jueves, noviembre 29, 2007

Crucigramas y algo más


Ayer por azar vi el documental Wordplay (2006) sobre los crucigramas y el emporio que se precia de producir los mejores y más difíciles: The New York Times con su redactor titular Will Shortz quien también organiza cada año un torneo. Quizás porque estuve pensando en las palabras y en sus combinaciones, sus juegos y sus travesuras, se me hizo más evidente la dificultad que entraña jugar con las palabras, al menos en el periodismo y la crónica que en ocasiones se encasquilla cuando se hace a la medida de un encargo , se le ven demasiado las costuras ( o los parches) lo que es peor, se hace ininteligible y soporífera para los lectores. Busqué los crucigramas de El mundo ( sin dudas, no los mejores) y encontré un periódico de Las Tunas que celebra a un nonagenario que se ganó la vida con las cajitas horizontales y las verticales: Enrique Cantera Alberdi. Como él deben existir al menos una decena en el periodismo cubano. ¡Bravo!

Y de paso les muestro una curiosidad --a la manera de Connie-- que Rine Leal tenía entre sus tesoros. Si se fijan bien en las cuatro letras horizontales del margen superior derecho, después de palabras tampoco rinealísticas como futuro y Lenin, se trataba de adivinar el nombre de un cronista teatral. Fue publicado en Carteles.

miércoles, noviembre 28, 2007

¡Viva Scribd!


Me ha gustado mucho la experiencia con Scribd, un sitio en el que se comparten textos y documentos. Creado en San Francisco a partir del modelo de YouTube con los videos, según los que se dedican a la revisión de estos medios, está creando en poco tiempo una insólita biblioteca y una comunidad que busca y se interesa por los documentos.
Desde el 15 de septiembre nueve de mis capítulos de Teatro cubano: relecturas han sido «bajados» por muchísima gente. Si tengo en cuenta que mi último libro está debajo de la cama -- y según su editor se «vendió mal»--, me interesa muchísimo conocer y explorar qué pasa con éste entre tantos otros: libros técnicos y manuales, programas de enseñanza, libros ilustrados, de ciencia ficción, catálogos, informes oficiales, y libros útiles sobre programas de computación, matemática y geometría. Una novedad es que Scribd ofrece una conversión a diferentes formatos y un código por el cual colocas con mucha facilidad el texto en una página web o un blog así como una versión en audio.
Los contratiempos y los riesgos son muchos, pero el placer y la curiosidad lo son más, sobre todo, cuando se trata de investigaciones que nunca terminan.... o ensayos, como mis artesanales versiones ilustradas. Ese es el motivo por el cual, aunque es un orgullo publicar en el Celcit o en Primer Acto, en la colección de Gestos o en Tablas-Alarcos o algún otro sitio teatral donde sus lectores saben lo que buscan, me ha interesado abrirme paso en esta babélica y pantagruélica biblioteca pública. Desde luego que hasta ahora ningún crítico comenta un texto aparecido en Scribd ni te invitan con ellos a una feria del libro. Tampoco sabes bien quiénes son tus lectores. Y se corre el riesgo que con copy y paste un texto de uno acabe en el artículo de otro. Gajes del oficio. Mientras tanto, y quizás para siempre ¡viva Scribd!

Lectora, de Henry Fantin-Latour (1861).

Otras recomendaciones. Me hubiese encantado traducir este texto de Charles Mac Nulty, del staff de Los Angeles Times. "What are playwrights waiting for?" Una reflexión sobre la esencia de la huelga de los escritores de Hollywood y los utileros de Broadway en relación con la dramaturgia norteamericana.

A Pavlovsky le gusta Kasparov.

domingo, noviembre 25, 2007

Nuevo libro sobre el festival de Cádiz


El Festival Iberoamericano de Cádiz sigue aportando nuevos libros. El último Panorama de las artes escénicas ibérico y latinoamericanas. Editado por Luis A. Ramos García y Beatriz J. Rizk en colaboración con Nelsy Echávez-Solano contiene quince ensayos. Además de los editores contribuyen Juan Villegas, Osvaldo Obregón, Rosalina Perales, Gustavo Geirola, David S. George, George Woodyard, Yana Elsa Brugal, Marta Avila Aguilar, Mario A. Rojas, Roger Mirza, Edda de los Ríos, Lola Proaño Gómez y Grace Dávila López.
El libro " es una selección de ensayos y memorias críticas que sacia con holgura nuestro primordial anhelo de documentar y celebrar el paso de artistas peninsulares y latinoamericanos por las tablas del FIT de Cádiz" escriben Rizk y Ramos García en el prólogo.
En la foto en primer plano Grace Dávila y detrás Beatriz J. Riz durante la presentación en LATC (Los Angeles Theatre Center) del texto.

La Yerma de Roberto Blanco

Fotografías de Iván Cañas


Roberto Blanco (1937-2002) fue sin dudas uno de los directores cubanos de mayor talento. Y en algún momento alguien recuperará su legado para las nuevas generaciones que no vieron sus montajes. Uno de los más espectaculares -- y experimentales-- fue su Yerma, de 1979, realizada con un elenco de actores y bailarines de Danza Nacional de Cuba encabezados por Idalia Anréus. Muchos de los personajes del texto original eran «doblados» por su otro danzario. Y la escenografía de Gabriel Hierrezuelo -- remedo de una maqueta- establecía un marco onírico como de ensueño. La puesta reelaboraba elementos rituales afro-cubanos en la escena gloriosa de las lavanderas. El crítico español Moisés Pérez Coterillo escribió en Blanco y Negro (1980): "Ha trabajado sobre el original encontrado en La Habana y se ha esmerado en el respeto escrupuloso del texto. A Roberto Blanco le admira la coherencia de Lorca con su escritura y la transferencia en el grafismo de los estados de ánimo. El estudio del manuscrito introducirá algunas leves variantes en el texto fijado. Por lo general, considera que las líneas tachadas por el autor están muy bien tachadas, aunque apunten direcciones interesantes. En uno de esos momentos de incertidumbre, el director se ha tomado la libertad de resolver el final de la obra de un modo insólito. Yerma mata a su marido de una dentellada en la yugular. Fue una de las variantes eliminadas por Lorca, pero que en la línea sugerida por Blanco en el montaje, es coherente con el retroceso hacia estudios primarios, animales, del personaje. El director de esta versión cubana de Yerma tiene la intención de hacer un estudio más profundo del manuscrito, con ayuda de un grafólogo. [...] El descubrimiento en Cuba de este manuscrito, por los destinos imprevisibles del azar, es algo así como el tributo que merece un pueblo que ha sabido asumir como suyo este trozo de la cultura española".

Hoy sabemos que el proceso de editar el manuscrito de Yerma fue difícil ya que Lorca era perezozo y nunca la publica en vida. Antes de la edición de 1938 de Losada circulan varias ediciones disparatadas a juicio de Margarita Xirgu que aportó un original de actor. Lorca daba a copiar sus manuscritos y luego los distribuía entre los actores. También los regalaba a sus amigos. Como el que poseía Flor.
En la edición de Mario Hernández (Alianza Editorial, 2003) se describe el camino en la fijación del texto a partir de los apógrafos. Y las distintas correcciones que parten de errores en las copias. En ésta el final es muy parecido al de Roberto: Yerma aprieta la garganta de su marido. Le aprieta la garganta hasta matarle."

No sé si en su último montaje de Yerma (Daisy Granados) Roberto logró extraer todavía más claves del manuscrito de Flor para su puesta en escena. Entonces el manuscrito estaba en el Museo en una urna de cristal.

Agradezco a Iván Cañas reproducir sus fotografías para recordar a Roberto.

martes, noviembre 20, 2007

Anotaciones de prisa después del telón

No debiera sorprenderme que una directora cubana (Lilliam Vega) y una compañía de Miami que se define como intercultural (Avante) escoja Yerma, de Federico García Lorca, para integrar su repertorio. Después de todo, los latinoamericanos y los cubanos en particular somos devotos de lo que Moisés Pérez Coterillo acuñó como el «culto cubano a Federico». Invitado por la Sociedad Hispano-Cubana de Cultura que dirigía Fernando Ortiz, Federico visita La Habana en 1930 y su estancia alimenta todavía libros, testimonios y recuerdos, entre ellos el del manuscrito de Yerma, que regaló a Flor Loynaz y atesora el Museo Nacional.
No esperaba una puesta puesta tradicional o arqueológica con la casa de paredes de cal o Lorca a través del prisma del gitanismo degradado o la España de pandereta. En aras de un punto de vista estético la dirección puede suprimir, sintetizar y reiventar --en esta versión de Raquel Carrió, entre otras, se suprimen la escena de las lavanderas y los personajes de función «coral»-- para una Yerma con cuatro personajes y «tres presencias» que explora más bien su drama existencial. Y aunque como yo, decenas de espectadores recuerdan el texto que se estudia –por suerte—en las escuelas, cualquiera puede comprender la necesidad de acortar la duración del espectáculo o adaptarse a las necesidades de un particular elenco.

Aunque las escenas no sobran – para el poeta la obra tenía seis cuadros, los interiores, de un “dramatismo reconcentrado y una emoción silenciosa” y los exteriores de las lavanderas o la romería- en los que intenta “poner luminarias de luz en el tono oscuro de la tragedia”, la arquitectura descansa en esa alternancia. Sin embargo, aunque es osado tacharlas por emblemáticas, las sustituciones y los añadidos – figuras barrocas— son artificios plásticos que interpretan la magia lorquiana a través de la visualidad. Como la música de Héctor Agüero se mueve en lo incidental romántico con matices y sonoridades del ámbito latinoamericano. Hasta aquí me parece lícito, aunque no totalmente logrado.
Sin embargo, la reducción también se opera en la entraña del texto. Durante la representación experimenté una tensión incómoda entre el conocido y el emitido en escena. Me pareció que los actores no estaban totalmente a sus anchas en una manera de decir que los predispone al decir poético, sin los versos, sin el ritmo y la cadencia, ya que recordemos, Yerma es un «poema dramático”. Y no encuentro ninguna explicación para representar en nuestra lengua un gran texto poético y rebajarlo o disminuirlo o lo que es peor, amputarlo. Sus excelentes actores tienen la capacidad para enfrentar el texto -- Julio Rodríguez y Riverón, además experiencia-- por lo que me pregunté siempre el por qué de esa elección. Sé que muchos por fortuna no tienen la misma opinión. Avalada por excelentes críticas, la mayoría de los asistentes agradeció complacida la puesta.
Los textos que hemos aprendido de adolescentes no se olvidan y a mí me pasa con Yerma, que se me ha quedado agazapado en algún rincón. He visto varias Yermas, entre ellas, la de Adela Escartín y la de Idalia Anréus, dirigida por Roberto Blanco. Nadie se asusta con las transgresiones desde que Víctor García empleó una tela negra hexagonal transformable para la de Nuria Espert (1971). La actriz catalana dijo entonces a José Monleón que «el gitano de verde luna no existe». La Vieja Pagana tampoco. No existe una iconografía ni siquiera en nombre de la tradición. Sin embargo, Monleón les preguntó a Espert y García si habían hecho cortes.

-- Ni una palabra.

La palabra es esencial a la experiencia lorquiana y quizás lo único que perdura aunque nadie sepa el significado de los ‘jaramagos’ que “las gentes dicen que no sirven para nada”.. …

domingo, noviembre 18, 2007

Nomenclatura teatral




Vocabulario teatral casi en desuso que conservo por azar desde 1961.

En Los Angeles Yerma del Teatro Avante


El renovado LATC (Los Angeles Theater Center) realiza un festival de apertura -aún no bastante difundido- que en su primera jornada, representa en español con subtítulos. Es la adaptación de Raquel Carrió de Yerma, de Federico García Lorca, por el veterano Teatro Avante de Miami, dirigida por Lilliam Vega e interpretada por Jacqueline Briceño, Julio Rodríguez, Gerardo Riverón, Carlos Brito y Geraldine Townson. Al margen de que La flecha... dedicará algún comentario más extenso, les aviso a los angelinos que estén a tiempo de llegarse al downtown que la función es a las tres de la tarde, los precios de las entradas son muy accesibles, la atmósfera es de una real comunidad, ávida de tener algún área para la tertulia -- ojalá la habiliten-- la restauración es preciosa y la obra es una aproximación personal al mundo de Lorca a través de la sensibilidad de sus mujeres protagonistas y sus creadoras.
También ayer, en lo que promete ser una vertiente del festival, varios estudiosos se reunieron para hablar de sus próximos libros a invitación de William Flores y de la investigadora y estudiosa Beatriz J. Rizk que presentó también su último libro.
En la foto, en primer plano, Gerardo Riverón todavía maquillado en su esmerada caracterización de la vieja pagana, y detrás la directora, mientras escuchan las intervenciones del público asistente después de la función. Allí el director del festival José Luis Valenzuela anunció que no sería ésta la única oportunidad de representaciones en nuestra lengua. ¡Enhorabuena!

jueves, noviembre 15, 2007

Fuera de liga


No sé nada de nuestro juego nacional y la única vez que fui a un estadio --el Latinoamericano-- le preguntaba tanto a mi acompañante Heberto Pedrosa (un fanático) sobre las convenciones y los gestos que no me invitó más. Como ha escrito González Echevarría " el mismo juego de béisbol con sus complejos rituales y reglas se asemeja a la poesía modernista y el danzón". El no tenía cómo explicarme y por eso no puedo añadir demasiado a Fuera de liga, carezco de las claves y el subtexto que conocen la mayoría de los cubanos incluidos los intelectuales. La doctora Pogolotti se siente parte del Almendares de su juventud y Leonardo Padura, uno de los testimoniantes, aporta con su mesura y su amenidad, buena parte de la bien contada narrativa del documental de Ian Padrón.
Es la historia de un equipo de pelota célebre, los Industriales de La Habana, amado y odiado, en sus victorias y sus reveses. Un grupo de peloteros que como cualquier micro-mundo refleja el ámbito mayor, la sociedad. En setenta minutos. Lo vio casi toda Cuba en copias piratas que se han pasado de mano en mano y con seguridad algunos de los aficionados de La Esquina Caliente. Ahora hay cuatro partes en You Tube, en copias de muy baja calidad, y una que conseguí ver completa en Yahoo via Penúltimos días. Y sin embargo, la paradoja mayor: no se ha estrenado oficialmente. ¿O se ha estrenado ? Los espectadores con sus medios se han apropiado del documental y lo distribuyen. En internet lo cuelgan y lo bajan o lo suben y lo comentan. ¿No es un estreno mejor que en el reducido marco de una sala oscura? La internet debiera ser también un ámbito de legitimación. Una avalancha de e-mails y un diálogo virtual han vuelto a colocar en primer plano a la Internet como espacio privilegiado de intercambio. Aunque la mayoría de los cubanos de a pie no tienen acceso a la internet.
Si ni tan siquiera un documental que aborda una de nuestras grandes pasiones puede ser exhibido con normalidad, si ni tan siquiera pueden los aficionados ver las caras de sus ídolos en la gran pantalla como se quejan de carecer de fotografías, postalitas, banderas y otros atributos.... lo mejor del documental es hacernos pensar en la sociedad que al mismo tiempo ha producido a esas grandes figuras, las limita y las cercena y en cuánto de la vida nacional vive lacerado en esa insalvable contradicción. A mí me hizo pensar en muchas cosas. Extrañé el apartamento desde donde se veían las luces radiantes del Latinoamericano y el rugido de la afición. Y cuando vi a Marquetti, recordé las tantas veces que se dijo que el estreno de una obra teatral tendría que ser comparable con un jonrón de Marquetti. Hoy sabemos que no. Un jonrón de Marquetti es único e irreemplazable. Cada vez más buscaremos imágenes como éstas para disfrutar de las palabras sinceras y emocionadas de los astros de nuestro deporte nacional que viven más allá de las prohibiciones y los decretos en ese círculo alrededor del cuadrado que dice el profesor de Yale es «una medialuna con aspecto de mandala».

domingo, noviembre 11, 2007

Bunraku en Los Angeles


Hace algunas semanas vi el Bunraku --el Teatro de Marionetas de Japón-- en su única gira larga a Estados Unidos en dos décadas. La impresión es fuerte e intensa, al mismo tiempo difícil de describir. Fue muy interesante poder apreciarlo con un público esencialmente japonés y no en el contexto de un festival de teatro, porque el espectador lo recibió con familiaridad, como algo propio, y la representación estableció una energía muy diferente que la que recuerdo del Kabuki (Caracas, 1978) como un objeto exótico.
El término Bunraku se empezó a utilizar a partir de Uemura Bunrakuken (1737-1810), quien estableció un pequeño teatro en Osaka en 1805, cerca de medio siglo después del máximo florecimiento de este tipo de teatro de títeres. En realidad debe llamarse Ningyo Joruri. (ningyo significa muñeco y por extensión, títere) y recitación o narración llamada joruri.
La combinación de la narración hablada-cantada, la música y los títeres crean una realidad tan sugerente que no hay palabras para expresar su esencia. Si pensamos que tres manipuladores mueven el muñeco a la vista del público (uno con la cara descubierta, el principal que opera la cabeza y mueve el brazo derecho) y los otros dos lo sostienen, uno de ellos, totalmente doblado, se puede imaginar qué suerte de danza, coordinación y equilibrio existe entre los tres y qué asombroso juego debe encubrir la tela negra. El titiritero principal se comunica sin palabras con los otros que siguen sus indicaciones y su ritmo.
Lo esencial, sin embargo, son los títeres, majestuosos no sólo por el tamaño sino por la riqueza del vestuario y el trabajo escultórico de los rostros. Hay más de 70 tipos de kashira o cabezas con formas pre-determinadas de acuerdo a las características de los personajes.
Lo más impresionante -- recuerdo a Jan Kott -- es la belleza inexpresiva del manipulador principal (omo-zukai) que aunque interpreta el personaje, conduce y desplaza al muñeco, no le aporta sentimentalismo ni emoción. Es un rostro «surrealista», ajeno, ausente mientras se humanizan las caras de madera de los títeres, radiantes y llenas de sentimientos. Muchísimas veces me concentré sólo en la cara del titiritero congelada en una no-expresión, como la cara enharinada de la pantomima blanca. El actor es sabio en eliminar el gesto superfluo, concentrado en crear a sus personajes y dotarlos de gestos -- a veces mínimos-- como ensartar una aguja o secarse una lágrima con un pañuelo.
La representación explora posibilidades infinitas de la relación actor-muñeco incluidas las sonoras, pues el manipulador de los pies golpea el piso para simular el desplazamiento. Y al lado derecho, en la tarima (yuca) el virtuoso músico del shamisen acompaña al narrador (tayu), otro ángulo del espectáculo no por estático menos atractivo. Crea diferentes voces, en modulaciones sorprendentes, narra todos los personajes y los matices de las voces en un recitado-cantado y en un diálogo secreto con el intérprete de shamisen.
Desde que vi la representación, no he dejado de leer sobre el Bunraku. Cada uno de los detalles es aún más intrigante, cada uno de los gestos o las convenciones tiene detrás siglos de entrenamiento. Como los actores griegos con sus coturnos, el jefe de los operadores necesita elevarse en sus Butai Geta y el taju, para emitir mejor los sonidos, usa una banda que le oprime el diafragma. Y si éstos son los detalles que aparecen en los artículos informativos, cuántos otros misterios no hay detrás de las telas negras, cuánta sabiduría en ese desplazamiento que Claudel adivinó fantasmagórico y relacionó con los sueños.
Para cualquiera amante del teatro, el Bunraku es una experiencia única. Por mucho que se lea, no hay manera de transferirlo. No sé, sin embargo, si el espectáculo es representativo. Primero presentaron una obra breve Musume Koi No Higanoko (El ardoroso amor de Oshichi) escrita en 1733. Se supone es la versión de un hecho real. La heroína sube a lo alto de una torre y le prende fuego para avisarle a su amado en una ciudad sitiada. Oshichi ha encontrado el sable que le devolverá su honor a Kichisaburo y se sacrifica por él. No voy a describirles lo que hace la muñeca porque encontré en YouTube varias filmaciones, desde luego, con otras compañías, lo que me hace pensar que debe ser como lo que es «la muerte del cisne» a ballet. El títere adquiere vida propia, como una supermarioneta.
La otra, de más larga extensión, Tsubosaka Kannon Reigenki (Milagro an el Templo de Tsubosaka Kannon) der Kako Chika , representada por primera vez en 1879. En tres actos, narra la historia del ciego Sawaichi, su devota esposa y su salvación por medio de la Diosa de la misericordia, Kannon. Si bien no tiene ningún acto del virtuosismo comparable a la subida de la escalera de Oshichi, los títeres sostienen la trágica y melodramática historia del esposo ciego que para no ser una carga de su esposa, se lanza a un precipicio. La esposa llora, sufre, borda y al final, bailan y cantan de felicidad.









miércoles, noviembre 07, 2007

Una mirada desde dentro: Sautié Mederos


La llamada a la reconciliación y al diálogo de un hombre crítico, cristiano y perteneciente al Partido Comunista. Así Libros de la Catarata encabeza la presentación de Socialismo y reconciliación en Cuba: una mirada desde dentro, el más reciente libro de Félix Sautié Mederos con prólogo de Martín Medem y Paca Sauquillo.


"En la auténtica izquierda del Partido Comunista de Cuba han hablado en voz baja desde hace veinte años los que piden democratización, descentralización y participación. Han sido marginados por el autoritarismo y la centralización, por la ignorancia de la solidaridad incondicional contra el bloqueo, por el revanchismo de Estados Unidos en alianza con la mafia terrorista de Miami y por quienes reclaman una transición a la democracia sin entender que todavía no está garantizada la soberanía nacional y que para 'democratizar' a Cuba primero hay que blindar su derecho a ser una nación independiente." Con estas palabras describe José Manuel Martín Medem, en su prólogo a este libro, la situación que viven muchos cubanos comprometidos con el proceso revolucionario pero críticos con los errores de un proceso social que excluye, margina y silencia a quienes defienden la construcción de un socialismo verdaderamente participativo y democrático. El autor de este libro, Félix Sautié Mederos, tras cincuenta años de militancia revolucionaria ininterrumpida y tras haber ocupado diversos cargos de responsabilidad en el partido y en el gobierno en Cuba, reclama, a lo largo de unas páginas animadas por la integridad moral y el espíritu crítico, la urgente necesidad de un diálogo entre todos los cubanos, un diálogo en el que puedan participar todos desde el respeto y afianzado en un sentido ético que garantice la futura construcción colectiva de la sociedad cubana para alcanzar un futuro de paz, justicia social y libertad. Nos encontramos ante un análisis valiente, apasionado y comprometido, un alegato a favor del reencuentro y la reconciliación en un momento crucial para Cuba, cuando se multiplican los debates y las conjeturas sobre el futuro de la isla. "

Pedidos a la librería La Ceiba ceiba@laceiba.org. Amor de Dios 11, 28014, Madrid.

martes, noviembre 06, 2007

Nuestro hombre en La Habana: actores y «créditos»

Todas las agencias tienen la noticia.

Reporta Patricia Tubella desde Londres.
"Aclamado dramaturgo, actor, director, compositor... y espía. El autor inglés Noel Coward (1899- 1973) obtuvo en vida el reconocimiento de sus contemporáneos, pero la faceta de la que él mismo estaba más orgulloso no ha salido a la luz hasta 34 años después de su muerte. El autor de Vidas privadas (1930), Esta noche a las ocho y media (1935) o Breve encuentro, que adaptó para el cine en uno de los clásicos de la filmografía británica, fue reclutado por los servicios de inteligencia de su país en 1938. Coward hizo de la causa antinazi su bandera secreta, espió a sus colegas y criticó a aquellos actores que se volcaron en su carrera de Hollywood en lugar de hacer frente común contra la Alemania de Hitler."

Anoche me puse a «espiar» otra vez la película que al menos lo hace famoso en La Habana. Con su paraguas y su traje negro inconfundibles, Coward y no Alec Guinness, es Nuestro hombre en La Habana, el que ha recordado Ponte, que recorre Lamparilla o Egido asediado por los músicos ¿Hermanos Deniz?, el trío que lo persigue con una repetida "¿Dónde vas Domitila? " Aunque Coward es el reclutador de los servicios británicos, su imagen es la que permanece y no la del imaginativo vendedor de aspiradoras con delirio de escritor de ciencia-ficción que es «nuestro hombre». La Habana, gran telón de fondo, aportó aparte de la recurrente música, los exteriores y algunos interiores --como el Sloppy's Joe, el Country Club y el cabaret Tropicana-, magníficos actores, que todavía hoy, no aparecen en los créditos.

Internet Movie Data ya ha incluido a René de la Cruz - se enfrenta a la policía y grita asesinos, algo más que una «aparición». Y Enrique Almirante, la imagen primera, sobre la que se superponen los créditos. Después se acerca a la ventana y mira a una modelo desconocida para mí. Es una escena silente. Es una escena sensual.



Enrique Arredondo, ya una popularísima figura, es un transeúnte que aborda a Coward y se ofrece para limpiarle los zapatos. Como el trío, también asedia al extraño. ¿Pretty girl? ¿Dirty movies? Y sigue su camino con cara de frustración. Casi no hay tiempo para mirarlo. Qué desperdicio. Edwin Fernández es un policía en la escena de los lavabos en el Country Club. ¿Cuántos otros aparecen hasta hoy desacreditados?

jueves, noviembre 01, 2007

Consuma productos cubanos


Si tienen unos minutos miren Adelante cubanos (1959). Lo encontré en los Archivos Prelinger (una magnífica videoteca de filmes educacionales, publicidad y de aficionados) que Rick Prelinger fue salvando de los latones de basura y hoy constituye una valiosísima fuente de información y entretenimiento. Con la idea de promover el consumo de productos cubanos y en plena euforia del 59, el filme recorre las industrias -- la cervecera en primer orden, pero también la textil y la sideromecánica- y ofrece algunos raros y exclusivos momentos como la cantante Alba Marina en un salón de peluquería y otros que a mí me resultaron agradables. En dos partes de diez minutos cada una.





















Los payasos de Diane Keaton

Hace casi siete años y recién llegada, una de las cosas que intenté para ganarme la vida, fue escribir notas para una agencia de prensa. Me publicaron algunas, pero no conseguí que se interesaran para siempre en mis «pieces» dedicadas a temas parecidos a los de La flecha....
Ayer, sin embargo, al leer el New York Review of Books en papel, como es de rigor -- su tamaño tan incómodo obliga a dedicarse realmente a su lectura-- encontré un comentario fascinante de Larry Mc Murtry-novelista, guionista y bibliófilo sobre Diane Keaton como impulsora de archivos y colecciones de fotografía y pintura. Entonces, me acordé de mi nota sobre Clown Paintings. La exposición y firma del libro se realizó en Bergamot Station, situada a veinte cuadras de la casa, pero el precio resultó desorbitado porque se recaudaba dinero para algo. Desde luego que no vi a Keaton, que tiene toda mi admiración si ha conseguido, sin dejar de actuar, editar estos libros que le dan placer y en los que hay tanto de ella misma. Les recomiendo la nota de Mc Murtry. Esta mía me recuerda a un periodista que iba a todas partes con un maletín lleno de colaboraciones para todos los gustos.


Los payasos de Diane Keaton

Los cuadros podrían haberse encontrado en rastros, baratillos, tiendas de segunda mano o los garage-sales tan populares en California. Tienen un tema común, los payasos y una coleccionista muy especial: Diane Keaton.
La protagonista de
Annie Hall se encontró con el galerista Robert Berman en su mutuo interés por la pintura de payasos y juntos muestran sus respectivas colecciones : el “peor arte que se haya creado” coexiste con Baldessari, Chinot y Manuel Alvarez Bravo en la exposición “Mil payasos: regale o tome algunos”. Para complementar el arte malo, la muestra exhibe maestros como Picasso, Man Ray o Roualt y obras contemporáneas de Borofsky y Alexandr Calder, entre los tantos pintores que han utilizado el clown como metáfora.
La pintura de payasos, calificada como kitch y camp, primitiva, ingenua, o picúa, a menos que una celebridad como Keaton se interese, no tiene por lo general un lugar en una galería de arte.Una mañana en el mercado de Rose Bowl, en Pasadena, Keaton tuvo una “epifanía” frente a un cuadro que le gustó. El payaso tenía una pelota roja en la nariz, la boca negra y la lengua afuera que añadía un pathos a la pintura, firmada en tinta azul por Donald Darlay. ¿Quién es? relata en su libro Clown paintings, recién publicado por Powerhouse, en el que presenta sesentiséis retratos de esta legión de pintores anónimos.
Para Keaton los payasos representan la paradoja de ser criaturas mitológicas, fabulosas, atemorizantes, dignas y perturbadoras y ha querido mostrarlos en la solemnidad de los cuadros cuando despiertan en los espectadores profundas emociones.
El libro incluye las opiniones de comediantes como Woody Allen, Danny DeVito, Whopi Goldberg, Ben Stiller, John Waters y Robin Williams así como un epílogo de Robert Berman, el galerista que firma con Diane la exposición de Bergamot Station.
Este no es el único libro de Keaton—quien trabaja y vive en Los Angeles—y ha editado, entre otros, libros de fotografía como
Still Life y Local News y además de actriz en veinticinco filmes, ha dirigido Heaven, Unstrung Heroes y Hanging Up.
Aunque el volumen no profundiza en la identidad de los desconocidos artistas, la actriz reconoce que su identificación con el tema es más bien personal, ya que tuvo su periodo clownesco y como intérprete ha aprendido a ver el elemento que el payaso lleva más allá, el misterio de ser otro y esconderse detrás de un personaje. En la galería Berman se muestran no los simples retratos de payasos de cualquier rastro, sino los escogidos por la sensibilidad de Keaton.

Las imágenes son tomadas de Amazon.com