jueves, junio 28, 2007

Más gacetilla teatral

Más sobre el rescate de la obra de los Camejo en este bellísimo texto de Rubén Darío Salazar en la revista de Matanzas Mar desnudo. Aquí el actor, titiritero y notable investigador del Teatro de las Estaciones cuenta cómo encontró bocetos que se creían perdidos en casa de Carucha Camejo en Fontanar.
También en el último número se reseña Voy por cigarros, de Gerardo Fulleda León, por las Ediciones Vigía. Escribe Ulises Rodríguez-Febles:
Voy por cigarros, es un homenaje a Santiago y a Cuba y a su gente, a la música cubana, al amor, al desamor, a las frustraciones y los anhelos. Es un canto a los sueños creciendo dentro del personaje, de los personajes, haciéndose un cáncer o una flor vibrante, polémica, sucia o brillante. Desgarrándose lentamente con las sutilezas de quien maneja la técnica, y le sobra la sensibilidad para ir quitando, “deshojando las capas (de tabaco)” de la historia, de los personajes, para dejarlos en sus huesos, pulidos y brillantes, mugrientos y sucios. Personajes de riquísimos matices, de profundas vivencias, de hondura humana en el que hay que sumergirse y salir con sus pedazos de vidas. Personaje donde la palabra adquiere la fuerza que el teatro requiere, la dramaticidad que el teatro requiere, la vitalidad que el teatro requiere, la mezcla de lo popular y lo culto, de la poesía de la cotidianidad trascendida a arte. Voy por cigarros , es también una obra de la memoria y del presente, una obra del futuro. Una obra cubana, auténticamente cubana, de personajes, espacios y tiempos patentes, latentes y ausentes que se levanta desde la página impresa para que desde afuera Tato Armada, o desde adentro, la vea salir a ella, la vea escribir en el espejo: Voy por cigarros. La vea tocar la corneta.

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