jueves, junio 21, 2007

Carucha Camejo en el retablo

El 17 de noviembre de 2001, el Teatro las Estaciones, de Matanzas, organizó un programa-homenaje a Carucha Camejo por su setenticuatro cumpleaños con el espectáculo "En un retablo viejo", textos de Norge Espinosa sobre una idea de Rubén Darío Salazar, director junto a Zenén Calero, del grupo. El escribió las notas al programa, que son lo más completo que he encontrado hasta hoy sobre la mítica directora y actriz , autora del texto sobre el origen del teatro de títeres en Cuba, disponible, gracias al Archivo de Connie.

El corazón sobre el retablo

Por Rubén Darío Salazar

"Carilda Hilda Camejo González, nació el 18 de noviembre de 1927 en La Habana. Hija mayor de cuatro hermanos con raíces en Puerto Rico y Dominicana, tal parece que todo el Caribe penetró en su cuerpo de niña sensible. La nombraron Caridad por sus dos abuelas y como patrona de la isla, quizás ahí radique parte de su hermosura, su elegancia, su bondad. Carucha y sus hermanos vieron un día en parque Emilia de Córdoba, en La Víbora, una función de titiriteros ambulantes; desde ese momento despertaron los sueños, labrando en aquellos corazones retablos y candilejas. Cuando escribió su cuento "El pequeño mambí", inspirado en su abuelo José Camejo Payents, coronel del Ejército Libertador, inauguraba un puente de comunicación con el arte de la escritura. Luego, al estudiar en la Academia Municipal de Arte Dramático, junto a su hermano Pepe, se iniciaba en los juegos rituales del teatro. A partir de 1947 actuó en obras de Lorca, Benavente, Tirso de Molina, Martí, Sartre y Wilder entre otros autores"

" En 1950 viaja por todo el país integrando las Misiones Culturales, -funda con sus hermanos el arte de las figuras en la naciente televisión. Como miembro de la tropa titiritera de los hermanos Camejo, visita escuelas, plazas,parques, fiestas, recuperando a duras penas el costo del transporte, pero felices. Gana un trofeo como animadora de televisión en 1954, hace locución, actúa, modela, pero nunca anbandona el retablo. Belleza y talento se unen en su afán de definir desde el concepto escénico, la creación y la investigación, un teatro de títeres nacional. Este afán comienza a tomar cuerpo en la fusión de los Camejo con Pepe Carril, para crear el Guiñol Nacional de Cuba en 1956.


Triunfa la Revolución y se unen al esfuerzo de fundar teatros de guiñol en toda Cuba. Actúa en Las aventuras de Pelusín del Monte, en CMQ. Fundadora del Teatro Nacional de Guiñol en 1963, donde comienza un período fecundo de trabajo como actriz-titiritera, directora artística, adaptadora teatral e investigadora. Brilla en la Belisa de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, en la niña Sadah, de El cartero, de Tagore. Interpreta magistralmente Aurelia, la loca de La loca de Chaillot, de Giradoux, la alcahueta Celestina, de Rojas y la castiza Reina de Valle Inclán. Dirige El pequeño príncipe, de Exupéry, El patito feo, de Prokofief, La caja de los juguetes, de Debussy. Su puesta en escena del Don Juan, de Zorrilla, es galardonada fuera de concurso con una mención de honor en el VI Festival de la Casa de las Américas. Es elogiada por el maestro Liubimov, el español Marsillach, el italiano Dario Fo y el venezolano Roman Chalbaud, entre otras personalidades de visita en La Habana. La corte del Faraón, dirigida por ella, clasifica como uno de los mejores espectáculos de 1967. Lleva a la escena del guiñol a Mayacovski, con un celebrado montaje experimental. Viaja a los países socialistas de Europa, donde su Don Juan vuelve a ser aclamado por especialistas del teatro de títeres como Jan Malik, Margareta Nicolescu o Henrik Jurkovsky. Piensa en el futuro, trabaja en El reino de este mundo, de Carpentier, en la Cecilia de Roig y Villaverde, en el poema Venus y Adonis de Shakespeare. Pero esos proyectos no llegarán a realizarse, en 1971 se inician los años convulsos conocidos como el quinquenio gris, que truncan la floración futura de artistas plenos como Carucha Camejo. "Apartada de la esencia de su vida: la consagración al valioso arte de las figuras, sobreviene la confusión y la depresión". (1)Fue, es Carucha Camejo, una creadora de talento indoblegable, intolerante ante lo mediocre, la falta de responsabilidad, amante de la disciplina, el profesionalismo, de su tierra. Su legado escénico, estuvo y estará en nuestro movimiento teatral como digno ejemplo, cual ese "ramillente de flores silvestres reunidas al azar durante un paseo de primavera, pero todas bonitas y perfumadas."(2)
(1) "Mi realidad sin mito de los Camejo". Inédito, 2000. Mirta Beltrán C.
(2)Palabras de Carucha Camejo para el último espectáculo que dirigió en el verano de 1971.

1 comentario:

YAMIL CUELLAR dijo...

Rosa, muchas gracias por este artículo, no se si deba llamarlo de este modo. Es increíble cómo las nuevas generaciones de teatristas desconocemos de estas personas, como si quisiesen borrarlos del planeta. En esa fecha me encontraba en Cienfuegos, pero supe de la visita de Carilda y por supuesto, no faltaron los estallidos.
Una vez más, gracias.