sábado, junio 02, 2007

El país que va conmigo


De La Habana me han mandado este artículo de Uva de Aragón que dice muchas cosas que pienso. "Volar La Habana" está en el Diario de las Américas del jueves 31 de mayo.Y sobre todo, ofrece un enlace a un sitio que parece un palimpsesto donde se pueden apreciar edificaciones habaneras de distintas épocas, estilos y estados de conservación. La impresión que uno recibe no es exactamente real y las residencias están en el vacío o en el sueño. El tema es controvertido y los que no poseíamos nada material no debíamos opinar, pero conozco a muchos, cuyos padres tenían propiedades, a los que tampoco interesan las reclamaciones materiales y sí las espirituales, ésas de las que escribe Uva de Aragón, a quien le agradezco que en medio de tanta sin razón sobre los viajes que impide a los residentes en Estados Unidos volar La Habana, escriba sobre estos temas, que desde luego no se agotan aquí y tienen tantos matices como cubanos por metro cuadrado.


Volar, andar, pasear, caminar La Habana con nuestros amigos y nuestros afectos no tiene por qué ser sólo para el turismo o el intercambio oficial. Mientras, todos los días, muchos como Uva, volamos a La Habana a nuestra manera revisitándola con Connie en su prodigioso archivo o con Kubalgie con sus libros y Duanel y Ernesto y Tania y Armengol--- desde la añoranza, la curiosidad o el dolor-- o intercambiando con nuestras familias esos «emilios» cariñosos que a veces traen un hallazgo inadvertido. El país no es de nadie y sus ciudades son de todos nosotros.

Fotografías de la autora, febrero, 2007.

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