primicias. Tendríamos hasta mañana para hablar de estos vericuetos en los que cuenta a amigos, conocidos y familiares con irreverencia pero con respeto, incidencias muy variadas de la vida cultural en varias ciudades e intervenciones suyas en forma de cartas, aclaraciones de carácter político, parodias y divertimentos.
Verycuetos ha recibido excelentes críticas y reseñas, así que voy a resaltar lo que me fue más útil de su agradable lectura : las entrevistas en exclusiva a figuras que casi nunca tienen un sitio en los medios. Manolo Coego, Blanca Varela, Antonia Rey y Raquel Revuelta, a quien también dedica un homenaje póstumo. Coego habla de su etapa en la ADAD (La luna en el teléfono, con Marisabel Sáenz) y por supuesto de la televisión con Raquel, "la actriz más completa de Cuba. Con una gran disciplina de trabajo y una memoria privilegiada". Antonia Rey, primera figura de la sala Las Máscaras, en la «época de las salitas» hizo docenas de protagónicos bajo la dirección de su esposo Andrés Castro, el último de ellos El dulce pájaro de la juventud. Por más esfuerzos que hace Cueto por preguntarle del pasado o por arrancarle un recuerdo nostálgico, la Rey, le habla del presente inmediato. Varela, una de las mejores intérpretes de Cecilia Valdés, recuerda a Gonzalo Roig con quien mantuvo correspondencia desde el exilio.
La entrevista a Raquel (2000), precedida de comentarios suyos y ajenos sobre su trayectoria e intensa búsqueda en periódicos y archivos, es muy natural. Lacónica contesta que "no le preocupa ser recordada. Los que me conocen y me han querido, me recordarán como ellos saben que soy". Cuatro años después, un 24 de enero, Cueto-Roig compila un sentido y emocionado homenaje de sus suscriptores y un adiós a "la sencilla, la amable, la encantadora Raquel".
Si me apasionó este fragmento del libro – que puede abrirse por cualquier parte—y es como es lógico de difícil clasificación, hallé muchos otros comentarios que aunque escritos de forma coloquial y amistosa, hablan con rigor y naturalidad lo mismo de la apócrifa Sociedad Tutelar del Bel Canto, que de un polémico texto de Gastón Baquero, de Lilo Yarson, el actor de final trágico -- (Arco de Triunfo y Por quién doblan las campanas) o de la desaparición – también trágica-- de Olga Andreu, quien fuera bibliotecaria de la Casa de las Américas y productora de Teatro Estudio, pero sobre todo, amiga e inspiración de los artistas. En ocasiones, prima lo satírico como en "El vertedero" o "Typically American", sobre la pobreza culinaria de Estados Unidos. Y también como hombre de cultura y poeta, deben haber sido muy bien recibidas sus traducciones, en particular las de Emily Dickinson de las páginas 281 y 282.
Si suscribir(se) es según el Diccionario de la Real Academia 1. ‘Firmar [un escrito]’, ‘compartir [la opinión] de alguien’ y, como pronominal, ‘abonarse a algo’, los invito a suscribirse conmigo a los verycuetos.

lunes, abril 28, 2008

Opiniones de los lectores


Se me han quedado algunas cosas en el tintero relacionadas con comentarios de los lectores.

El Dr. Gervasio Prado me escribe desde Boston y me aclara que:

"El libro de Rodríguez Acosta perteneció a la Colección de Thomas Barbour que pasó mucho tiempo en Cuba en la zona de Cienfuegos, donde era muy amigo de la familia Atkins (cuyos descendientes viven en Boston), antiguos dueños del ingenio Soledad en esa zona. Edwin Atkins es el responsable de crear el Arboretum que había (creo que todavía existe) en Soledad y que los Atkins donaron a la Universidad de Harvard. El Prof. Barbour era ornitólogo y escribió varios libros como "Un Naturalista en Cuba" y "Las aves de Cuba". Seguramente iba a Isla de Pinos con frecuencia ya que por ella pasan millares de aves migratorias todos los años. Tengo una copia del
libro "Un Naturalista en Cuba", que encontré en una casa de libros viejos, en el mercado de libros usados ( como www.abebooks.com ) con bastante facilidad y a bajo precio. El libro tiene una foto del Sr. Atkins y su señora. Tuve el gusto de darle una copia a un amigo que es bisnieto del Sr. Atkins. El otro libro es más dificil de encontrar y siendo sobre pájaros, muy buscado por los Ornitólogos y ornito-aficionados (una palabra nueva!!), es "The Birds of Cuba" se cotiza en más de $1,000."

El Jardín Botánico Soledad está a 16 ms al este de Cienfuegos en dirección a Trinidad.


Una lectora desde Buenos Aires me dice que el palacio de Luyanó está situado en Calzada de Luyanó entre Fábrica y Reforma.

sábado, abril 26, 2008

Miniatura


En mi día de limpieza le he quitado el polvo a una pequeña miniatura de cerámica. Alguien me la regaló una vez y le puso nombre: «el tímido». Me acompaña desde 1977 y ha resistido todas las batallas.
Reluce en una mañana de sol en Santa Mónica.

Sosa Bravo, 1977.

viernes, abril 25, 2008

Recuerdo de Barbarito


Barbarito Diez, en otra época, complacía peticiones. Serenatas diurnas y nocturnas que los enamorados le pedían por teléfono. Hoy suena rarísimo, pero él mismo me lo dijo. Se me han olvidado muchas frases de antiguas entrevistas, pero no ésa.
Un lector amigo insistía en tener imágenes de su casa. Reticente o despreocupada, no atendía a su petición, hasta que un día me acordé de Barbarito y le pedí a mi corresponsal fotos de su casa en La Víbora. Sé lo que cuesta a los que no somos fotógrafos merodear en hogares ajenos como turistas. La cámara colgada del brazo interpone una distancia. Cuando mi amigo lector recibió las fotografías, sufrió muchísimo. Lo que para un extraño puede ser casi natural, le pareció una ruina, y donde yo vi mosaicos conservados y hasta cierto aire de intimidad, él vio destrozos. Ninguna fotografía puede devolvernos la imagen de lo que fuimos, ninguna imagen es capaz de restituir la memoria de los lugares en los que nacimos.

Del jardín que mi madre cuidó con tanto esmero y donde crecían varias matas de jazmines, nada queda. Ahora son otras plantas y otras flores. La antigua cerca es un muro de bloques y una horrible alambrada, quizás con el propósito que nadie entre sin permiso. El portal luce gris, triste, con unos horribles muebles oxidados que vienen sabe Dios de dónde. El portón de entrada, de una estupenda madera, aún se mantiene desafiando los elementos pero ha perdido su color.

Mi corresponsal pidió permiso para entrar y se sentó en los muebles oxidados por los que ha pasado el tiempo y la lluvia, en los que también se sientan los que viven allí, que cuidan otras flores, ahora. La cerca no sobrevivió.

Yo pensé en Barbarito y me prometí a mí misma no complacer jamás peticiones.

miércoles, abril 23, 2008

Ofelia Rodríguez Acosta: Apuntes de viaje



Muchísima atención recibe la escritora Ofelia Rodríguez Acosta (1902-1975). Sólo en la red hay varios artículos sobre su personalidad y su legado, según Zaida Capote Cruz, muy poco difundido. Aunque sé que puedo llegar a aburrirlos -- y no encuentro nada de lo que busco--- se sabe que el teatro es una tierra baldía, hallo estos tesoros entre los panfletos de Harvard y sigo y sigo....
También he puesto en mi cajita una crítica de Francisco Ichaso en la revista de avance. Lo fotocopié por si algún día podría ocuparme de La vida manda.

De todos modos, sé que al menos en La Habana no es fácil llegar a estos textos, y menos, fotocopiarlos. Lo sé de primera mano. Después de todo, de la nota de Ichaso se puede prescindir pero no de Apuntes de mi viaje a Isla de Pinos (Montiel, 1926). Esta «señorita» exploró Isla de Pinos, llegó al presidio, viajó a Santa Fé y a Santa Bárbara y descubrió algo más que paisaje.

Nota de Francisco Ichaso en Avance sobre La vida manda.

lunes, abril 21, 2008

Ortiz sobre la decadencia cubana



Fernando Ortiz: "La decadencia cubana" (1924) , de la Colección de panfletos de la Universidad de Harvard.
Retrato de Justa de Allo y Bermúdez. Oleo sobre tela. Vicente Escobar y Flores. En las salas cubanas del Museo de Bellas Artes, La Habana.

sábado, abril 19, 2008

Chiquita y Aunt Sabine


Chiquita empieza bien, Antonio Orlando. Estoy entre las que tienen real expectación por Chiquita, la novela premiada de Antonio Orlando Rodríguez, a quien de paso La flecha... felicita. Es bastante modesta la felicitación desde un blog cuando ayer Rodríguez se dirigió a millones de los espectadores de la televisión española. Y estoy segura que todo el mundo se alegra con el premio. Gugueliando, me entero que mi curiosidad es compartida por la autora de este blog, Aunt Sabine, que cuenta historias de Erie y ha visto aumentar el interés en su blog de la cantidad de veces que buscan el nombre de Alicia Espiridiona (?) que figura en una de sus entradas con muchas fotografías. Allí hallé ésta: Chiquita en brazos de su esposo Tony.
En algún momento les comentaré acerca de
El león y la domadora, una obra teatral de Antonio Orlando que llegó a mis manos antes del premio Alfaguara y mucho antes del blog y que leí con la misma curiosidad con la que espero ahora Chiquita.

viernes, abril 18, 2008

Más sobre Ajubel


Enrisco se me adelantó (hace días que el blog tiene artritis), pero me da mucha alegría insistir en las ilustraciones de Ajubel (Sagua la Grande, 1956) que en su estudio tiene carteles, paquetería y una obra gráfica estupenda diseminada por muchos países y continentes.

martes, abril 15, 2008

Tomás González: el poeta y el auriga


La única utilidad de este texto es que no hay muchos sobre Tomás González Pérez, el dramaturgo que acaba de morir. Surgió a partir de un intercambio de emilios cuando vivía en Canarias y me envió algunas de sus obras. Desafortunadamente nunca he hallado la selección que con el título El bello arte de ser publicó, según me contó el propio Tomás, Letras Cubanas.

Los dejo entonces con un fragmento de una pieza en un acto de Tomás.

EL POETA Y EL AURIGA


Obra teatral en un acto.

PERSONAJES

El Poeta

El Auriga

ACCION:

Un paraje solitario en las afueras de La Habana.




ACTO ÚNICO

Toda la accion deberá estar volcada al proscenio, donde hay una motocicleta con sidecar de estilo remoto –o cualquier analogía de lo mismo; lo que se precisa es un lugar donde se pueda establecer un interrogatorio policial en el que está establecida la jerarquía entre el verdugo y la víctima, entre quien conduce la indagación y el que la padece-, y donde solía estar situada la concha del apuntador, habrá un ventilador doméstico que, al funcionar, dará la ilusión de velocidad. Todos los medios escénicos deben estar visibles.

El Poeta viste un traje formal en azul celeste, con camisa de cuello blanca y corbata negra. Lleva un pañuelito negro en el bolsillo del saco y un heliotropo en la solapa. Es delgado y de cabellera revuelta; profundas ojeras bordean sus pupilas. Hay algo en él de trágico y triste, de experiencia o sabiduría, como de alguien que está frente a un abismo que no puede eludir.

El Auriga está vestido con la indumentaria de los primeros pilotos: casco y chaqueta de piel oscura con cremallera, grandes gafas a modo de antifaz, bufanda de seda blanca, pantalones y botas de montar. Posee guantes negros de piel sostenidos, en un primer momento, a la cintura. La personalidad que proyecta el Auriga es la del hombre al abrigo de su desempeño, del que está asistido del poder del cual es un servicial agente. Hay en el Auriga el equilibrio y la precisión que dan el porte militar. En algo remeda el arquetipo contemporáneo del dictador.

Para dar comienzo a la representación ambos llegan por lados diferentes y se sitúan cercanos a la moto. El Poeta observa el artefacto con algo de extrañeza; mientras que el Auriga se acicala para la ocasión: envuelve la bufanda a su cuello dejando al aire sus dos extremos, corre hacia arriba la cremallera de la chaqueta de piel, se hebilla el casco a nivel de la mandíbula, dejando las gafas encima de la frente y, por último, se pone los guantes.

EL POETA. (Observando con desaprobación el artefacto motorizado.) ¿Y esto qué es?
EL AURIGA. (Sin dejar de acicalarse.) Una moto con sidecar.
EL POETA. Bueno, eso es obvio. Estamos frente a una moto con sidecar, si no me equivoco, esta es una versión checa de las mismas que utilizaron las tropas alemanas para invadir Europa.
EL AURIGA. ¿Qué insinúa?
EL POETA. Nada. (Pausa). ¿Para qué esa moto?
EL AURIGA. Un viaje. Usted y yo haremos un viaje.
EL POETA. (Algo molesto.) ¿A cuenta de qué?
EL AURIGA. En el camino tendremos tiempo de explicarnos.
EL POETA. (Con embarazo, sonríe.) ¡Un paseito!
EL AURIGA. (Sonríe.) Mucho más que eso. Un viaje para nosotros dos. ¡Un viaje histórico!
EL POETA. ¿Por qué “un viaje histórico”?
EL AURIGA. Porque estoy seguro que sentará un precedente. Nuestro viaje será una referencia.
EL POETA. (Tratando de hacerse el gracioso.) Como el de don Cristóbal Colón. ¿Qué mundo nuevo vamos a descubrir?
EL AURIGA. ¿Tiene usted deseo de hacer chiste?
EL POETA. ¿Es que debería de ponerme serio?
EL AURIGA. No sé. Usted es un hombre en libertad de expresar sus emociones como le venga en gana.
EL POETA. (Sin ocultar el enfado.) Pero es que yo pudiera negarme,
EL AURIGA. (Sonriente.) No, no puede negarse. No sería aconsejable para usted el ser un obstáculo para la realización de nuestro trabajo. (Pausa.) Están en juego cosas muy serias. (Pausa.) Le hemos venido a buscar. Usted estaba en su casa durmiendo plácidamente cuando ya otros están trabajando. ¡Suerte la suya, señor! (Pausa.) Todo ha ocurrido como esperábamos. (Indicándole el sidecar.) Por favor, suba al sidecar que el tiempo apremia.
EL POETA. ¿Adónde me lleva?
EL AURIGA. ¿Le preocupa?
EL POETA. Es que...
EL AURIGA. Comprenda su situación; no tiene otra alternativa. Está en desventaja.
EL POETA. (Comentando para sí.) No ahora; sino siempre.
EL AURIGA. (Detiene sus acciones y le observa.) ¿Qué ha dicho?
EL POETA. Hablaba para mí mismo. (Pausa.) Decía que siempre he estado en desventaja.
EL AURIGA. No siempre, no siempre... Hubo un tiempo en que gozó de todas las ventajas; pero luego le dio por dedicarse a hacer su santa voluntad.
EL POETA. (Algo desesperado.) Nunca he podido hacer mi “santa voluntad”. ¡Nunca!
EL AURIGA. ¿Está seguro? Entonces ¿qué hacía usted exponiendo sus criterios a cualquier persona? Mire, usted es una persona peligrosa. Usted entabla una conversación con cualquiera. Y debemos reconocer que posee facilidad de palabra. Usted sabe captarse al auditorio. Tiene un encanto para la gente. Todo el mundo cree que lo que sale de su boca es la verdad. Y usted, la mayoría de las veces, tiene una opinión herrada de las cosas. Usted es una persona pública y no puede darse el lujo de decir todo lo que se le antoje, aunque sea en la más absoluta intimidad. ¡Usted no tiene vida privada! Es transparente, se hace visible a mil millas de distancia.
EL POETA. Pero ¿qué dije para verme en esta situación?
EL AURIGA. Creo que no es este el lugar para dilucidar este asunto . Dejemos eso para más adelante. (Invitándolo a subir al sidecar.) Vamos, hombre.
EL POETA. No...

jueves, abril 10, 2008

El programa de mano


Si los críticos conserváramos los programas de mano, tendríamos la información más valiosa, el archivo mejor para esa reconstrucción que realizan los estudios y la investigación. Patrice Pavis en El análisis de los espectáculos (Paidós, 2000) habla de cómo los programas, que a menudo contienen algo más que el nombre del autor y el título del espectáculo, facilitan ese conocimiento que se impone desde un segundo plano que prepara o facilita la recepción. Connie nos ha dado varias sorpresas, entre ellas, éste de La casa vieja, de 1964. El Cuban/Latino Theater Archive --que dirige Lillian Manzor-- es la única iniciativa que conozco con imágenes digitalizadas para su consulta pública, tiene algunos muy valiosos, pero no muchos.
Alguna vez perdí todos mis programas. Será por eso que el día que tropiezo con uno, siento una felicidad imposible de describir. Estoy trabajando el período 67-69 y hallé este programa de la Olimpiada Cultural de México -- que tarda en cargar--en el que aparecen sin identificar una pléyade de nuestros mejores actores: Lillian Llerena, Albio Paz, Amelita Pita, Magaly Boix, Helmo Hernández y Miguel Navarro que viajaron a México con dos obras cubanas: Aire frío, de Virgilio Piñera y La soga al cuello, de Manuel Reguera Saumell con una delegación del grupo Taller Dramático, que dirigió Gilda Hernández. Llegué por fortuna al programa, pero no al texto de Reguera Saumell, que no pierdo la esperanza de encontrar como otro texto suyo, La coyunda.

La imagen es del programa de la Olimpiada de México. Miguel Navarro, Albio Paz y Lillian Llerena en La soga al cuello, de Manuel Reguera Saumell.

Al margen: Uno de los problemas que tienen los comentarios moderados es que si no se corresponden con el último post, a veces no los encuentro. Es algo que tengo que mejorar. Pero a quien preguntó si era de Camagüey, le respondo que nací en La Habana. Tengo pendientes otras respuestas como la dirección exacta del Palacio de Luyanó.

martes, abril 08, 2008

Imaginería

Circula vía i-meil este nuevo modelo de PC, made in Cuba, de venta a precios módicos.

Gottardi en Elsinor


En esta entrevista de Marilyn Garbey a Roberto Gottardi -- uno de los tres arquitectos de las Escuelas de Arte de Cubanacán (junto al cubano Ricardo Porro y el italiano Vittorio Garatti)-- se habla de la relación con Cuba del arquitecto nacido en Venecia y de cómo nació un proyecto -- más surrealista que socialista según Porro--que se materializó en la realidad y la ficción. Inconclusa en 1965, la paralización de la obra condujo a su creciente deterioro. No obstante en este ambiente onírico e inacabado, estudiaron muchos de los que --como hoy Marilyn-- se dedican al teatro. Muchas ilusiones y empeños nacieron en el camino de Elsinor, en las ruinas de sus aulas a medio hacer y sus pasillos interiores aunque sólo el cuarenta por ciento de la Escuela de Teatro estuviese terminada.
Ignoradas y rechazadas, --Gottardi señala los elogios de Consuegra y la negación de Segre-- las escuelas emergen de la oscuridad con el libro de John Loomis, Revolution of Forms. Cuba’s Forgotten Art Schools (1999) y al parecer hoy viven un segundo aire. Gottardi proyecta esta segunda intervención suya para terminar la Escuela de Teatro.
"No quiero hacer un proyecto que parezca hecho en los 60. Quiero que obedezca a las necesidades de este tiempo, que no son las mismas de aquella época; ni económicas, ni materiales; yo mismo no soy igual, cambió el teatro, el mundo no es el mismo, eso hace que mi arquitectura no pueda ser la misma de aquella época. Hay puntos de contacto para lograr la unidad, a pesar de la diversidad porque la escuela es una. Con el proyecto terminado podré leer la historia de la escuela, cómo se construyó, cómo se desarrolló, favorezco la unidad continuando con el concepto de pequeña comunidad, con pasillos-calle y un carácter urbano general, pero los techos no podrán ser bóvedas catalanas, y no me molesta porque una ciudad está hecha de diferentes épocas y de distintas voces, de disímiles episodios, de testimonios de varias épocas."

Las fotos son de mi corresponsal.

viernes, abril 04, 2008

Sin título

Agradezco sus palabras a Eusebio Leal. No sé si ha sido el único que abordó el tema de la cultura cubana en la emigración-destierro-diáspora- pero él lo resumió mejor con «fuera». Estar fuera quiere decir no estar dentro y en este dentro-fuera transcurre dividida la vida de centenares de cubanos. Leal se acordó de sus hijos «fuera» como tantos vivimos pendientes de los nuestros allá, dentro, intramuros, como en El baile, de Estorino, Nina agoniza en el hilo del teléfono que la comunica con sus otros, en otra parte. Es un paso, es un aliento, es una frase amorosa cuando ha habido tantas que en su lugar dicen, no se metan, esto no es para ustedes, lavemos los trapos sucios en la casa. Pero la casa es grande, fundativa ( sic, oh, Mejides) y hay suficientes trapos y somos muchos para lavarlos y secarlos porque como Esteban, el de La casa vieja, hay que creer en lo que está vivo y cambia.

De la colección Miriam e Ira D. Wallach de New York Public Library.



Central Park and Hotel Inglate... Digital ID: 67651. New York Public Library

jueves, abril 03, 2008

Hacia la tribuna




Este columnista de Los Angeles Times comenta la invasión de los teléfonos celulares en Cuba. Al principio pareciera darle la razón a Fidel sobre sus inconveniencias, pero sigan leyendo.... augura las tarjetas de crédito. Y aunque soy zurda para la economía y hasta ayer contaba con ún ábaco, no veo tan descabellada la idea que los cubanos adquieran tarjetas de crédito, pidan préstamos y paguen sus intereses.

Algún estudio se habrá hecho de cuánto dinero hay en la isla y quién lo tiene. Mientras, mi corresponsal me envía imágenes de su recorrido por las calles cercanas a la Tribuna Antimperialista -- conocida como el protestódromo--- en una mañana quieta y nublada en la que nadie protesta. El único reparo que tienen los vecinos es el ruido que hacen las banderas con el viento, pero ya se han acostumbrado. Algunos, como los del agro-mercado, estaban felices de mostrar sus plátanos y sus zanahorias.

miércoles, abril 02, 2008

Un impresor conocido como Felito Ayón

No es extraño que exista una Félix Ayón Collection y tampoco sería raro que en ella estuviera una obra temprana o desconocida de Lam. Felito Ayón tenía muchísimas obras (Lam, Portocarrero, Consuegra) algo más que una colección y hasta varios Carlos Enríquez colgados en su cocina. Quizás el último de los bohemios, fue uno de los más generosos, recordables y simpáticos personajes de la vida cubana, al que Pablo Milanés dedica "Queridos muertos" y Emiliano Salvador uno de sus discos. Hoy que se habla de una colección Félix Ayón, (dónde si no en PD) creo recordar que la casa estaba en la calle Ermita o cerca, en la zona aledaña a la Plaza de la Revolución, se entraba por la cocina y muchas veces se permanecía allí con los olores y los condimentos de una gran sopa. Felito, gran anfitrión, invitaba y recibía en los malos tiempos, con la misma gracia que en su mejor época y en la sala de su casa, en los setenta, oí a Juan Formell mientras se pasaban de mano en mano caricaturas de Guerrero y Felito servía su manjar de «frijoles dormidos». En sus tertulias se oyó -- según me contaron-- muchísimo filín y en su mullido sofá durmieron más de una vez maridos agraviados, noctámbulos y amigos con algunos tragos de más. Felito era un cultivador de la amistad. Inventor de La Bodeguita del Medio y amigo de Nicolás Guillén, en su imprenta -- cercana al restaurante-- se editó Elegía a Jesús Menéndez (1951) en papel de bagazo como tres años antes su Elegía a Jacques Roumain. Después, también inventó el Gato Tuerto, más conocido ahora como el gato minusválido.
Hasta hace poco tuve, quizás tengo todavía, un ejemplar de Corcel de fuego, de Félix Pita Rodríguez, impreso en 1948 por Félix Ayón y dedicado por su autor. También Félix tenía una gran colección de pintura cubana y papalotes de variados tamaños y procedencias. No sería raro que alguna vez se hablara -- y ojalá-- de una colección Pita Rodríguez.
(Corregido abril 4).

Como parece que mi desbordada imaginación inventó una palabra que sin dudas, suena despectiva, el post queda corregido y disminuído con mis excusas a PD)

martes, abril 01, 2008

Teatrales

Aquí Matías Montes Huidobro anuncia su proyecto en cuatro tomos Cuba detrás del telón. ¡Enhorabuena!

En un video --que me sugirió Ernesto Hernández Busto- Norge Espinosa contesta las preguntas de Liliet Heredero en el programa de televisión Paréntesis. Espinosa, dramaturgo, poeta y crítico teatral, ha sido noticia en el blog de Efory Atocha y hoy en el Congreso de la UNEAC reclamando inclusión y comprensión para las diferencias. Para los que no lo puedan ver completo ( tres partes) les comento que se sugieren dos ideas. Los dramaturgos de hoy se ven en dificultades parecidas a las de Virgilio Piñera en 1948. Los directores casi no se arriesgan con los textos cubanos. Y dos, los jóvenes egresados de las escuelas se integran a proyectos existentes, creados en los ochenta y los noventa, pero no inventan nuevos.

Entrevista a Norge Espinosa.

La fotografía es de la legendaria Electra... de Francisco Morín: Lillian Llerena y Elena Huerta.