lunes, octubre 29, 2007

Rita Montaner y el auge lírico


A partir del año 1927 La Habana conoce del esplendor del género lírico y el auge de la zarzuela cubana. En el capítulo dedicado a Gustavo Sánchez Galarraga: muñecas, lupanar y zarzuela se analizan algunas de sus obras dramáticas, pero sobre todo, el contexto que produce un momento único.
Les aclaro que si alguien se anima a bajarlo de Scribd -también se puede abrir la pantalla--debe considerarlo un «borrador», decente pero borrador al fin, que me es muy útil para la revisión final y el futuro libro impreso en papel. A Scribd -- una comunidad de documentos-- cada día entran de cincuenta a sesenta personas que tal vez no lo lean pero se detienen y eso anima a seguir escribiendo. También hoy me ha animado Google con un tres, después de un buen rato, pero sobre todo Connie, que ahora abre su caja de Pandora musicológica y ha reproducido tres maravillas de Rita Montaner, a petición de sus muchos admiradores. Rita -- como ha escrito Ramón Fajardo Estrada en Testimonio de una época, ese gran libro sobre Rita-, fue amiga de Sánchez Galarraga, frecuentó sus tertulias y conoció en ellas a muchas personalidades como Catalina Lasa. Aquí canta en su vertiente lírica, pero a lo mejor algún día, alguien me dice que conserva grabaciones de "La chismosa" o me traen de regalo la fotografía de la estatua del poeta en el Parque Tulipán, cerca de la imprenta Osvaldo Sánchez, antigua Omega donde fui tantas veces a llevar originales.

Para ese capítulo me fue indispensable el libro de Enrique Río Prado: La Venus de bronce.
El Archivo de Connnie, como siempre, en mis enlaces.

sábado, octubre 27, 2007

Camper viajero



Fred Camper expone su más reciente trabajo titulado Trips en Beyond Baroque, en Venice, California. Los que abran su página web lo verán en la fotografía, en bicicleta, en un viaje que hizo solo de Minneapolis a Chicago en el 2005. Camper -- que se graduó de física y ha enseñado melodrama norteamericano en el Art Institute, de Chicago y entre otros, ha estado a cargo de las notas al dvd de Criterion By Brakhage: An Anthology-- ha recibido varios premios por su obra crítica cinematográfica. Una muestra de ésta se lee en el boletín Miradas, de la Escuela de Cine.
Ahora expone en este sitio representativo de la Venice de los sesenta, un reducto comunal donde días después se leyó On the Road, de Kerouac. Aunque su bicicleta ha sido la compañera inseparable de sus travesías -- China, Croacia, España, Brasil-- lo he querido presentar en compañía de sus impresiones digitales en la exposición que lo trajo a California para contarnos su concepto del viaje, que nada tiene que ver con el desplazamiento del turista cámara en mano y sí con el artista solitario que al moverse de un lugar a otro, habla de la condición humana, los contrastes ciudad-naturaleza y revela desde diferentes ángulos y estructuras la perspectiva del ciclista que encuentra nuevas rutas, muchas inexploradas.

De las declaraciones que están en su página, escojo ésta: " En adición al placer estético, mi trabajo subraya e ilumina la meta social de mirar más allá de nuestras preconcepciones, deseos, gustos y disgustos. Al presentar un objeto desde múltiples perspectivas uno intenta escapar de uno mismo y descubrir visiones alternativas, vastas redes de posibles interrelaciones".

Beyond Baroque. 681 Venice Boulevard, Venice, California. 310.822.3006.

jueves, octubre 25, 2007

Más sobre Tebas


Hoy se cierran los comentarios sobre la puesta en escena de Los siete contra Tebas que reproduje para sumarme, de alguna manera a lo que considero también, un acto de justicia. El teatro cubano - y no es el momento de hacer su inventario- tiene todavía muchísimas obras nunca estrenadas desde el siglo XIX--- y la relación escena-público ha conocido muchísimas y todavía más nefastas mediaciones. Pero mientras la Avellaneda y Ramos y muchos otros están muertos, Arrufat está entre nosotros y ha permanecido fiel al teatro con otras obras tampoco escenificadas y que no fueron el blanco de Leopoldo Avila. (Recuerdo La divina Fanny y La tierra permanente, entre las más recientes) sin mencionar El criollo ( la mejor de todas).
No estoy en La Habana -- y ni siquiera el mejor de los críticos puede devolverme la condición de presencia, de «cuerpo» que tiene el teatro y es insustituible para cada espectador. Así que como los comentarios suben de tono y ninguno proviene de los que han visto la obra, cierro las cajitas. Porque los actos de justicia tienen que estar acompañados de tolerancia y respeto.
Y porque el presidente Bush -- por azar--- vuelve a dar a la obra una siniestra actualidad. La Habana, como la Tebas de Arrufat, rechaza la anexión y la intromisión ya que el destino de Tebas -- otrora sitiada-- corresponde sólo a los tebanos. Y aunque nunca he sido una admiradora de la obra (ni antes ni ahora) celebro su puesta en escena.
"A pesar de los cuarenta años de penitencia, Cuba es hoy por hoy más Tebas que nunca antes y Etéocles y Polinice, encarnados lo quieran o no en Fidel y Raúl, representan sin metáfora el incierto futuro de una proyecto social (para mí) agotado. En la obra, los hermanos terminan anulándose. Matándose. Por eso, el tan deseable estreno asume ahora un simbolismo político, sin dejar de ser un acontecimiento cultural de gran resonancia" escribe Eliseo Alberto en su columna. Tiene mucha razón. Cualquier lectura nos remite a la isla y también a todos los hermanos en conflicto desde La recurva a Los mangos de Caín. Sin embargo, también nos remite a "esa parte de Eteócles que se llama Polinice", ya que ambos hermanos son tercos y soberbios y resuelven sus diferencias con el odio que termina anulándolos. En cada uno de nosotros-- parece decir el texto-- hay algo de los dos.
No quiero la violencia para Tebas, ni siquiera en el teatro. Todos Los persas que se escenifiquen debieran ser pacifistas. Cuando la leo resurge Polionte -- que casi no tiene identidad-- pero dice: "Por ti reinará un orden nuevo". Y los espectadores, como los tebanos de antes y ahora no necesitamos guerras fratricidas, nuevos sacrificios, violencia ni «cainismo» entre hermanos. La defensa de la ciudad imaginaria nos debiera hacer desear más todavía el bien común.

"La paz vendrá después, aplacado el furor".

martes, octubre 23, 2007

Tebas, ciudad y fuegos

Tengo muchas ideas para escribir a partir del interés que despertaron las notas al programa de Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat en la puesta de Alberto Sarraín en La Habana, pero hoy, por más que quiera, mi energía y mi pensamiento están con los miles de evacuados en un estadio de San Diego que han perdido sus casas por los fuegos que consumen vastas regiones de California, la más cercana, Malibú, que hoy reporta sólo el 15% de contención. Los vientos de Santa Ana son impredecibles y los incendios no se apagarán hasta que el viento no amaine. En el siglo XXI y a merced de la naturaleza.

De todos modos, les recomiendo el archivo de Connie ya que Anna Vellfort, dueña de tantos tesoros, ha escaneado buena parte de la primera edición del texto de Arrufat que hoy se recupera para la escena y tendrá, como se espera, nuevos lectores. En la primera parte aparece la "Declaración de la UNEAC" y el acta del jurado. ¡Gracias, Connie!



domingo, octubre 21, 2007

Los siete contra Tebas: programa de mano


Anoche se estrenó en La Habana Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat, dirigida por Alberto Sarraín. Hoy recibí el contenido del programa de mano, en el cual, entre otros, aparecen las opiniones de dos de los que en 1968 le otorgaron el premio José Antonio Ramos: el crítico catalán Ricardo Salvat y el director argentino Adolfo Gutkin. Este, por muchas razones, será un programa de mano que hay que guardar. El texto completo en la cajita.

Vivir para ver

Por Antón Arrufat. Premio Nacional de Literatura

Estimado público, buenas noches. Les habla Antón Arrufat. Ocupen sus asientos y hagan silencio, un silencio propicio. Este acto de reparación y de justicia pudo ser un acto póstumo. Pero las secretas leyes que rigen nuestras vidas, no lo dispusieron así. Cuarenta años después de haber escrito Los siete contra Tebas, de haber sido prohibida y marginada de la cultura y del teatro cubano, sube a las tablas y se presenta ante la consideración de sus espectadores. Y para dicha de Tebas, su autor no ha muerto. Está aquí, ocupa su lugar y su luneta, habla y camina, sonríe y estrecha las manos que se tienden para saludarlo. Otros han muerto, entre ellos muchos de sus grandes amigos y de sus pequeños enemigos, otros viven en tierra ajena, y ni unos ni otros podrán asistir a este espectáculo, que he de ver con vida y salud, sépanlo bien los que me quieren y aquellos que hubieran preferido que esta obra no se estrenara jamás. Este momento supremo ha llegado para mí y para todos los que saben acompañar.
Como conocen mis lectores, Los siete contra Tebas no es la única obra que he escrito. Libros de cuentos y poemas, novelas y ensayos se han sucedido durante estos cuarenta años, y reconocimientos, medallas, premios nacionales me han sido otorgados en mi país. No obstante esta obra permanecía en la sombra, en una sombra ominosa, que se reflejaba en todo cuanto hice hasta hoy. Las circunstancias sociales en que los hombres que la condenaron pudieron llevar a cabo esa desdicha, ya no son las mismas. Han pasado casi tres generaciones. Todos somos más sabios. En ese largo y fructífero tiempo aprendimos que nuestra sociedad y nuestra vida forman una relación contradictoria, desgarrada, jubilosa, creadora entre todos, individuos y Estado. Eso está aquí en Tebas, en esta especie de ágora se han de debatir con lágrimas y lamentaciones, como corresponde a una tragedia. En el mágico espacio del teatro, nos conducirá a otra zona donde la irrealidad se transforma en un saber acerca de la realidad de nuestras vidas. Sobre la permanencia de aquella sombra, abiertas las puertas, caerá una luz potente que a todos sus espectadores, el autor incluido, los hará más luminosos. Como es costumbre en su ritual de iniciación, Mefisto toca tres veces para que empiece la representación.

DOBLE DESTINO

Por Ricard Salvat. Director de la revista Assaig de Teatre

Miembro del jurado del Premio José Antonio Ramos, 1968

He vuelto a leer Los siete contra Tebas después de treinta y nueve años. La primera impresión que he tenido es que con este texto ha pasado lo que sucede con los muy buenos vinos: yo diría que la obra de Arrufat ha ganado con el tiempo. Apareció y se convirtió en una especie de huracán, literario y político. Ahora que ya la vorágine y los malos aires se calmaron uno reencuentra la perspectiva que tuvo al leer por primera vez el texto de Arrufat, cuando aún los ánimos no se habían contrapuesto ni enfrentado.
Ahora, me ha resultado un texto brillantemente escrito, con una profunda meditación sobre lo que es la guerra y la lucha fratricida, trabajado sobre la esencial aportación de Esquilo, su particular estructura ritual, el no parecer importarle demasiado los avatares del individuo, sino la familia en su totalidad, lo que los griegos llamaban el genos. Las razones del genos, del pueblo se entretejen con las de Etéocles. Las voces de los habitantes de la ciudad se convierten en un contracanto emocional. Etéocles y las voces de sus conciudadanos se funden y confunden.

Arrufat no da demasiada importancia a la sombra de Edipo, sino al conflicto por el poder. La tragedia se ensimisma, no se distrae, va a lo que es para Arrufat fundamental: la lucha a muerte entre los hermanos.

Así, su obra queda, más que nunca, «llena de Ares», como dijo Gorgias, y de crueldad por la evocación de los terribles sufrimientos que esperan a las mujeres. La escena de enfrentamiento entre Polinice y Etéocles, sin duda la más grande aportación de Arrufat, resulta hoy impresionante de verdad humana y de grandes intuiciones políticas. Esquilo habla de sufrimientos, pero también de libertad y orden. Arrufat lleva estos presupuestos a los últimos extremos y consecuencias. Como ha de suceder en las tragedias, el destino se cumple siempre.

Releo ahora un penetrante artículo de Guillem Martínez en El País (31 de julio de 1997), en el que Arrufat hablaba de los catorce años que pasó en el ostracismo: «Los pasé casi tranquilamente. Pensé que ante todo era inocente, que tenía razones y que mi obra es mi momento. El Estado intentó realizar su obra conmigo. No lo consiguió. Y yo conseguí hacer la mía. El Estado cumple su destino. Los escritores deberían cumplir el suyo» En este 20 de octubre del presente año, 2007, en el Mella, con los admirables actores del conjunto Teatro Mefisto, dirigidos por Alberto Sarraín, el doble destino, el del Estado y el del escritor, tendrá su final.
Qué bueno que lo hayamos podido ver directa e indirectamente todos los que luchamos a favor del texto, José Triana y Adolfo Gutkin, integrantes del jurado que la premió en 1968, y que hicimos lo posible y lo imposible para que esta obra ganara el Premio José Antonio Ramos. No olvido, evidentemente, al maestro Lezama, ni a Roque Dalton. Siempre estuvimos de acuerdo en nuestras conversaciones. Sus razones fueron para mí clarificadoras y decisivas.
Polinice, «el de las muchas discordias» será también enterrado, y Polionte dirá aquellas impresionantes palabras de comprensión y amor:
«Ustedes, sepúltenlo. Tendremos para él la piedad que no supo tener para Tebas».
Y el poeta nos dice: «Mientras cubren el cuerpo de Polinice, amanece». Sin duda será un bello amanecer.

LA MALDICIÓN DE APOLO

Por Adolfo Gutkin. Director del Festival de Teatro de Porto, Portugal.

Miembro del jurado del Premio José Antonio Ramos, 1968

Querido Antón:

Esta noticia me llena de tanta alegría y me conforta tanto como a ti. Finalmente, tras cuarenta años de tonterías y celos profesionales, cuatro décadas después de que aquellos «tontos con poder» ejercitaran su censura, finalmente se estrena Los siete contra Tebas.

Aquellos oportunistas, sin saberlo, hacían cumplir, en La Habana, la lejana maldición de Apolo que, castigando la desobediencia de Tiresias al salvar a Edipo, determinó en su oráculo que su sentencia llegara incluso a los hijos de Edipo, una de las más célebres víctimas inocentes de la tragedia clásica, y que los hermanos se matarían mutuamente.

Aquellos sectarios, prohibiendo y persiguiendo tu versión de la tragedia de Esquilo, justificaban y llevaban a la práctica en la sociedad de nuestro tiempo, el comienzo de una persecución y de una lucha fratricida que, precisamente, tu obra condenaba de antemano,

Extrapolar aquella maldición «oblicua» de Apolo a una situación particular de cubanos en la isla y cubanos en el exilio, identificar el coro griego que juzga con horror la matanza entre hermanos con los miembros de los C.D.R., sólo podía estar en la mentalidad perversa y paranoide de los inquisidores responsables de la cultura nacional de aquellos tiempos pasados.

Alegría dolorosa, querido Antón.

El oro es un mineral escaso y caro, pero tiene, además, un valor intrínseco como mineral, es el metal más bello (“hijo del sol pero más rutilante que su propio padre...” Ben Jonson), maleable e incorruptible. Tiene la cualidad de conservarse puro, y aunque toneladas de tierra y excrementos traten de ocultarlo, algún día, en virtud de esos movimientos telúricos que no controlamos y que poseen algo de justicieros, lo traen de nuevo a la superficie y brilla como si fuera el primer día de la creación.

En este acontecimiento que resulta el estreno de tu obra, te deseo, Antón, que brille como el oro recién surgido de la tierra, como debió brillar hace cuarenta años. Y que al igual que esas rosas sembradas en el camino de tantas víctimas inocentes, desmienta, con su perfume inexorable, el viento de la muerte.

En días como hoy, en que esa lucha podría darse incluso en el espacio de nuestro ámbito más íntimo y querido, Los siete contra Tebas, puede tener una lectura de mayor utilidad y alcance que la que hicieron hace cuarenta años aquellos que tan ciegamente la condenaron.

Un gran abrazo y mucha suerte,
Adolfo Gutkin.

Alberto Sarraín

Director invitado de Mefisto Teatro para la puesta en escena de Los siete contra Tebas

No creo que haya existido, en mis treinta y siete años de trabajo en el teatro, un momento tan especial como este. Enfrentar la puesta en escena de Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat no ha sido sólo enfrentar una gran obra, un texto inolvidable, un elenco numeroso y una producción complicada. Cosas que someten, en cualquier lugar del planeta en donde se ejerza esta profesión de locos, a tensiones inevitables. Durante estos meses de trabajo en Cuba, he sentido que metía mis manos en materia sagrada. He sentido más que la pasión con que siempre enfrento mi trabajo, una devoción por la obra, una extraordinaria admiración por su creador y la responsabilidad de entregar a la cultura cubana un trabajo que esté a la altura de esa argamasa en que deviene la literatura teatral para el puestista.

Me ha salvado de esta angustia, la certeza de que me acompañaron en el viaje un equipo de creadores único, con los que he podido tener un diálogo del que siempre ha salido beneficiada la obra. Con ellos el texto de Antón se ha convertido en espacio, ropajes, música y movimiento, luces, maquillaje y voces.

En estas largas jornadas de ensayo, donde muchos abandonaron el barco temiendo su hundimiento, han seguido contra viento y marea un grupo de experimentados y noveles actores, asesores y asistentes, egresados del sistema de enseñanza artística cubana, que bajo el amparo de Mefisto Teatro y su director Tony Díaz, empeñaron con verdadera devoción su tiempo, cientos de horas, en realizar un trabajo titánico en medio del agotador verano de la isla.
No puedo finalizar estas notas sin mencionar los nombres de Omar Valiño y Abel Prieto, cuyo esfuerzo y determinación de devolver esta pieza a la cultura cubana después de cuarenta años, han sido fundamental para que se abra el telón.

miércoles, octubre 17, 2007

Los años veinte en el teatro cubano


En Teatro cubano: relectura hay dos nuevos capítulos. Uno está dedicado a la obra teatral de Alfonso Hernández Catá y Alberto Insúa en las primeras décadas del siglo XX y su filiación al canon español y otro, a lo que llamo «comedia galante» cultivada por la misma época, entre otros, por Ramón Sánchez Varona, Luis Felipe Rodríguez y Salvador Salazar. Me ha dado mucho placer rescatar «María» de Sánchez Varona(1920) ,"La torpe realidad", de Salazar, (1923) así como los fragmentos de las obras de Luis Felipe, publicadas en la revista Orto, de Manzanillo.


Como el espejo tiene dos caras, en 1909 La Habana se deleitaba con la Chelito -- Consuelo Portela-- que creó, según Rine Leal, ¡una dramaturgia de la sicalipsis¡ mientras se buscaba una pulga dentro de su cuerpo.





Esta foto de Chelito la he tomado de "El Madrid del cuplé", página dirigida por el profesor Otero Carvajal y aquí parece muy recatada.

viernes, octubre 12, 2007

Recuerdo de Carlos Victoria


Porque Tania Quintero lo ha hecho mejor y -como siempre más rápido-- reproduzco su mensaje y me uno al dolor de los escritores cubanos.

Había nacido en Camagüey en 1950 y esta madrugada falleció en Miami. A modo de homenaje póstumo, unos enlaces para conocer mejor a un escritor que demasiado pronto se nos fue.



Reseña

El ateje

Sobre Jesús Díaz

Más sobre Victoria.

Otras notas

Lectora impaciente


La búsqueda de «ilustraciones» para el tercer capítulo del libro (en Scribd y en Teatro cubano: relecturas) me ha conducido a varios sitios muy interesantes de internet que quiero compartir. Tal vez los conozcan. Sin embargo, no me inhibo porque el otro día un amigo muy culto nos confesó que no sabía que la biblioteca pública de Los Angeles tenía un servicio por el cual sitúa los libros solicitados en la filial escogida por el usuario y un autor dramático no conseguía el listado de obras de otro escritor, a disposición en los catálogos de New York Public Library. Si algo bueno me ha deparado este libro cuya principal dificultad es el acceso a las fuentes, es merodear por los catálogos -- del Hollis de Harvard al de la Biblioteca del Congreso-- pensando que no podré leer todas las obras, pero al menos sé que existen y que alguna vez alguien podrá consultarlas.
En busca de fotografías o grabados donde Alfonso Hernández Catá y Alberto Insúa se vean jóvenes y entusiastas, llegué a la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España con muchos títulos digitalizados, entre ellos, la bellísima Nuevo Mundo de los años en que nuestros autores estrenaban en Madrid. En la Fundación Juan March la búsqueda ha sido todavía más fructífera, pero desde Estados Unidos las críticas y los periódicos se localizan pero sólo se puede acceder desde la sala madrileña.
Hablando de una biblioteca global, empezaría por World Cat.
Hice la prueba e introduje Iván de la Nuez y éstos fueron los resultados.
Hace una semana que leo aunque no escriba en el blog.

domingo, octubre 07, 2007

Tiperritas cubanas


Acabo de consultar Capas populares y modernidad en Cuba (1878-1930), de María del Carmen Barcia (La fuente viva, Fundación Fernando Ortiz, 2005) un muy útil recuento del tejido social que conformaron desde finales del siglo pasado las asociaciones de las capas populares, socorros y ayudas mutuas, gremios y mutualidades así como sociedades de recreo, beneficencia y cultura. Similar papel en el entramado jugaron los centros regionales españoles: el Gallego, el Asturiano, y las diversas casas de salud que, como el Centro de Dependientes o La Benéfica, hemos conocido todavía con sus nombres originales. Sería muy ligero de mi parte glosar en dos párrafos un libro tan paciente y dedicado, pero aunque no encontré ninguna referencia al teatro, la historiadora se interesa por un libro de 1911: Purita Rosal, la novela de una tiperrita, de Manuel Villaverde, en la que los personajes de Purita y Lola son «tiperritas» que viajan en tranvía y trabajan en la calle. El término tiperrita -- que había leído en Eladio Secades --¡ es una cubanización de type writer¡. Las cubanas son mecanógrafas, precursoras de muchas mujeres que antes como despalilladoras, lavanderas y modistas empezaron a trabajar en la calle.

viernes, octubre 05, 2007

Eugenio Florit actor


Eugenio Florit nunca abandonó su pasión por el teatro ni su vocación de actor. Vinculado a los esfuerzos renovadores de la década del treinta, trabaja con Margot Mañach y Luis de Soto en La muerte alegre, de Evreinoff, dirigida por Luis A. Baralt, aunque desde sus tiempos en el colegio La Salle y en la Universidad -- recuerda su hermano Ricardo-- interpretaba monólogos con gracia estupenda. Se destaca en Rosas de Otoño, de Benavente, Topacio, de Pagnol y en El abanico de LadyWindermere, de Wilde. En radio trabajó con Pilar Bermúdez y Marcelo Agudo y fue con Miguel Llao pareja de Raffles y Carlos Brand, así como en la serie de Chan Li Po, de Félix B. Caignet.
Cualquiera pensaría que en Estados Unidos donde se desempeña como profesor su vocación de actor disminuiría o que su reconocimiento como poeta opacaría sus ansias histriónicas pero no, se vincula a los cuadros de comedias, y sigue representando... Como autor revisé sus Tres cuadros religiosos (1960) con los «autos» "La estrella", "Auto de los reyes magos" y "La anunciación" y "La mujer sola" , boceto para una obra teatral, de 1956.
En esta fotografía representa con María de Unamuno Mañana de sol, de los Quintero en Middlebury College. (verano de 1958).

Sautié Mederos: un testimonio personal


Hace rato que La flecha... quiere publicar más del pensamiento de los cubanos que en la isla se expresan en los debates o al menos, sobre algunas de las figuras que reaparecen gracias a las diversas publicaciones de internet. Uno de los recorridos a mi juicio más interesantes es el de Félix Sautié Mederos - que ha sido dirigente, director de periódicos y editoriales, licenciado en Ciencias Sociales y teólogo - y que en los últimos años, ha publicado, me cuenta, los siguientes libros. " Sin tiempo para morir, novela testimonio con dos ediciones agotadas; Evangelio y Revolución, mi tesis de Licenciatura en Teología; Cuba: problemas y retos, dedicado principalmente al problema de la diáspora; Palabras de esperanzas, el título lo dice todo; Futuro del socialismo y el cristianismo en Cuba, en colectivo de autores. Todos publicados por la Editorial Nueva Utopía, de Madrid."
"Ahora trabajo en una serie "Etica política cristiana y revolucionaria" que publico por capítulos cada domingo en el Semanario Unicornio del periódico Por esto, en Mérida, Yucatán y que posteriormente convertiré en libro.
Su libro Mi testimonio muy personal está en prensa, con quinientas páginas. La flecha.... recibió más de ochenta crónicas de Sautié, muchas de las cuales aparecen en este enlace. Escogió una del 2006, que no es quizás la más representativa entre las decenas de trabajos dedicados a la ética, la teología, el futuro de Cuba o la cultura del debate, pero sin dudas, es una de las más sentimentales.
Mis nietos en la diáspora

Por Félix Sautié Mederos

Queridos lectores, me nació un nuevo nieto en Sevilla. Un varón que es mi séptimo nieto y el segundo nieto que nace fuera de Cuba, precisamente en Andalucía en donde vive mi hija Elenita que es cubana y española. Ya tengo dos nietos andaluces en los que corre sangre española y cubana en una síntesis de familias y de etnias que mucho tiene que ver con toda la historia de Cuba que se ha desenvuelto en un constante ir y venir entre dos orillas del Atlántico, distantes en la geografía pero cercanas en lo humano, lo familiar y lo espiritual. Mi nieto andaluz y su hermanita mayor no vivirán cerca de mí y no podré verlos regularmente; la distancia es grande y las barreras son muchas. Tampoco podré ver a otro nieto que tengo en los Estados Unidos y quizás algunos de los que me quedan en Cuba también se marchen. Son alegrías y tristezas que se funden en mi interior en estos momentos. No puedo sentir la felicidad completa de otros padres y abuelos que tienen a su familia cercana. Es el presente de la Cuba de hoy, que muchos intentan negarlo y/o justificarlo achacando las culpas a las presiones externas, a los bloqueos y nunca mirando la viga que tenemos dentro de los ojos de nuestro sistema. Mientras tanto, los cubanos vamos sufriendo día a día múltiples penurias, tristezas, separaciones y problemas que pienso que con un poco de mayor flexibilidad y con menos presiones y condicionamientos sobre las personas, podrían haberse mitigado muchas de las causas internas de constante emigración, que no sólo deberían justificarse con el bloqueo y las leyes norteamericanas propiciatorias del éxodo cubano, porque hay cubanos regados por todo el mundo. Muchos están en España. Esto tendrían que comprenderlo mejor aquí adentro para buscar alternativas de verdadera reconciliación y de reunificación familiar, porque entre tanto el tiempo avanza, nos hacemos más viejos cada día y nuestros hijos siguen soñando con irse. ¿Por qué?, no acepto más respuestas esquemáticas, manidas ni estereotipadas. Habría que ser más honestos en reconocer los problemas internos. Hablar menos y hacer más. Mi nieto Martín ya ha nacido y quiero con todo el sentimiento del alma un mundo mejor para él, para su hermana Julietica andaluza también. De igual forma lo quiero para mi nieto Carlitos que se cría ya en los Estados Unidos desde muy pequeñito y que será norteamericano. También para los nietos que aún tengo en Cuba y a los que están por venir, quizás alguno por Bruselas y otros en La Habana. Qué diáspora familiar tan grande para un solo abuelo. Esta es mi realidad que les cuento y estoy seguro que en España me van a entender, pues allá aún están abiertas las grandes heridas de las muchas emigraciones del pasado siglo. En consecuencia, pienso que los que hablan y hablan echando las culpas únicamente hacia causas externas de la emigración que se nos va, deberían ser un poco más respetuosos con el sufrimiento de quienes la vivimos en carne propia y sabemos que es un problema con profundas raíces internas, que hay que reconocer para edificar un país más acogedor para sus ciudadanos, con menos consignas hacia el exterior y con soluciones más eficaces hacia adentro. Esta reflexión se las escribo con la alegría que me produce el nacimiento de Martín mi nieto andaluz y con el dolor de no tenerlo siempre cercano en la geografía para poder disfrutarlo. Albricias por los nietos de afuera y por los nietos de adentro. Su abuelo tratará de ser digno de ustedes y clamar siempre como la voz del desierto.


Algunas de sus Crónicas cubanas pueden leer en este enlace.

miércoles, octubre 03, 2007

Almirante: una estrella


Un anónimo en un blog que siempre leo con mucho interés Penúltimos días, recordaba que Enrique Almirante fue un figurante en Our man in Havana (1959) : un «figurante de buen figurar» y lo que todavía llama más la atención es que su actuación, como la de Enrique Arredondo y Edwin Fernández todavía está «sin crédito» como cuando la acabaron de filmar. Avatares de la vida de los actores, gajes del oficio, los únicos seres reales que otorgan verosimilitud a la cinta aparecen como un accidente en medio de la decoración y la trama. Espero que alguna vez se repare esa injusticia si hacen un dvd. Sin embargo, aún así, para ellos fue importante.

Almirante, en una estupenda entrevista de Josefa Bracero, contesta que todo empezó con Our man in Havana. Enrique Arredondo lo ha narrado:

"Mi escena la única la hablo en inglés con el desaparecido actor Noel Coward, un caballero en toda la extensión de la palabra y con gran conocimiento de nuestro idioma. Daba la sensación de haber nacido en cualquier lugar de la América. Yo interpretaba a un limpiabotas de La Habana, y Coward, un turista inglés. La película fue un fracaso, pero jamás olvidaré la gentileza del distinguido Noel Coward, ni del rato que pasé a su lado.
Carol Reed me felicitó por mi actuación, a pesar de que mi escena en la película era similar al de una estrella fugaz."

Los actores, casi siempre, son esas estrellas fugaces que no dejan de alumbrar.

La fotografía de Almirante como Robin Hood pertenece a la entrevista de Bracero.

martes, octubre 02, 2007

Mano a mano: Arsenio y Arcaño


En este disco Arsenio Rodríguez y Antonio Arcaño sostienen un «mano a mano», una batalla o escaramuza musical entre dos orquestas que crearon el mundo sonoro con el que todavía se reconoce el danzón mambo y el son montuno.

Es dificil elegir entre "Cangrejo fue a estudiar", de la orquesta de Arsenio y "Arriba la invasión", por la de Arcaño. Según los estudiosos los años 1944 y 1946 fueron el período cumbre de esta rivalidad. También se dice que cuando Arsenio creó el «son montuno» lo llamaba diablo.
David F. García ha escrito Arsenio Rodríguez and the Transnational Flows of Latin American Popular Music (Temple University Press, 2006) del que doy noticia -tardía--a los estudiosos e investigadores porque en la búsqueda de los catálogos me aparecen al azar joyas así, un texto musicológico dedicado al autor de "Brucá maniguá" que explora su legado y su recorrido personal.
Y los que están al tanto no se molestarán con la redundancia porque nadie se cansa de oír a Arsenio ni a Arcaño.

lunes, octubre 01, 2007

José Antonio Ramos

Una fotografía no muy conocida de José Antonio Ramos. El segundo capítulo de mi «relectura» es un análisis de sus obras tempranas: de Almas rebeldes a Tembladera: "Un predicador iluminado".