jueves, agosto 30, 2007

Mala leche: la historia de un clip

Política cultural y "Mala leche" :
guión y puesta en escena: ¿Adónde vamos?

Juan Carlos Redoba

2007 pasará a la historia cultural y social cubana como el año en que la gente decidió dejar de callar. No bien terminada “la guerra de los correos”, transcurrieron apenas unas semanas para que se encendiera otro debate abierto que tiene como soporte la vía electrónica. Dejar de callar no ha sido sinónimo de una postura anárquica, del mero aleteo propio del náufrago desesperado, o de la catarsis adolescente que al confesar, duerme. No. En estos meses se han discutido cuestiones determinantes para la agenda que informará el futuro de este país.
Como parte del debate actual, o tal vez de forma tangencial a él, escuchamos las palabras de Elíades Acosta, encaminadas a conseguir una sociedad más participativa, más descentralizada, más “vocal”, en el sentido de que la gente se pronuncie y se escuche, sin represión y sin reservas.
Vemos que el diseño de la política cultural de la Revolución sigue siendo coherente, bastante irrefutable. El problema está en que una cosa es la chiva y otra, los veinte pesos. O, como gustaba recordar Gutiérrez Alea: El guión del socialismo es perfecto, suena precioso; el problema está en la puesta en escena.
No son pocos los ejemplos que demuestran cómo, en el diario bregar de la cultura, las instituciones niegan la lucidez y la apertura con que se sigue expresando esa política. Y ello es triste, porque varios creadores llegan a pensar entonces que política cultural es intercambiable con parole, parole, parole, y no con la resolución concreta de los problemas concretos.

Un ejemplo: la Televisión Cubana acaba de vetar la transmisión del video "Mala leche", que para el tema musical homónimo realizara el compositor y cantante Nassiry Lugo. La razón fundamental parece ser que la Televisión no quiere contravenir la decisión que tomó alguien, evidentemente de forma presurosa e irracional, en la dirección de la Radio. Entonces, el ICRT no quiere devenir una suma de contradicciones: si “alguien” de la radio (una instancia o entidad imprecisa y vaga como el vapor) dio como no transmisible el tema de Nassiry, ¿cómo la Televisión va a pasar el video? Esto, en el escenario de un programa tan prestigioso como Lucas, que acaba de cumplir toda una década de valorización del género, y que ha supuesto una atendible alternativa lingüística incluso para la propia Televisión. Se han escuchado los criterios del director y el crítico del programa, ambos intelectuales con la Distinción por la Cultura Nacional, gracias a muchos años de tenacidad en la defensa y el beneficio de nuestra cultura, pero al final de poco han importado. La consternación del artista tampoco ha servido de mucho.

Quizás no sea yo, realizador con escasas horas de vuelo, apenas tres videos realizados, el más indicado para compartir con ustedes estas ideas. Pero lo cierto es que pasan semanas y semanas, y por mi proximidad al espacio, he sabido que se aplaza hasta el infinito una respuesta razonable al problema. Sé que la gente del programa ha preferido discutir el asunto al interior de la institución, pero, como desde afuera me percato de que al interior de la institución significa callen para siempre, quisiera compartir con ustedes estas reflexiones.

"Mala leche" se inserta en el CD Alma sin bolsillo, el que, por consenso de la crítica, viene a ser el disco de madurez de la agrupación Moneda dura. Este disco incluye temas tan excepcionales como "Y no hago nada", donde el personaje vocal de la canción, el propio Nassiry, yo mismo, o posiblemente quien en este minuto lee, se confiesa impotente frente al mercadeo de la carne. Y no hago nada resulta el testimonio hermoso, vibrante (“mi amor es ciego, pero tu estómago no”), de la impotencia que sentimos de pronto todos aquellos cubanos que crecimos con atención a un grupo de valores, también para nosotros sagrados, y hoy comprobamos que el amor puede valer cinco dólares, o quince, o treinta, o cincuenta. Ella al final se va a marchar, y “mi amor no puede pagarte un avión; mis manos no pueden alcanzar tu ilusión…Y no hago nada”. [...]

El texto completo así como algunos e-mails que ha compartido con La flecha (sin editar) en mi cajita. Como se comprende, se trata de textos largos, que ocupan casi toda la superficie, o debo decir portada de La flecha... Por otra parte, la inmediatez de You Tube hace que muchos hayan podido apreciar el clip ¿censurado?. Me refiero a que no coincide exactamente con la descripción.



Le agradezco a Redoba su gentileza de intentar comunicarse con los lectores de La flecha. Pueden escribirle a a esta dirección.

El video aquí.
"La censura y los mandos intermedios" en La patria falsa.



miércoles, agosto 29, 2007

Ensayos sobre Montes Huidobro


Yara González Montes, profesora y estudiosa, ha desarrollado una extendida y fructífera carrera en la que destacan sus investigaciones en el ámbito de la poesía (Poesía y forma en «Cal y canto» de Rafael Alberti) y la literatura cubana, así como editora y promotora. Ahora reúne en Matías Montes Huidobro: su obsesión por la escritura (Universal, 2007) quince textos escritos por académicos sobre la obra narrativa, poética, teatral y ensayística de Montes Huidobro: ".. proyecto largamente ambicionado", ya que su " posición matrimonial privilegiada" le ha permitido "trabajar con una documentación única».
Suele ser difícil y bastante original que la esposa escoja a su pareja como objeto de estudio y disección, como hace Yara, co-autora antes con Matías de Ramos. Itinerario del deseo, que ya demostró que escribir a dos manos no significa someter su criterio y en éste libro sustenta sugerentes y valiosas ideas -- a veces discrepantes-- sobre este valioso rescate e interpretación del «diario de amor» de José Antonio Ramos.
Al introducir y editar este libro Yara ofrece testimonios único de los comienzos del joven Matías a los diecinueve años y su trabajo en la revista Nueva generación. Un año después ya Prometeo bajo la dirección de Francisco Morín, representa "Sobre las mismas rocas", en la cual crea un mundo universal al ubicar al inválido Edgar Cotton en un pueblo de Estados Unidos en los años cuarenta, un ser inmóvil y solitario en medio de la sinrazón del universo. Sobresale la ausencia de adjetivación y la naturalidad de la prosa de Yara, investigadora inteligente y eficaz e insustituible colaboradora a lo largo de los años. Más datos ofrece aún cuando al abordar la presencia del ensayo en su obra literaria, abunda en detalles biográficos, así como es pródiga en las motivaciones de muchos de ellos y las circunstancias en que fueron escritos.

Los autores de los ensayos son William Siemens, Elsa Gilmore, Patricia M. Montilla, Jorge Febles, Luis F. González-Cruz, Armando González Pérez, Jorge J. Rodríguez Florido, Jesús Barquet, Rolando D.H. Morelli, Georgina J. Whittingham, José A. Escarpenter, David William Foster y Phyllis Zatlin. Abordan facetas múltiples de la obra de Matías: de la dimensión queer de "Exilio" (Foster) o su metateatro (Escarpenter) a sus visiones de José Martí en "Un objeto de deseo", a juicio de González Cruz, su mejor obra.

domingo, agosto 26, 2007

Fiesta y juego de disfraces


En casi todas las obras del teatro bufo del siglo XIX hay fiesta de reconciliación y una «rumba final» bailada por toda la compañía, elemento que se reitera por treinticinco años en el repertorio del Teatro Alhambra. Pero también guateque campesino que se convierte en casi drama cantado en Alma guajira, de Marcelo Salinas (1928) con preponderancia de décimas y controversias. Y en Tiempo muerto, Jorge Mañach la reunión es sofisticada, transcurre en la terraza de un chalet en El Vedado y se juega al Mah Jong. La imagen de la fiesta de sociedad no es nueva. Gustavo Sánchez Galarraga la describe en sus interioridades y «discreteos». En El mundo de los muñecos viste al padre de la protagonista de Polichinela y a Bebé, de merveilleuse. “En el mundo del capricho vives y de capricho estás vestida. De modo que eres un capricho más" , le dice Clara a Bebé y los personajes parecen salidos de la crónica social de una Habana pendiente de la moda europeas y acostumbrada a sus gustos y sus excentricidades.
Otras fiestas galantes encontramos en La gallina ciega, de Salvador Salazar que teatraliza un cuadro de Watteau: un drama «versallesco». Anticipan la fiesta de disfraces de Felipe en Capricho en rojo, de Carlos Felipe – escrita y premiada en 1948 pero publicada en 1959- organizada por el famoso “condesito Soria”, entre condes y damas benefactoras, modistos que propinan injurias contra la "aldea" que es La Habana y jóvenes disfrazados de Pierrot y Colombina, pero donde se bailan congas y se ven películas de relajo y hay seis figuras vestidas a manera de «caprichos». Por el camino hay fiestas de carnaval en Juana Revolico, de Flora Díaz Parrado, como en Tambores, de Carlos Felipe el solar prepara una comparsa.
En José TrianaTriana reaparece en muchas facetas la fiesta «porstergada» como un ejercicio ritual. La última de ellas en La fiesta o comedia para un delirio (1992), una fiesta cubana, aunque transcurra en un mezzanine de Coconut Grove, un hotel en Miami o en un parque: deseo, capricho o acto voluntarioso de Gerardo que la prepara instigado por Perucho, caracterizado como Tres Patines. Los personajes asumen sus disfraces “bufos” pero también pop y si Amelita y Perucho son como la negrita y el negrito, otros vestirán como actrices de los años cuarenta o María Antonieta. El lugar les parece horrible, fúnebre, feo y sin «pinta» para la fiesta pero se ven precisados por lo que Gerardo establece como un acto de poder, el de un pequeño tirano al estilo de los manengues antiguos.
La familia exiliada en esta obra o “delirio” está desunida y fragmentada y será víctima de un timo tramado por Perucho. Se finge tío de la esposa de Gerardo para llegar a Miami. Su supuesta ahijada no lo secunda y le propina un batazo desenmarcándose del timo. El lenguaje es una maravilla, un inventario de frases y modos de hablar de los cincuenta: de rinquincalla a siquitraque, de váyase a la puñeta a me voy pitando. El disparate es lingüístico, sonoro y visual. Hay una papaya explosiva, ruido de caballos, lejanas estrellas que cruzan, grillos, cocuyos y sonido de las olas del mar. Y un repertorio musical intenso: desde "El botellero", de Moisés Simons, el danzón "Almendra", "Son de la loma" a la salida de Cecilia... en parodia. La fiesta se malogra. Una avioneta colocada en el centro de la pista de baile es el colmo del despropósito. Mientras Doña Pepilla, anclada en la época del mítico presidente Menocal, está hastiada de la política, la política -- que siempre es una enfermedad-- matiza esta obra alegórica.

La postal de la Colección de Cuban Heritage Collection.

jueves, agosto 23, 2007

Una mantilla brillante


Una nota de Carlos Espinosa Domínguez renueva mi interés por Joseph Hergesheimer, autor de San Cristóbal de La Habana, publicado por Alfred A. Knoff (1920) y disponible en inglés gracias a Internet Archive. Espinosa cita una edición española que no he localizado y desde luego a Cabrera Infante, que lo calificó como uno de los más hermosos libros de viajes que había leído. No voy a redundar en la descripción del libro y sus tópicos esenciales, entre los que destaca la belleza de la ciudad, sino la capacidad del escritor para descubrir lo que La Habana le aporta a su literatura al narrar, por ejemplo, escenas de lascivia, como cuando encuentra a sus «ladies of pleasure» en un patio de la ciudad. A su juicio, una escena semejante no aparecería en la literatura norteamericana, a la que a su juicio, falta candor.
¿En qué radica la seducción de este libro de viajes que se limita a las manzanas que rodean el Hotel Inglaterra y no narra ni excursiones ni incursiones a sitios «turísticos» ? El viaje carece de peripecias y estridencias y el viajero es un paseante: de las calles aledañas al Hotel donde se hospeda, hasta un poco más lejos, la calle Obispo. Se concentra en los patios, los balcones y las rejas, se toma un café en El Telégrafo, luego un daiquirí y saborea el aroma de un Corona. Del frontón Jai-Lai o las peleas de gallos a espectáculos mediocres. En el Martí aprecia la revista Arco Iris, una mezcla de Viena y Broadway, que le recuerda los espectáculos de Ziegfield que ha visto en Nueva York. En el Payret, mas que ocuparse del espectáculo, «the stupidest performance I remembered » lo atrae la concha agitándose en la monotonía de la representación. Y en el Nacional asiste a un concierto de danzones, que atrapa su interés, prevenido de la «potente actualidad del peligro»: la lujuria del baile.
Sin embargo, lo que más me interesa del texto es su alusión a cómo nace, a partir de una aparente escena trivial, en una vidriera donde venden mantones, la que será después su novela The Bright Shawl, adaptada por Edmund Goulding para la pantalla y filmada en locaciones en La Habana. Ve a una mujer asomada a un balcón del Malecón y recuerda una mantilla perdida, investida de melancólica dignidad. A partir del colorido de los mantones, surge escena por escena y emoción por emoción, su próximo texto e imagina mantillas más finas que ninguna de las usadas por María Marco, la estrella operática que vio cantar en Nueva York o Doloretes que lo cautiva "a woman as brilliant as the orange-red shawl draped before me over a chair". Y el crepé de china, el peso de los bordados, la belleza de las puntadas, hace a la mantilla más deseada que cualquier joya. Con su preciada compra en la habitación del hotel y esa ilusión de completa irresponsabilidad y libertad que siente en La Habana, nace su idea de convertirla en párrafos y capítulos de su historia, la que mentalmente describe durante sus paseos. " The charm of Havana was its strangeness, the vividness of its sudden impression on me, the temporary freedom, grace, it offered" (247) .


Cuando vi hace algunos años The Bright Shawl (1923) para la investigación de ¡No es Cuba, es Hollywood! que publicó Encuentro, sabía todavía menos del autor de la novela, pero ver la película de John S. Robertson -la copia de 35 mm restaurada con sus tintes originales y en una sala privada de proyección-- de los archivos de UCLA, fue más que una recompensa para las aspiraciones modestas de mi trabajo, seguirle la pista al imaginario de Cuba en el cine norteamericano. La película es exótica y extraña aunque fue filmada en locaciones reales. Para la percepción actual sería española y no cubana, sobre todo por la fuerza de Clavel (Dorothy Gish) en la que plasmó Hergesheimer mucha de la tragicidad de su recuerdo de Doloretes. La mantilla se hace fetiche y memoria con la misma intensidad de sus descripciones en San Cristóbal..... La película es muy blanca, tanto por la luminosidad de la fotografía como por los personajes, cuando el cronista tuvo ojos para otra Habana , la negra del ñañiguismo. Es curioso, debe citar por alguna fuente que no aclara, pero en el camino desde El Nacional hasta su hotel, de regreso del concierto de danzones, nos cuenta todo lo que sabe de los ñáñigos y sus fambás y sus ritos. Y se atreve a enumerar la equivalencia de las palabras en inglés: "a knife icuá rebesine, a pistol etombre, inmortality embigüí, the night erufie, war ochangana, the sun fansón, and worms cocorico" (230).

"Havana was an oasis in an aridity spreading day by day."( 246). El oasis para perpetuar su belleza.

La nota de Espinosa Domínguez

miércoles, agosto 15, 2007

La señora Mc Carthy


La canadiense Mary McCarthy, una viuda de 107 años, vive en la pobreza en Cuba a pesar de poseer una pequeña fortuna y joyas que heredó cuando enviudó en 1951, reportó Reuters.
Sus riquezas están congeladas en un banco de Boston desde que Estados Unidos decretó el embargo contra la Isla.

McCarthy, postrada en una silla de ruedas desde que sufrió una caída y se fracturó la cadera en 2002, sigue viviendo en la mansión adquirida en 1945 por su millonario esposo cubano en lo que fue el elegante Country Club Park de La Habana.

Pavos reales aún pasean bajo las palmas reales en el jardín de 4.000 metros cuadrados, pero el césped está descuidado y la casa con muebles estilo Napoleón III y un piano Steinway se están cayendo a pedazos.......

La nota completa está en Encuentro, pero la historia es tan emotiva y el blog tan adictivo, que aunque estoy de receso, y estoy pensando en cómo mejorarlo, no puedo dejar de enseñarles una fotografía bastante reciente de la señora Mc Carthy.

domingo, agosto 12, 2007

Un año más


Juan Carlos Moral se celebró el primer año de su blog con esta tarta. Yo la he tomado prestada para festejar el primer año del mío y ratificar de alguna manera, lo que Russell Baker narra en Goodbye to Newspapers?. Sé que es discutible, pero según este artículo, la red es un caleidoscopio de circulación de ideas, pero no un generador ni de noticias ni de investigación.
Como ha pasado un año de mi primera entrada y mañana los lectores tienen otro cumpleaños más importante, Lanzar la flecha... les agradece mucho a sus lectores fieles ( no son tantos, pero sí constantes) con las modestas cifras que podrán conocer si llegan hasta el final de la página y dan un clik en Site Meter.
Como nadie puede escapar a la maldita idea del posicionamiento, fui a Technorati y aparezco con un quince de «autoridad» y 434, 733 de ranking. Aunque desde luego, el de google se mantiene en un pobrísimo dos, que es como este gran buscador, valora mis entradas. Decir que alguien que hace un blog se desentiende de estas verdades, es una hipocresía piadosa, forman parte del idioma del blog como antes el tipómetro. Desde luego, no me quitan el sueño. Yo misma he hecho mi investigación: las entradas más leídas nunca han sido aquéllas típicas del blog por su naturaleza, dedicadas a lo que he llamado "memoria" o al «teatro cubano», ni siquiera cuando he colocado una obra inédita o hablado de un manuscrito. O un hallazgo.
Las más leídas -- miren qué contradicción-- han sido las escasas veces que ha colgado temas políticos o polémicas (Alarcón en The Nation) o más recientemente, lo que se conoce como el affaire Soledad. Es decir, lo que buscan los lectores, no está aquí, ni es lo que por afinidad y experiencia, hago mejor. No dejo de comprender que establecer la «moderación» a partir de mis descalabros con la perfumería, privó al blog del comentario directo y vivo que hace de algunos otros verdaderas tertulias. Sobre esto quiero decir, que respeto muchísimo el seudónimo, pero concuerdo con los gurús en ese código de ética virtual-- tan impopular por cierto-- por el cual nada más se debiera escribir de lo que puede sostener en persona, cara a cara. Si la frescura, la espontaneidad y la anarquía son aportes de los blogs a la comunicación, al mismo tiempo son su gran amenaza.
Con estas ideas en la cabeza -- y otras que se cocinan en el tintero-- Lanzar la flecha no se despide, pero informa que se va a tomar un tiempo para repensar nuevas ideas. ¿ Un blog sobre teatro cubano interactivo donde se discutan textos y figuras y en el cual sus participantes expresen sus ideas y nadie tenga la última palabra? ¿ Alguien se apuntaría? O una flecha.... con los descartes de mi próximo libro, que discuta sus capítulos y sus fuentes. No será quizás el más leído ni el de mejor «posición» pero es el único que se me ocurre, por ahora. Hasta entonces y disfruten de un pedazo del pastel.

miércoles, agosto 08, 2007

Gacetilla teatral


He buscado en vano críticas o siquiera reseñas sobre hechos teatrales que acontecen en el sur de la Florida, muchos de los cuales, a distancia, hemos comentado en el blog. Al parecer o los blogs locales no se interesan demasiado por el teatro o los grupos no los tienen en cuenta para sus invitaciones. Así ha transcurrido un festival internacional, sin apenas cobertura. Tal vez los periódicos lo hicieron, pero en la red, es sobresaliente la falta de información. Llamo la atención sobre el hecho de que una cultura teatral se hace de los espectáculos vivos y nadie puede suplantar el aquí y el ahora del espectador, pero los medios todos, refuerzan, renuevan y reinventan ese placer insustituible.

La crítica no decide quién va al teatro, pero completa el proceso creativo, aporta un ángulo diferente o sencillamente prolonga en la memoria ese arte efímero. Me sorprende esa falta de interés por la la crítica especializada. ¿Podría pensarse en una feria del libro o un festival de cine o una temporada de conciertos sin su correspondiente crítica? De no ser por Teatro en Miami, apenas existiría un recuento de lo que varios grupos teatrales han llevado a escena. Sobre el espectáculo Sangre, encontré esta nota de Luis de la Paz. Y sobre la puesta de Liliam Vega, de Yerma, de García Lorca, en versión de Raquel Carrió, ésta de Norma Niurka, sin imágenes.


Y por fortuna en medio del páramo, hallé la noticia de que la investigadora Beatriz J. Rizk recibe el premio Armando Discépolo de una universidad argentina. ¡Enhorabuena!

domingo, agosto 05, 2007

Cubanas en la biblioteca del Celcit de Argentina



Magaly Muguercia se incorpora con El cuerpo cubano a la magnífica biblioteca del Celcit en un libro que, como su título indica, explora el concepto del performance, el cuerpo a través de autores y puestas en escena. Muy bellamente diseñado, muy fácil de abrir y lleno de excelentes fotografías.
De acuerdo con la solapa:
"Este libro ameno, apasionado y erudito sugiere algunas dinámicas del cuerpo cubano, sus gestos y actuaciones, en los años cruciales de un drama social. [...]. ¿Cómo actuaron en un plano físico concreto las cubanas y cubanos de estos años? ¿Cómo el cuerpo y la voz procesaron el drama social? ¿Qué performances y rituales entretejen la convivencia cotidiana, el afecto y el acto público? Este libro cautivará a los que indagan en los vínculos entre cultura, cuerpo y política; ofrece a estudiosos y al público en general algunas pistas para esquivar una visión simplificadora de lo cubano."

También se integra a la colección de literatura dramática el de Nara Mansur, Ignacio y María, estudiado también por Muguercia en su libro. Ignacio y María fue presentado en una lectura en el Stages Theater, Hollywood, (2003) con traducción al inglés de Paul Verdier, pero desde entonces a pesar de tener dos personajes y un tema universal, no ha sido escenificado, aunque haya recibido la atención de muchos otros estudiosos. Hay otro texto de Mansur, Educación sentimental en Gestos y Charlotte Corday en la revista Tablas.
La fotografía de Magaly- enviada por un secreto admirador, es de Magdalena Viggiani.

sábado, agosto 04, 2007

La lengua tímida de Fray Candil

La lengua también estuvo suelta y desaforada mucho antes. Voy a glosar una nota de la revista de avance para que tengan una idea del calibre del insulto o la ofensa. Según los redactores de la revista, Félix Callejas, quien había «desertado» del campo de la poesía después de un alegato a favor de un libro suyo, se dedicó a hacer crítica de poesía y a criticar, entre otros, a los que escribían en «caló ñáñigo»: Poveda y Boti. Callejas se hace popular con su seudónimo Billiken.
Otro crítico sarcástico, Emilio Bobadilla, desde París, en su correspondencia a El Fígaro, también los «vapuleaba» con el seudónimo de Fray Candil :

Ay, Boti; Ay, Boti,
escribes con el cogoti.

Los de avance, llegan a la siguiente conclusión:

Del Bobadilla, poeta, no queda nada, en el parnaso
Del Callejas poeta, no queda ya, nada más que Billiken.


Pero la errática, voluminosa y sorpresiva biblioteca de google nos remite, contrario a lo que pensaban los redactores de avance, a casi todo Bobadilla, en especial, su crítica sarcástica, la de Muecas y Capirotazos. Moraleja. Si google nos indexa -- de lo que no estoy tan segura- quedará para ¿siempre? la lengua de los articulistas de hoy.

viernes, agosto 03, 2007

Una crónica de Hernani


No he visto jamás una pelea de boxeo y cuando me he preocupado por una, ha sido por su vinculación con el teatro ya que muchos han descrito el ring como la arena del primitivo agon. He coincidido con delegaciones deportivas en muchos lugares y no se me olvida la vez, en Barajas, que vi a Alcides Segarra rodeado de sus campeones en la tienda «duty free ». Ellos no sabían qué hacer ni qué comprar y era agradable y dulce verlo desempeñar un papel tan patriarcal y al mismo tiempo paradójico, unos hombrazos tan fuertes que pueden noquear al adversario, pero no saben de una marca de vino, un jabón, un whisky o de nada. Esta mañana, cuando leí la noticia de la suerte que han corrido Rigondeaux y Lara, pensé en aquella mañana y en la escena que por una extraña razón, se me quedó en el recuerdo. Y me imagino que librados a su suerte en una playa brasileña, los jóvenes -- 26 y 24 años-- que han vivido existencias rutinarias en campos de entrenamiento, no conozcan mucho de la vida real, ni siquiera de sus trampas. Una cosa queda clara. Es una advertencia para todo el que piensa quedarse en otro país en circunstancia semejante. Nadie es dueño de su pasaporte ni existe ante las autoridades sin uno. Los pasaportes los lleva el jefe de la delegación que casi siempre sabe de marcas y de whisky y de ron. Si sumamos, según reportan las agencias, las represalias que sufrieron las familias y el despojo de sus pertenencias más la terrible sanción moral que ejerció Fidel-- único gobernante que han conocido-- me imagino las impredecibles reacciones de dos muchachos inexpertos en el arte de vivir en la jungla. El Muchacho de oro, de Odets, parece una historieta, pero al menos, en la obra el personaje recibía buenos consejos cuando se debatía entre el «oro» de sus puños y su carrera de violinista. Más se parece a la historia de Boca de Ouro, de Nelson Rodrígues, el hallazgo es de Idalia Morejón, pues al parecer fueron sus ostentosos dientes y sus cadenas, el oro de su ornamentación, el que los identificó y selló el desenlace. Un desenlace triste para la carrera prometedora de dos jóvenes que querían pelear, ganar dinero y vivir mejor.
Y si firmo esta crónica como Hernani no sólo es como homenaje a Casal, sino porque cualquiera sabe si alguien puede sufrir por mi causa. Y nadie, ni siquiera estos jóvenes alardosos, desea perjudicar a la familia que -- fragmentada y con muchas cicatrices-- sostiene la sociedad cubana.

Hernani
El cartel es Emile Berchmans.

jueves, agosto 02, 2007

Cumpleaños y videos caseros