jueves, enero 01, 2009

Ernesto Vilches en Cuba



Un lector me pregunta si conozco anécdotas de Ernesto Vilches, cuyo nombre mencioné en una crónica sobre el libro de Arredondo: La vida de un comediante. (Letras Cubanas, 1981). En realidad, menciones a la compañía de Vilches he leído muchas, entre otras, en las páginas de Efemérides de Enrique Río Prado  sobre el teatro lírico. Vilches actuó en varias ocasiones en Cuba. En la visita que Arredondo refiere en el año 1921, se supone que el actor español asistió a una de las funciones de la compañía de Alejandro Garrido en el Teatro de la Comedia (después cine Majestic). Representaban La tía de Carlos y el actor quedó tan impresionado con la actuación de Teófilo Hernández que, pocos días después, narra Arredondo, le regaló a Teófilo un abanico de varillas de plata con la inscripción «Al verdadero creador de La Tía de Carlos".
El libro de Bernabé es pródigo en incidencias entre bambalinas, de la petit histoire detrás de las candilejas.

Los invito a entrar en el sitio que construye su nieto Antonio Vilches y motiva esta crónica.

También  las deliciosas entrevistas "Los que pasaron por Hollywood", de Florentino Hernández Girbal.

Vilches trabajó también en la cinematografía argentina. Estas fotos lo acreditan como Padre Agüero en Juvenilia, de A. César Vatteone (1943) y La cumparsita, de A. Momplet, con Aida Alberti (1947) en el excelente sitio de la cultura argentina que he recomendado otras veces y que me hace añorar el día que los cubanos tengamos algo semejante.


Cuando escribí sobre el actor español Ernesto Vilches, no sabía que, asiduo del público, nuestra intensa relación terminó bastante mal, a raíz de la temporada que realiza en La Habana, en 1949, al parecer con una obra muy deficiente: "Un americano en Madrid", de A. Navarro. Un compatriota suyo, Luis Amado Blanco, es el primero en criticar la malísima comedia "sobre la incomprensión que de España se tiene detrás de los Pirineos", que reproduce Prometeo bajo el título, "Vilches y una lección". Dos números después, aparece en la revista – por lo general sobria en su crítica y medida en sus ataques– un artículo sorprendente, escrito por Jorge Antonio González, titulado "Otra vez Vilches", que reacciona no sólo contra la temporada adhiriéndose a los criterios de Amado Blanco, sino contra el rumor que Vilches pudiera ser nombrado director del Teatro Nacional, a raíz de una visita que hace al primer Magistrado Carlos Prío. Se denuncia la "epidemia Vilches" con trazos de degenerar en "enfermedad crónica". La comunidad teatral, según González, se indigna con el hipotético nombramiento, pueden traer – dice– directores especializados, americanos o europeos, y otorgar becas y hacerle una estatua al gran actor en un parque o ponerle su nombre a alguna calle..... pero " esa noticia sería como decirnos que se va a retirar el alumbrado eléctrico para sustituirlo por el primitivo sistema de velas." González aboga por matenerlo "alejado de nuestro ambiente, porque Vilches en teatro representa el pasado y el teatro cubano corre hacia el futuro, un futuro luminoso y grande, donde no tiene cabida lo arcaico y lo anacrónico." Al comediante le quedan cinco años de vida y todavía filma una película más. El Teatro Nacional no se inaugura hasta mucho después y quién sabe si una figura internacional como Vilches hubiese logrado hacerlo mucho antes. Aunque desafortunada – los cubanos en la crítica o no llegamos o nos pasamos– la nota de González expresa algo más profundo. En los cincuenta el teatro cubano no acepta ya al teatro español como meridiano.

4 comentarios:

joan benavent dijo...

Estimada Rosa Ileana
Me place haber descubierto su interesante y sensitivo Blog. Fue producto de la casualidad, y bienvenida sea ésta. La invito a que integre mis blogs amigos. La cultura cubana se inserta en mi amor por América Latina y sus tradiciones culturales.
Somos como islas en el mar de la Red. Trazar rutas que nos comuniquen enriquecerá nuestros mensajes, cifrados como las botellas que los naufragos echan al mar.
Un cordial saludo.
Joan Benavent
http://la espadadelzorro.blogspot.com

Camila dijo...

Para los que nos gusta disfrutar del teatro esta bueno poder estar constantemente asistiendo a distintos eventos teatrales y por eso trato de ir a ver una obra distinta cada semana. Cuando me quedo en casa trato de buscar algo en la web mientras me quedo junto al calor de mis
estufas

Antonio Vilches dijo...

Hola. Anécdotas de él existen muchas. De hecho pueden leer varias en www.Ernesto-Vilches.com
Y cada día salen a la vista más cosas y publicidad sobre él gracias al internet.
De hecho, más que anécdota es un hecho histórico, él obtuvo las dos condecoraciones más importantes que da España: la Encomienda de Isabel la Católica y la Cruz de Alfonso X el Sabio. Y a pesar de eso, en España, él está en el olvido total de las autoridades de cultura, de los medios de comunicación y de la gente misma.
¿Cómo lo van a conocer los jóvenes si los mayores lo tienen en el olvido?

Yo les puedo contar una anécdota 60 años después de su muerte (1954). Hablé a una casa de Subastas de la calle de Serrano para decirles que tenía en mi poder un manuscrito de Don Jacinto Benavente (una obra de teatro en dos actos que le escribió a Ernesto Vilches, titulada "el Automóvil"), y les pregunté sólo por interés en cuánto podría venderse ese manuscrito (original)... y su respuesta fue que en 1,000 euros. En ese momento me quedé frío ya que si a un manuscrito de un Premio Nobel de literatura lo tasaban a esos niveles, como no iban a provocar el olvido de la historia puesto que pareciera que ésta no tiene valor cuando yo creí que sería motivo de gran orgullo.

Antonio Vilches dijo...

Les envío esto!!
www.Ernesto-Vilches.com