martes, enero 29, 2008

Un capítulo de mi libro

He borrado temporalmente los capítulos que estaban en Scribd y en "Teatro cubano: relecturas", una extensión de La flecha.... que no ha tenido buena acogida. Ell blog no es el medio más adecuado para acoger textos largos y que el destino de ese material es por suerte o por desgracia, por más que me gusten el kindle y las bibliotecas digitales, el libro, la edición tradicional y en papel. Pero como será costoso que una edición tenga para colmo ilustraciones, reuní algunas de las fotografías del primer capítulo. En realidad, sería ideal para un libro que intenta hablar del teatro como un fenómeno vivo y no sólo como literatura, un cd-rom con programas de mano, fotografías y hasta música. Espero no desanimarme.



domingo, enero 27, 2008

El tiempo, Ruyci: Reynel Aguilera
























César Reynel Aguilera es un habitual de Penúltimos días, uno de los blogs más leídos y comentados. Y como hace poco tuvieron la gentileza de «colgar» allí dos capítulos de su novela R.U.Y, Alexandria Library, Miami: 2007, le he hecho varias preguntas a punto de finalizar su lectura. Reynel Aguilera, médico especialista en bioquímica clínica, abandonó la biología molecular para dedicarse a la literatura. Y según la solapa del volumen, es hijo de Thais, padre de Thalía y David, está enamorado de Jeniffer y reside en Canadá.

La flecha: ¿Cómo se siente alguien que abandona una profesión segura y un medio de vida por algo tan incierto como la literatura?

Fatal.
A veces -para justificarme- me invento esa pregunta al revés. ¿Cómo puede alguien dedicarse a escribir sin haber estudiado una profesión no literaria?
Es una justificación que va más allá. Tengo un montón de amigos científicos que escriben muy bien, gente que leen mis textos y los juzgan con un gran nivel de conocimientos sobre lo que la literatura fue, es, y será. Si logro con mis libros que alguno de ellos se dedique a escribir, me sentiré satisfecho.

¿Cómo lo vives?

Mal en lo económico, bien en lo espiritual… cuando tengo tiempo para escribir.

¿Crees que R.U.Y. es una novela de iniciación? El personaje se inicia en las experiencias de su vida adulta-- compañerismo, amor, sexo-- al mismo tiempo que al estudiar una carrera "prestigiosa" (selectiva se diría en términos cubanos) en lugar de dedicarle cuerpo y alma, frecuenta sobre todo, la periferia y la marginalidad en el centro mismo de Miramar (y Buenavista). El resultado es, para decirlo con pocas palabras, delirante, porque rompe con los esquemas preconcebidos del lector y juega con ellos. ¿Estoy desencaminada?

Estudiar medicina, en mis años, y en los de RUY, no fue, para nada, un proceso selectivo. Castro I abrió la talanquera y “malanga” entró a estudiar medicina.
Sí, RUY está plagado de ritos de iniciación. Creo que es algo que se espera de un libro que empieza en la niñez y termina en la vida adulta. La primera que me lo señaló fue Mireia Pol, en un comentario que tuvo la gentileza de escribirme hace un par de años. Otros lectores, sin embargo, tienen interpretaciones distintas, como son la búsqueda de quimeras inalcanzables, la maldad como una forma de ser libre, el sexo “como escape de la grisura que implica la construcción del “hombre nuevo”, etc.
RUY es un libro delirante, es verdad, y ese delirio parte de una historia que ocurre en el interregno de muchas fronteras. El personaje principal vive entre la tierra y el mar, entre la bravura y la cobardía, entre la marginalidad y la educación, entre Buenavista y Miramar, entre La Habana y Montreal, y entre la muerte y la vida. Es por eso que la carátula del libro es la mitad de un diagrama de Venn de seis intersecciones.

¿Qué puedes decir al lector que se anima a atravesar las 437 páginas de la edición de Alexandria Library?

Muchas gracias, y se disfruta más la segunda vez (sonriendo).
No, en serio, que me perdone ese lector, le perdí el sentido de la crítica a la novela y, con eso, la capacidad de acortarla. El editor de Alexandria (Félix de la Uz) me propuso un grupo de modificaciones y, para cada una de ellas yo le di una lista de “pros” y “contras”, al final le dije que tenía luz verde para hacer las que estimara conveniente; pero él decidió hacer sólo las imprescindibles. A lo mejor fue un error haberle dado esa sensación de apego a lo que escribí.
Algo que tengo que señalar es que, en mi estadística personal, son más los que celebran la extensión del libro que los que la critican pero, a fin de cuentas, deben ser los que se arriesgan a distribuirlo, y a comprarlo, quienes deben tener la última palabra, al menos en las primeras ediciones.

Lo que más me gusta de la novela hasta ahora es la historia de Hurtado y los Rolex. Como siempre los vi como símbolo de status, en la pulsera de dirigentes y militares, ¿hay alguna clave en el reloj que justifique que tengas que aclarar que es una "marca registrada"?

Los Rolex son uno de los objetos emblemáticos del siglo XX. Es el reloj que mejor representa la esclavitud del tiempo que sufre el hombre moderno. La compañía lo sabe y es bien celosa con la marca, con su historia, y con las informaciones que pueden impedir o permitir las falsificaciones. Hasta ahora no han publicado, que yo sepa, una historia autorizada. La única que existe es "No autorizada", y está recogida en el excelente libro de James M. Dowling y Jeffrey P. Hess, carísimo, pero muy bueno.

El juego, a todo lo largo de la novela, con la cronología, es un intento de escapar de esa esclavitud del tiempo que todos sufrimos, y que los Rolex representan tan bien. RUY vivió atrapado por un artilugio hecho para contar las horas, sin embargo, cuando llega el momento de recordar su vida intenta saltarse el antes, el ahora, y el después.

Que conste que soy de las que celebra la extensión de la novela y no ha tratado de saltarse ninguna página.

La fotografía es de Alma Robert González.

viernes, enero 25, 2008

Bailarina callejera




No la dejen sin crédito, por favor. Mide treinta pies de altura y nadie puede atravesar la calle Main, en Venice, ( no la de Italia sino de California) sin advertirla encima del Renaissance Building con su tutú de muselina estropeado, dividida en dos, mitad bailarina clásica y mitad artista callejero-- como los tantos que hay en la acera de la playera Venice haciendo sus performances. Su cara de payaso triste, sus guantes de domador de circo, su torso de maniquí o de bailarina retirada y el pie en la posición de ir a bailar. Su pirueta estática, su ridícula parálisis en movimiento.

Obra del artista Jonathan Borofsky (1989) es kitchy y despiadada, pero con ella no hay medias tintas. Hay quienes aseguran que los vecinos la aman y la odian. A mí me gusta muchísimo Ballerina clown, tan a tono con Venice, la calle que es un teatro de los sesenta, como se puede ver en la fotografía.

viernes, enero 18, 2008

Familia cubana




En el proyecto piloto de Flickr y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, no podía faltar que yo buscara Cuba, por un instinto sentimental y profesional. Son alrededor de mil quinientas fotografías de la Biblioteca que están en Flickr para ser descritas y «etiquetadas». Apareció la imagen de esta familia cubana, fechada entre 1910 y 1915, tomada por Bain News Service. Pero me faltó imaginación para describirla. ¿Alguien se anima? En la colección hay otras de tema cubano.


martes, enero 15, 2008

El glamour de El Encanto


El Encanto no fue sólo una tienda por departamentos, en la esquina más concurrida de La Habana, sino uno de los emblemas de los lejanísimos cincuenta, cuando se iba «a La Habana» no sólo a comprar sino a ver las vidrieras. No por gusto I was Cuba (Kevin Kwan, Chronicle Books, San Francisco, 2007) utiliza su papel de regalo para envolver la colección de fotografías de la colección de Ramiro Fernández. Voy más lejos. Margarita Santos Zas, en «Valle Inclán y la prensa cubana: el viaje a La Habana de 1921", documenta la visita del dramturgo al importante centro comercial, meca del progreso y la prosperidad económica, y que impulsa también de actividades culturales.

Su autora agradece a Jorge Domingo Cuadriello la información sobre El Encanto."Se fundó en 1888 en un modesto local, dedicado a artículos de sedería, situado entre Galiano y San Rafael. Su propietario era José Solís García, al que se suman Bernardo Solís y Entrialgo Díaz. En 1915 se incorpora José Fernández Rodríguez (Pepín) que apoya iniciativas culturales, es uno de los fundadores de la Institución Hispano-Cubana de Cultura y ayuda a financiar la revista de avance. En 1934 crea el premio de periodismo Justo de Lara, que sobrevive hasta los sesenta."
Si he saqueado las notas de Santos-Domingo, muy detalladas y precisas, es para complementar el documental, realizado por la Asociación de antiguos empleados de la tienda, que se exhibe en en You Tube y que debía ser el comienzo de una investigación más amplia. Aquí hay testimonios de Manet, diseñador de modas y antiguos empleados y empleadas, entre los que se encuentra Rosendo Rosell, el historiador de la farándula.

La historia del glamour y de la sensibilidad de una época terminan con el sabotaje que da fuego al El Encanto, el 13 de abril de 1961. Aquí la primera parte, la segunda, y la tercera.

Al bate


Empezamos el año hablando de pelota. Al fin Fuera de liga se exhibió en la televisión cubana. La flecha ... puede aportar bastante poco al tema candente de estos días. Pero encontró la reprodución de una obra Sin título, de Ibrahim Miranda, que integró una exposición titulada ¡Qué joven es mi equipo de pelota! (La Habana, 2002), organizada por Kcho, que expresa mucho mejor su estado de ánimo sobre nuestro «pasatiempo nacional» (título de Raúl de Cárdenas).


Gracias a los que han entrado en el blog en estos días en los que, aunque no he escrito, he leído como se debe, los blogs de los de los demás. Gracias, Rosie Inguanzo, gracias al periodista Juan Morales Agüero, que escribe desde las Tunas, a Machetico, que prepara una exposición , y muy en especial, a Sosa por sus ideas sobre los enlaces. Amparada por sus criterios por los que poner un enlace, no obliga al enlazado a reciprocar, este año crecerá la lista de los míos.

viernes, enero 04, 2008

Regresa El bautizo


Después de cuarenta años regresa El bautizo, de Roberto Fandiño (¿1968?), una de esas películas que muchos nunca vimos y todavía tiene el cartelito de película fantasma o secuestrada sobre la que se han tejido muchas conjeturas. Pero al fin, integra la cinemateca que todos querríamos volver a ver ( no sólo como parte de la operación nostalgia) sino porque para ser la primera incursión del director en el cine de ficción, se sostiene por su trama, sus equívocos, su narración hilarante, su humor y capacidad para trabajar el exceso y la desmesura y bordear lo esperpéntico. Me gusta El bautizo tragicómico, el gusto por las ceremonias populares -- velorio, bautizo, rapto, asamblea, procesión, retreta--, que toma del teatro bufo sus rasgos de brocha gorda pero también del cine norteamericano ( filmes de gánsters y westerns).
La película reúne muchísmos buenos actores encabezados por Dulce Velazco ¿se acuerdan de ¡un success, un verdadero success¡? (Amalia) y Eloísa Alvarez Guedes ¿cómo olvidarla? (Rosa) : Enrique Almirante, Isabel Moreno, Manela Bustamante, Idalberto Delgado, Julito Martínez, Adelayda Raymat, Alden Knight, Assenneh Rodríguez, Teté Blanco, Agustín Campos, Salvador Wood, Pedro García Espinosa, Gelasio Fernández, Manuel Estanillo y ¡ojo¡ Leonor Borrero, Vicente Revuelta y Alicia Alegría. Y hay muchísimos otros que no consigo identificar, uno de los mayores atractivos del filme y al mismo tiempo, su elemento más vulnerable. Provenientes de muchas y diversas escuelas, y con distintos niveles de experiencia, algunos están en puro sketch de televisión, otros en farsa teatral (Borrero) o como Vicente, algo único en su párroco blasfemo. Sin embargo, es un placer y un deleite ver a Vicente en el cine alguna vez.
Me gustan las locaciones de la isla, las calles de Gerona, la iglesia y hasta esa excelente banda del Ejército dirigida por Salvador Alarcón que reaparece en algunas ocasiones.
Me gusta la manera de introducir la realidad del 68 en la trama: la discusión del «bautizo» en la asamblea de la inseminación artificial, la llegada del Pinero trastocada en recibimiento de un buque ruso y, sobre todo, la conspiración contrarrevolucionaria con la que entierro-bautizo- guerra se funden y la comedia termina de manera apocalíptica y en clave de humor negro. No ha sido posible la reconciliación familiar ni se lleva a cabo el soñado bautizo. Por muchas razones --demasiado complejas para estos apuntes-- se interrumpe la línea de la comedia «popular», no demasiado favorecida por los críticos. Sin embargo, parece ser que los públicos de ahora la disfrutan en la Mega, en internet y se venden copias en las muchas cinematecas cubanas. ¡Feliz regreso de El bautizo¡
Muchas gracias a Gelasio por facilitarme una copia.

Encontré un excelente texto sobre el filme para un catálogo del 2004 en el cine club de San Juan de Letrán, de La Habana, que lo dice muy bien y en pocas palabras:


"Por ultimo, un clásico injustamente olvidado: El bautizo (1967), de Roberto Fandiño, comedia satírica de cariz posmoderno y sorprendente por su carácter audaz y crítico. En ella todos los estratos sociales e instituciones de aquel entonces reciben el dardo satírico de Fandiño; desde la propia revolución, pasando por sus opositores, hasta el clero católico. Esta cinta viene a decirnos que el posmodernismo en el cine iberoamericano no lo inventó Almodóvar. Reencontrarán en ella a Dulce Velasco, junto al teatrista Vicente Revuelta, en una de sus pocas actuaciones para el cine."

miércoles, enero 02, 2008

Borges: homenaje y cantata


Antes de Tulipa y Estelvina, Fermín Borges situó a sus personajes en un circo de mala muerte luchando por sobrevivir. Antes de Lala y de Luz Marina, Nena Rodríguez quería salir del circo humilde, tener un escaparate, venir a la gran ciudad y entrar por la puerta ancha de los grandes teatros. Pero no abandona el circo. Algo que no se precisa ciertamente la obliga a quedarse y a permanecer. Las obras de cámara de Fermín Borges -- estrenadas pero nunca publicadas en libro-- (en Teatro cubano en un acto hay una explicación parcial del por qué) son un eslabón importante que enlaza la dramaturgia de los cincuenta con el teatro posterior, sobre todo el de los primeros años de los sesenta. Ya se sabe que su prometedora carrera termina de manera trágica.

He digitalizado dos obras de Borges que la mayoría de los estudiosos no incluye porque, como tantas obras cubanas, no han salido de las revistas que las publicaron. Espero encontrar las restantes, incluida Danza de la muerte, que Francisco Morín dirigió en La Habana en 1966 y en la cual aparece Carlota, la del descomunal trasero y a la cual Morín le dedica un recuerdo en sus Memorias de un teatrista cubano. Aquí unos fragmentos de Pequeño homenaje a la comedia de arte cubana (1956-1959).

...N. Tengo miedo, Antonio, tengo miedo.
A. ¿Por qué ese miedo? ¿Qué es lo que te pasa?
N. No sé, no sé, no sé.
A. Vamos, chica, no seas boba. Hoy es nuestro gran día. Dentro de un rato ya estaremos en el tren y mañana por la mañana en La Habana: La Habana que es cien veces más grande que este pueblo. Iremos a un buen hotel en el mismito Prado y te alquilaré una gran habitación, ya verás, ya verás, con uno de esos baños de ricos.
N. ¿Y tendrá balcón a la calle?
A. Con balcón a la calle frente al Prado.
N. ¡La Habana! ¿Lo primero que vamos a hacer? Iremos a ver a Regino López, él es muy amigo mío. ¿No te acuerdas? Fue aquel que me felicitó allá en Cienfuegos después de la función. Pues ese es nada menos que el gran Regino López, él es dueño del Alhambra. Te juro que en cuanto me vea allá en La Habana estoy seguro que va a decirme: «Antonio, tu eres un tipo que me hace falta aquí, y entonces ya tu sabes, a vivir los dos la gran vida: tú y yo no hemos nacido para vivir en esta miseria, tú perteneces a un gran escenario, a un gran teatro, desmiénteme si no digo verdad. (Ella le sonríe asintiéndola agradecida). A un público no de guajiros muertos de hambre, sino de gente elegante, de gente de La Habana, que no apesten a tierra, sino que huelan a “Guerlain”. ¿Sabes lo que es el Guerlain?
N. (Sonriéndole) ¿Guerlain? Suena bonito.
A. Claro, si es un perfume francés: allá en La Habana lo usa la gente fina. Te regalaré un frasco.
N. ¿uno grande?
A. Del mismo tamaño que usan las hijas de Menocal.


La fotografía es de la representación de "Cantata: The Young Cuban Poet", obra póstuma de Fermín Borges -- de la cual tuve noticia por La finca de Sosa-- dirigida por Marty Barrett.