martes, diciembre 18, 2007

Obra de Mariano en papel


Se inaugura una muestra de la obra en papel de Mariano Rodríguez así como el catálogo razonado del periodo 1936 a 1950 y yo busco algo para regalar a mis lectores. Esta obra que pese a mis esfuerzos por enmarcarla y conservarla se desvanece, fue pintada por Mariano a plumón durante las reuniones de un consejo de dirección. Las reuniones debieron ser largas. El pintor las tiraba al cesto, pero alguien recogió muchas de ellas y me regaló una a mí hace bastantes años. Ese alguien es muy especial en mis recuerdos. Y no sólo por la hoja del bloc. Estuvo en mi pared hasta que me pareció que la luz maltrataba demasiado la tinta y entonces la guardé a la sombra dentro de un armario. Ahí está hasta que se borre por completo y no queden rastros del búcaro y el mantel ornamentados. Ni de la firma. Porque no conocí a Mariano pero sí me alimenté de muchas historias relacionadas con su carácter y su manera de ser. El regalo es doble porque si --como pienso-- la hoja original está diseñada por Umberto Peña «escríbalo, no lo diga», aquí tienen a dos grandes artistas que en un momento coincidieron en alguna reunión de azul y verde entonces intensos.

martes, diciembre 11, 2007

Mi escenario de marfil

Santiago de Cuba, circa 197...

La fotografía es de Grandal y le falta un pedazo.

lunes, diciembre 10, 2007

Arañas en el Vedado



¿Se romperán las puertas del cine Acapulco? ¿Esperarán los cinéfilos de La Habana en cola para ver esta «rara» joya de la época dorada del cine alemán, una preciada película inacabada, silente, pero también llena de aventuras y acción? ¿Se amontonarán ávidos de entrar y violentar sus cristales? Después de todo, estas «arañas» de 1919 son el preludio de todas las Stasi y la antesala del Dr. Mabuse. Quiero pensar que el viejo Fritz no se quedará tan solo y estoy seguro que los vecinos de la calle 26, los transeúntes del reparto Kohly, los fantasmas del cementerio chino, los habituales de la cita todavía más popular de Cuba y hasta los leones del Zoológico pondrán en orden sus relojes y sus calendarios para estar allí acompañando la proyección de Arañas. ¡¿Quién es el último en la cola de Fritz Lang?! Abran las puertas. Y el Acapulco será otra vez el cine del barrio.

Crónica social


Hoy encontré maravillas de un documentalista virtual que busca en archivos, periódicos y bibliotecas y se identifica como El cardenense. Son más de treinticuatro páginas de fotografías varias y en desorden como pueden estar guardadas en una gaveta. Hay que tener tiempo y paciencia. Con permiso del cardenense que no creo se moleste, volveré sobre otros de sus hallazgos.

En la foto Lisandro Otero, Guillermo Cabrera Infante, Sara Hernández Catá, Enrique Serpa, Gregorio Ortega y María Josefa Blanco.

domingo, diciembre 09, 2007

Un mamut y un operador de cámara


Esta mañana Tania Quintero, en su excelente servicio de noticias, realizó una iconografía de lo que nos queda de los «bolos» ...... a la que quiero sumarme. Me quedan muchísimas cosas más, sobre todo recuerdos del buen teatro que vi en la extinta URSS -- de Tovstonogov al Taganka de Luibimov--- al que entré finalmente después de mucha insistencia. Era su versión de La madre, de Gorki. Me quedan amigos a los que no he vuelto a ver y colegas como Mijail Schvidkoy, Valeri Kasanov y el hispanista Vidas Siliunas. No creo que sean adictos de los blogs , al menos no tengo constancia de que entren a mi blog desde la lejanísima Rusia.
En Los Angeles y gracias a El mamut siberiano --imposible enlazar con el artículo de Carlos Espinosa "El mamut que se negó a extinguirse"-- el documental de Vicente Ferraz, encontré a su operador de cámara, Alexandr Calzatti (Sacha), autor junto a Urusevsky de más del noventa por ciento de la cámara en mano de la cinta. Para El mamut contestó en ruso a mis preguntas en inglés. Desde entonces gané un amigo y admiré Soy Cuba de otra manera, y gracias a Sacha, he visto la película con muy diversos auditorios angelinos. Por cierto él me avisa de un nuevo dvd de Milestone que junto con la cinta, tiene El mamut..... en un envoltorio de caja de tabaco. Y también, con su habitual sentido del humor, me dice que con tanta limpieza la copia está a punto de perder pátina, grano y la «imperfección» que es parte del encanto de Soy Cuba. El año pasado la Asociación de Operadores de Cámara de Hollywood lo premió por su contribución a secuencias históricas.
Sin embargo, la saga de los Calzatti no termina. Su hija Natacha -- que aparece en El mamut -- es una excelente fotógrafa, que atesora valiosas imágenes de algunos sobrevivientes de la cinta-- y su hijo Alan Calzatti, que operó la cámara de manera voluntaria para mi entrevista, es el director de fotografía de un reciente y aclamado documental filmado en Islandia. Con los Calzatti me entero siempre de cosas nuevas y volvemos a hablar de Kalatozov, Evtushenko y de las miles de cosas que al menos a mí me dejaron.

sábado, diciembre 08, 2007

Olas para Yourcenar


Ernesto González, autor cubano residente en Chicago, acaba de publicar en BookSurge (disponible en amazon.com) una novela acerca de la escritora francesa Marguerite Yourcenar. Esta es la nota de presentación del libro que ojalá tenga muchos lectores.

BAJO LAS OLAS

Tras las huellas brumosas de Marguerite Yourcenar

Un profesor de francés visita Mount Desert, la hermosa isla donde vivió Marguerite Yourcenar en Maine por cuarenta años, y la ocasión es propicia para rememorar la conexión tan extraña como real que lo ató a la escritora, a quien sin embargo jamás conoció. La Yourcenar, por su parte, retorna para relatarnos primordiales etapas de su existencia junto a su padre, Grace y Jerry a quienes llamaba “los tres acordes más bellos de mi vida”. Las voces de la escritora y del profesor, forman un dueto que clama con urgencia por una real interacción humana, por la activa incorporación del otro, que es una extensión del sí mismo, por la restitución de lo sagrado en nuestro diario vivir. Textos de esta índole, en estos tiempos que corren, resultan tan ajenos como imprescindibles.


Fragmentos

I. Marguerite
A falta de los senos de mi madre, los dedos de Michel se han convertido en mi primer vínculo con una piel ajena. Mi nana Barbe se convertirá en mi segundo vínculo, cuando me levante en vilo con sus brazos rollizos, me arrope con sus caricias y me llene el cuerpo de besos. Barbe, además, me regalará la primera imagen de un cuerpo femenino desnudo, al verla salir del baño con un candelabro en la mano y una toalla en la otra, para irse a secar con hermosa paciencia junto a la chimenea. Eso ocurrirá después, al empezar a descubrir mi cuerpo a través de la belleza del de Barbe, en los espacios cambiantes que dejan las sombras, en los desplazamientos imperceptibles de sus manos por sus brazos y piernas. Nunca se me ocurrió interrumpir a Barbe, como si desde mi usual escondite aprendiera los sencillos gozos femeni-nos provocados por las gotas que iban muriendo, por las intermitentes sombras y el silencio que iban describiendo esa muerte. Los dedos de Michel, los besos y la piel de Barbe.
Una madrugada que regresaba de juerga, Michel fue a asomarse por la puerta de mi habitación a darme sus buenas noches tardías y silenciosas. Al notar mi ausencia fue a buscarme al baño y por los corredores de la casa. No sentí sus pasos suaves que pretendían evitar, si regresaba tarde, que lo escuchara mi abuela. No sentí sus pasos o no pude sentir-los. Era uno de esos instantes, bello y atesorable, cuando Balbe se erguía ante la chimenea y daba vueltas muy lentas para que sus últimas humedades perecieran por la cercanía de las llamas. Y a mí me brindaba una perspectiva nueva, con cada giro suyo, al cambiar de posición el candelabro o al levantarse del sofá para aproximarse a la chimenea. Barbe me mostraba ángulos insólitos de su belleza, del disfrute que puede sentir una mujer consigo misma, al arrastrar lenta-mente y en plena soledad, gotas moribundas de agua sobre su piel. [...]

Pereza con el blog


Hace días que no escribo en el blog, no lo actualizo, no posteo, no lo renuevo y como las plantas de mi jardín, no quiero que se seque. Tampoco quiero refritos, goma y tijera se decía antes (copy and paste), sino ideas que al menos a mí me parezcan interesantes como para que atraigan la atención de otros. Mientras tanto, leo y preparo algunas entradas y lanzo «flechas» al vacío: entrevistas que no me responden, cartas que parecen no abiertas y notas que yo misma abandono en el camino. De todos modos, les agradezco que sigan entrando.
Entre las notas que no terminé había una sobre el cabrera-infantilismo que era llover sobre mojado. Después de todo, lo bueno del blog es que nadie te pide que escribas, ni hay un día de cierre ni siquiera un mecenas que desea que anuncies sus bondades o sus productos. Es a tu aire, sin encargos y por lo tanto, sin rutinas. Abandoné otra sobre los Munch de El mago de oz, el día que inauguraron su estrella en la calle más concurrida de Hollywood, por aquello de que al fin les llegó su hora a la pequeña y gigante y entrañable multitud que acompaña a Judy Garland. Empecé otra sobre el kindle, el nuevo artefacto de Amazon para almacenar y leer libros digitales. A mí me pareció bellísimo, de lejos, pero el poco ruido que ha causado y la imposibilidad de tener uno por ahora impiden hablar de lo que no se ha probado. Sin embargo, así todo y en la pereza, hay lectores que no me han abandonado. A unos estudiosos polacos interesados por el teatro cubano, les va por correo algo de su solicitud.
Casi termina el año, he ido de excursión a la ciudad de San Antonio - tan relacionada con aquel viejo post sobre Isabel de Bobadilla que nadie leyó- y también al pairo a los campos Elíseos y a Suiza y las dos Cubas de Yoanni y todo en blogs que se van de viaje o se quedan en sus estancias, fincas o parcelas. Mi vecina Patricia Shim me ha regalado un calendario con sus acuarelas y las fotografías de su jardín. No hay que ser editora para publicar algo íntimo. Y el incansable Ernesto González me avisa que tiene un nuevo libro, en busca de Margarite Yourcenar. A todos los que siguen trabajando les regalo esta imagen de Duporté, que alguna vez guardé sin propósito alguno.

martes, diciembre 04, 2007

El sol amarillo



Ojalá la temporada de En un sol amarillo. Memorias de un temblor, puesta en escena por Teatro de los Andes, de Bolivia, escrita y dirigida por César Brie, señale un antes y un después para el teatro en español en Los Angeles. Desde que llegué a esta ciudad hace ocho años oí los mismos argumentos: el teatro representado en español no tenía porvenir, y paradójicamente, carecía de público. Y sin embargo, Teatro de los Andes se mantiene casi un mes en el renovado Kirk Douglas de Culver City y logra interesar a los críticos de casi todos los medios. Confieso que no me lo esperaba. No porque dudara de la excelencia del grupo intercultural de Brie, que ha sido una de mis más emotivas experiencias cuando vi en el Festival de Santa Cruz de la Sierra Las abarcas del tiempo (1998) y preparé un largo dossier para Conjunto, sino porque ya estaba a punto de acostumbrarme a que estos hechos sean vistos como un interés étnico o parte de la celebración de una comunidad o un sector.

Sin embargo, cuatro actores, en un escenario desnudo, en un excelente español, logran derribar las barreras lingüísticas – con la ayuda de subtítulos proyectados en una pantalla – y comunicar la atmósfera poética y de meditación que convierte casi todos los espectáculos de Teatro de los Andes en una exploración de la memoria. Desde luego que se habla del terremoto que asoló en 1989 varias comunidades de Bolivia – entre ellas Aiquile y Totora-, pero el público también pensó en Katrina. “Poderoso en su simplicidad” escribió Charles McNulty, de Los Angeles Times. Y si en algún momento la representación podría ser muy descriptiva, algunos elementos no verbales se imponen: un teatro físico, artesanal e imaginativo. No sólo las mesas y las sillas y los maletines cuelgan suspendidas del techo del escenario porque vuelan y tiemblan al impacto del terremoto, sino porque la obra ahonda en los efectos del temblor en la vida de los pobladores – sobre todo las mujeres y los niños-- que lo sufren y sobreviven. Es el terremoto físico y el temblor emocional. Y los medios empleados son de una soberbia sencillez: polvo y arena, deshabitados marcos de fotografías familiares, objetos degradados por el tiempo y música autóctona, marchas fúnebres y elementos folklóricos que aunque nos remiten a Bolivia, hablan de un espacio mayor, la sociedad global. Hay una huella del teatro político de los setenta, cuando casi a manera de cita, se satiriza al político después del desastre y se le presenta como figura esperpento, mientras un periodista indaga banalidades. Y el público le lanza piedras de papel periódico en un momento de participación, que recicla viejas imágenes del Bread and Puppet y la creación colectiva. Sin embargo, no se piense en ninguna de las técnicas o el estilo del teatro latinoamericano de hace dos décadas y sin embargo están todas ellas como huella o sedimento de una forma de hacer que se nutre de una investigación documental , pero se reinventa a partir del trabajo del actor-poeta.

Teatro de los Andes tiene su sede en Yotala, a quince kilómetros de Sucre. Es un favorito de los festivales internacionales y al parecer ya ha sido aceptado en Bolivia. En el 98 la recepción en Santa Cruz de la Sierra que recuerdo fue muy controvertida. Este año, gracias al Center Theatre Group y el FITLA- Festival Latino Internacional de Los Angeles-, es posible que su temporada haya sido un pequeño temblor que abra el camino para la presencia de otros grupos latinoamericanos en una ciudad que necesita hablar todas las lenguas.




Crítica

En Variety



lunes, diciembre 03, 2007

La escenografía de Teatro el Público

Muy pocas veces se habla de la escenografía. En raras ocasiones se entrevista a los escenógrafos. Aquí se habla de las propuestas visuales y espaciales del grupo que dirige Carlos Díaz en La Habana.


cubainformacion.tv