martes, mayo 29, 2007

Pausa en azul


Fotografías de Felipe Herba.
Obra de Baile Oakes. Gestation III, 1991. Dedicada a los que trabajan por curar el planeta.
Santa Mónica, mayo 28, 2007.

lunes, mayo 28, 2007

La luz, ese animal extraño


Gracias a la entrevista de Néstor Almendros que exhibe hoy El país del hombre de letras, un excelente blog que he puesto en mis enlaces, vi al fin, en persona, al real ser humano, de cuello y corbata, desenfadado y lúcido. Aparte del recorrido de su vida y de algunas de sus películas, Almendros habla de la "luz que entra por la ventana" de Vermeer y, sobre todo, la luz natural y dramática de Days of Heaven, la película de Terrence Malick. ¿Por qué alguien no entrevista y «recupera» para los blogs la fotografía de Ramón F. Suárez, ese otro gran artífice del cine cubano?

Con Almendros completé un fin de semana «luminoso», pues vimos la excelente retrospectiva de Dan Flavin (1933-1996) (en el LACMA de Los Angeles) que ha recorrido otras ciudades norteamericanas. Por más de treinta años Flavin trabajó con los tubos de luces fluorescentes, los simples, mundanos y triviales tubos de «luz fría» que en diferentes tipos de instalaciones y espacios crean combinaciones cromáticas que afectan los sentidos e imagino el comportamiento pues dan ganas de tocar, explorar y caminarla como en un paseo.
La fotografía es Sin título (en honor de Harold Joachim) 3, 1977. Foto de Jim Billy. Tomada de www.diacenter.org

sábado, mayo 26, 2007

Rine Leal en el recuerdo




Para los admiradores de la La selva oscura (tomo 2) en Libros que traje de Cuba, esta imagen del autor que nos regala Mario García Joya, que algún día descubrirá su impresionante archivo. La fotografía es de un programa de teatro de la televisión en ¿1960? y la que está detrás, es la actriz cubana ¿Miriam Gómez? También de Rine Leal es este fragmento de carta, fechada en Caracas, marzo 13 de 1996.



Entonces saludé por él a todos los "saludables". No sabía que sería la última carta que iba a recibir.

viernes, mayo 25, 2007

El mundo rectangular


Entre los años 1966 y 1968 el periódico El Mundo fue tomado por asalto por los estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana como centro de práctica docente. Y después del incendio que arrasó con el periódico, intentamos salvar, entre los escombros, algún negativo en buen estado, mientras contemplábamos desolados la destrucción de sus archivos. Entonces no sabía que El mundo era rectangular, como narra Ricardo González. Sólo que El Mundo
fue un aprendizaje de sólo entrar en aquel caserón de la calle Virtudes y oler la tinta.

1901.Nace el periódico El Mundo, de La Habana, fundado por José Manuel Govín. Su primera campaña política fue contra la Enmienda Platt. Primer periódico de empresa de tipo moderno que existió en Cuba. Introdujo el grabado y la crónica social diarios, y fue el primero que presentó tricromías y anuncios en colores en la prensa diaria. También fue el primer periódico a ocho columnas y el iniciador de la impresión mecánica en Cuba.

Se suponía que los jóvenes estudiantes sustituíamos a la vieja guardia. Pero El Mundo terminó casi por los mismos años que se decreta la ofensiva revolucionaria y se nacionalizan los timbiriches, las peluquerías y los cabare-citos y cabare-tuchos. He rescatado entonces un cuasi reportaje, imaginario, que se supone atraía al lector dominical en el desayuno. Y en lugar de restaurarlo, como se debe, lo he pegado con goma tijera. El papel es tan frágil que pareciera que por el suplemento pasaron ciclones, polillas, aguaceros e insectos de toda especie. Pero le viene bien al tema y a mi entusiasmo de entonces por Isabel de Bobadilla apócrifa. Para recordar a El Mundo y su suplemento cultural donde colaboraron tantas firmas prestigiosas y al que llegaba por asalto una aprendiz.



Bibliografía sobre el tema

miércoles, mayo 23, 2007

Californianos a escena


José Agustín Millán describe en "Un californiano", quizás bastante temprano, a los norteamericanos como salvajes que irrumpen en la apacible vida de Tranquilino Vapor, empeñado en que su hija Carmencita aprenda con su profesor de lenguas. La muchacha, negada a recibir clases de música, se interesa por los idiomas, a pesar de que está prometida a Buenaventura, el primo que partió hace tres años a buscar oro a "las Californias".

Aunque para algunos críticos Millán fue un dramaturgo mediocre, "Un californiano" se sostiene por su gracia y su satírica visión. Tranquilino, viudo que se ha retirado a Puentes Grandes para disfrutar de su "tranquilidad" económica, recibe una carta que anuncia la llegada de "treinta vapores, cincuenta mil hombres, treinta globos aerostáticos y setenta mil californianos que meten miedo". Entre ellos, regresa el sobrino Buenaventura.
La descripción del vestuario de estos recién llegados es magnífica, visten trajes de paño viejos, botas con tacones, sombreros de cachucha y otras indumentarias estrafalarias e inapropiadas. La gente los recibe con piedras y chinas pelonas, gritos y silbidos, pero así todo, llegan a la casa y se ponen a conversar con los criados.

Mr. William. Will you take some brandy?

El profesor de lenguas se niega pues el inglés y el coñac le parecen «guturales». Los visitantes no se ven, pero se comenta su facha y falta de educación . ¡Quien diría-- dice Buenaventura-- que estos marchantes son los que intentan conquistarnos y darnos lecciones de civilización!
Buenaventura, pobre, sin camisa y con barbas al «abencerraje» no regresó de las Californias con una mina de oro, sino con una mujer, Virginia Trumbler, enamoradísima del criollo y que chapurrea el español:
Yo estar cansada... pero yo querer comer primero, aunque sea un beef-steak.

Buenaventura no consigue a Carmen a quien le tocará el profesor que no ha perdido el tiempo "en busca de tesoros que muy pocos logran".

No hay reediciones de Millán, autor de más de veinte sainetes entre 1841 y 1856, sin dudas el seguidor más ferviente de Covarrubias y su biógrafo y amigo. La obra está incluida en " Panorama del teatro cubano", compilado y anotado por José A. Escarpenter. Cuba en la UNESCO, v.6, no 7, 1965.

domingo, mayo 20, 2007

Detalles de un plano general

Hernández Busto publica en Penúltimos días -- ir al enlace-- una excelente nota sobre la participación de Lezama Lima el 30 de septiembre de 1930.

Lanzar la flecha.... ha puesto en la cajita de sus materiales la entrevista con Lezama Lima que da título a este blog de manera que se enlace de alguna forma a este esfuerzo coral. No se asusten cuando vean una página negra, fue el intento de captar la portada de ese número que finalmente es la que se muestra. El papel amarillea y el ejemplar se deshace en las manos sólo de tocarlo. No fue posible, como queríamos e intentamos, retratar al escritor en la escalinata.



“Lanzar la flecha bien lejos. Entrevista a José Lezama Lima”. Alma Mater 115 (1970) :4-9.

En el propio número hay una nota de Germán Piniella, "Detalle de un plano general"en la que asegura que detrás del policía, "apenas visible al lente de la cámara, está Rafael Trejo. Sólo asoma parte del perfil." A la derecha de Trejo, Díaz Baldoquín trata de fundirse a la pareja e inclinar la balanza en la pelea". Si consiguiera la autorización de Piniella, con gusto la «colgaba» en mi cajón.



viernes, mayo 18, 2007

Títeres y autos religiosos


Cádiz fue el centro irradiante de una larga tradición titiritera. Y en los barcos que traían los emigrantes a la isla vinieron retablos que entretuvieron a la tripulación durante las largas travesías con funciones de títeres de cachiporra. Rine Leal y Yolanda Aguirre aportan el dato más antiguo cuando refieren que, según el Papel Periódico del jueves 12 de julio de 1792:
Modesto Antonio, que ha llegado de Cádiz en el bergantín Nuestra Señora del Carmen, desea mostrar al público su habilidad por medio de unos muñequitos descoyuntados que hará bailar con perfección al son de una guitarra, solos y acompañados, advirtiendon que en cada no che se les tocarán dos sonatas distintas las que desempeñarán con gracia, dejando a todos admirados.

En Cádiz se conserva uno de los más hermosos teatros de muñecos que he visto, los títeres de la Tía Norica. Muchos de los que visitamos la ciudad conservamos el recuerdo de algunos de sus espectáculos, los Autos de Navidad o el más emblemático: el Sainete de la Tía Norica que narra increíbles peripecias de la «tía» y su sobrino-nieto Batillo. Desirée Ortega ha publicado la edición crítica del Sainete de la tía Norica, su estudio tan inteligente y lleno de imaginación y datos.

Recuerdo a la Tía Norica porque acabo de revisar una curiosidad: los tres autos religiosos de Eugenio Florit, escritos, según dice, para ser representados por sus estudiantes de español del Barnard College en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Claro que los pastores de la Tía Norica, con su sabor netamente andaluz, son muy diferentes a los del poeta que recrea el Auto de los Reyes Magos y lo «completa» al añadir escenas en el pesebre de Belén. Una bellísima edición que nadie había abierto desde 1960 y como los muñecos tienen licencia para casi todo, me imaginé la representación de uno de nuestros escasos textos religiosos por la compañía gaditana.

martes, mayo 15, 2007

Perfumes y algo más


La blogosfera cubana necesita ser perfumada. Y sus asiduos me comprenderán. La internet pareciera ser un espacio permisivo, libre y desenfrenado y así me gusta pero al mismo tiempo debería cumplir con las reglas de la convivencia social y la tolerancia. Me molestan las ofensas en los comentarios, sobre todo anónimos, que perjudican los debates y empobrecen el espíritu y sobre todo, la falta de respeto. Y aunque atraiga como un imán a los lectores efímeros, a la larga perdemos. En mi opinión, los blogs exigen de autores y lectores los mismos principios éticos que rigen para cualquier otro medio. Y no he leído nada semejante a la «bulla» y la procacidad cubana en ninguna otra publicación de las tantas que favorecen los comentarios. Se me argumentará que hay necesidad de hacer catarsis. Y tal vez tengan razón. Pero confieso que lejos de atraerme, sospecho bastante de los blogs que de alguna manera, no intentan conducir por caminos más respetuosos a sus lectores. Mi pequeño recorrido de hoy no fue nada placentero.


En materia de perfumes artesanales, me gusta el Pachulí porque
En el pico del sinsonte
viaja siempre el Pachulí
como vuela el colibrí
por los senderos del monte. (Habana, 1791)



Pero mi perfume literario es Habanita, creado por Molinard para Catalina Lasa y en cuya botella negra hay un friso de Lalique.



Lanzar .... intenta perfumar y perfumarse en lo posible. La gráfica la tomé prestada de esta tienda de E-Bay que tiene muchas portadas de Carteles y Social que también perfuman.

domingo, mayo 13, 2007

Crédito de Leonel Fernández Delgado


En agosto de este año, en la entrada titulada "De como Larisa Vega se encontró con Leslie Caron", Lanzar la flecha.. omitió el nombre del fotógrafo. Para rectificar el error, quise saber algo más del autor que la simple restitución de su crédito. Leonel Fernández Delgado (1970) es el autor de la fotografía de Larisa y realiza una variada obra en los campos de la fotografía, la pintura y el dibujo. Ha expuesto, entre otras, REM en el marco de la VIII Bienal de La Habana, en la galería La Madriguera, sede de la Asociación Hermanos Saíz, (2003) en La Habana, y en la exposición colectiva en el Festival Les Recontres Internationales de la Photographie d´Arles, Asociación Regards et Memoires, Arles, Francia. (2005).
Como pintor fue incluido en la exposición colectiva DEUS VERUS VERUS HOMO, en el Seminario San Carlos y San Ambrosio (2004) con su cuadro " El regreso del Mesías" junto a René Portocarrero, Ponce, Zaida del Río, Eduardo Roca(Choco), Manuel Mendive, Ileana Mulet, Nelson Domínguez, Arturo Montoto, Cosme Proenza y Reina María Valdés.
Ha sido una alegría poder rectificar un error y presentarles la variada obra de Fernández Delgado. Como fotógrafo trabaja el retrato, la foto publicitaria, pero también el ensayo experimental. En ambas, entre otros temas, incursiona en la temática religiosa. Desafortunadamente, el blog no es una galería.


Las fotos en blanco y negro pertenecen a un ensayo mayor. La modelo es la actriz y cantante Jessie Riffa. Arriba, Leonel mientras pintaba un San Sebastián para "Cuba arriba" (enero del 2003), en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, de La Habana.

sábado, mayo 12, 2007

Eugenio Hernández en proscenio


La obra de Eugenio Hernández recordada en La Habana en un evento organizado por la revista Tablas. Ver la información completa . ¡Enhorabuena! Si alguien se anima y encuentra sus tomos de Teatro escogido I y II, Lanzar la flecha se los agradecerá. Les aseguro que llegan por correo. En la foto, junto a Eugenio, el profesor José Alegría y detrás, Omar Valiño, teatrólogo director de la revista Tablas. La fotografía y los textos son de Pepe Murrieta.

jueves, mayo 10, 2007

Recomponer el perfil de una década


En el prólogo a "Piñera inconcluso" (1990), la mejor de las introducciones de Rine Leal a los libros de Virgilio Piñera, se caracteriza la experimentación escénica en el teatro cubano a partir de finales de los sesenta. Aunque hoy resulta demasiado tímida, intenta recuperar el período en su totalidad al mencionar obras y guiones que nunca se publicaron. De entonces acá, han aparecido algunas obras y otras se anuncian en camino. Es de imaginar que con los textos y sus nuevas puestas en escena, proliferen los acercamientos críticos y estudios individuales. Percibo que el momento es inmejorable para los investigadores.
Mientras que el texto verbal puede ser «restaurado», nunca podremos reconstruir un happening o un juego - «Los juegos santos»- ( José Santos Marrero), "Ejercicio para actores", de (Guido González del Valle) o "Procesión a San Lázaro" (Jesús Abascal) a falta de videos y fotografías, sin el testimonio de sus protagonistas o espectadores, lo que Patrice Pavis llama la arqueología del saber teatral. No me extrañaría que los más jóvenes piensen que era suave calificar de «molestia» (Leal) las irritaciones y eventos que produjeron censura y marginación, como nadie podrá comprender el efecto nocivo de La toma de la Habana por los ingleses, de Milián, leída hoy, sin comprender razones poderosas de la tras-escena ("la parametración") . Me temo que el esfuerzo tendrá que ser colectivo y plural y se está felizmente produciendo.



Por eso celebro que coexistan en internet, gracias al Archivo de Connie, Leopoldo Avila en vivo, contra la edición y puesta en escena de "La vuelta a la manzana" de René Ariza y en Teatro en Miami, el texto de Matías Montes Huidobro con su perfil del autor e interpretación de la obra que a su juicio presenta un principio de incoherencia: «nota diferencial de la nueva dramaturgia».

" Inclusive en una pieza tan alucinada como La noche de los asesinos, la alucinación es más sistemática. Pero en piezas como la de Ariza, particularmente en los dos primeros actos, la incoherencia la vuelve por momentos incomprensible y el desentrañamiento es muy difícil, aunque es cierto que en el último acto la "locura" se organiza. De ahí que nos parezca que se viene desarrollando un lenguaje por señas, en clave, en un mundo donde no se permite hablar claro."
Teatro Estudio estrenó La vuelta a la manzana (1968) dirigida por su autor, premio de la UNEAC el año anterior. El tema familiar, la burla al decálogo machista y la familia destructora de la privacidad : el hijo que quieren, el hijo que no alcanza ser, mártir o vencedor. La puesta en escena de colorido muy estridente recordaba las tiras cómicas y Pipo aparecía como un dictadorzuelo doméstico.
Para completar la imagen, Juan Abreu en "Un espectáculo lamentable", presenta la escueta sentencia de Ariza. Siempre nos lacera, es como una bofetada. Sólo unos años antes su Mima y su Pipo, caracterizados como personajes de historietas, se sentaban en una mesa larga como la de la última cena en su delirante, insulsa y caótica conversación.
Pero la obra de un dramaturgo no sólo son los bocadillos que dicen sus personajes en escena, sino quizás, la intención subyacente en sus actos. Y como René Ariza emerge cada vez más transparente con un instituto teatral, un premio con su nombre y un documental, ojalá pudiéramos hacer entre todos el perfil de los demás.
La ilustración de Roberto Fabelo aparece en el Archivo de Connie y la fotografía de Ariza en Teatro en Miami y El ateje.

martes, mayo 08, 2007

Baby book bastante maltratado


Este libro que traje de Cuba -maltratadísimo-- siempre estuvo en la última gaveta del escaparate de mi mamá y confieso que siempre me dio vergüenza ajena pensar que anotara tantos detalles cuidadosos y amorosos. Nadie le hizo caso y hasta fue «recortado» cuando a alguna de las dos generaciones de mujeres de mi casa le hizo falta una lámina para la escuela. Si lo traigo a colación es porque gracias al boletín de la Young Research Library de la Universidad de California Los Angeles, me enteré que la Biblioteca biomédica ha comenzado una ¡colección!- de «baby books» "en los que los padres recogían las actividades y los hitos en el desarrollo de sus hijos, al mismo tiempo que fotografías, mechones de pelo y otros «mementos»". Inclusive citan el prefacio de Baby's Record: A Twofold Gifts for Mother and Children, publicado en Cincinnatti (1889) donde se describe el «género». Un género nacido de la necesidad que casi todo el mundo tiene de conservar recuerdos de su primera infancia.
De acuerdo a Russell A. Johnson y Katharine E. S. Donahue, autoras de la iniciativa, los libros se imprimían en grandes cantidades, pero rara vez se hallan en el anaquel de una biblioteca y muy pocos sobreviven a sus autores o a los sujetos del libro. Los libros tienden a no haber sido tocados o estar parcialmente completos, algunos ni siquiera con el nombre del bebé. Todos estos son los elementos que han interesado a los investigadores de UCLA que también los buscan para conocer qué detalles los padres recogían sobre el crecimiento de sus hijos. (En el mío además de talla y peso, hay una lista y fecha de las vacunaciones, una genealogía y tantos detalles que mi mamá debe haberse pasado más horas que yo en el blog).
Otra curiosidad adicional. Los coleccionistas se interesan por sus ilustradores, entre los que destacó Maud Humphrey, artista de gran éxito comercial. Su Baby's Record es de 1898. Maud es la dichosa mamá de Humphrey Bogart, nuestro Boggie.
Por supuesto que se quedarán con las ganas de conocer el interior de mi libro (la única hoja que está en blanco es sobre las «oraciones») y desgraciadamente, no está diseñado por Maud, sino por Cecile Lamb, de la Whitman Publishing Company, de Racine, Wisconsin, y fue impreso en los Estados Unidos en 1941.
Me alegra después de todo haber traído mi «baby book» de La Habana. Tiene casi sesenta años y está muy manoseado, pero sobre todo, recordar a mi mamá. Se hubiese sorprendido de conocer que una biblioteca de medicina los atesora y le interesan tanto que ha destinado fondos para comprarlos en Ebay.

domingo, mayo 06, 2007

El imán de Alberto Yarini (II)


En las notas al programa de La vida en rosa: una tragedia musical (Teatro Buendía, 1999) Raquel Carrió escribía que Réquiem por Yarini aporta «la estructura de un mito» y ofrece «claves inherentes al proceso cultural cubano». También habla del« fetichismo de la leontina [que] pudiera asociarse con una construcción ilusoria que va a costar la vida.»
En la obra de Carlos Felipe, la joya está incluida en el cambio que Lotot le propone a Alejandro: la Santiaguera y la leontina. Creación de un orfebre parisino, tiene una leyenda. Un hombre está ante una puerta cerrada que conduce a un palacio o un castillo. Lleva un puñal en la mano derecha con el que se hiere el cuerpo y con la otra se cubre de fango las heridas.

Yarini: ¿Qué hay en el interior del castillo?
Lotot: Habló de un superior anhelo.

Pero Yarini pierde la apuesta y no puede adivinar el «bicho» que le cuelgan: "Un músico al que la flauta no le suena". En uno de los parlamentos más interesantes de la obra, habla consigo mismo al recorrer los seis números de la charada, pues es experto en tumbar el bicho con seis números. La propensión de Lotot al «contenido pornográfico de sus versos» lo decide por el muerto, el ocho, pero se equivoca y pierde.
En uno de los testimonios del libro de Dulcila Cañizares San Isidro 1910 el padre de Yarini, Cirilo Yarini Ponce de León, recibe las pertenencias de Alberto de la Sala de la Audiencia. Entre los muchos objetos que recobra, está «una leontina barbada martillada al parecer de oro que forma un dragón con una piedra blanca al parecer de brillantes".
Al final de la obra, Yarini herido, clama por el dije que, en la muerte, al parecer, le abrirá las puertas del castillo. El trayecto del teatro cubano está lleno de objetos que condensan una ambición o anhelo que trasciende su limitada posesión y constituyen una realidad, ilusoria y poética, que como en el legajo de la Audiencia, parece otra.

miércoles, mayo 02, 2007

El imán de Alberto Yarini (I)


Dulcila Cañizares investigó durante más de tres décadas la vida y el entorno de Alberto Yarini para escribir su fascinante "San Isidro 1910: Alberto Yarini y su época" (Letras Cubanas, 2006) cuya primera edición apareció en el 2000: historia oral que reúne testimonios de quienes lo conocieron (vecinos, empleados, familiares, choferes o sepultureros) y estudiaron y/o vivieron la época o se relacionaron con los hechos: José Luciano Franco, César García del Pino y Gonzalo Roig, entre otros y, sobre todo, Federico Morales Valcárcel que, entrevistado a los noventiiún años, articula gran parte del relato sobre su amistad con Yarini, los vínculos de éste con el partido conservador, así como revela no fue Yarini quien disparó contra el souteneur francés, Louis Letot, sino su amigo, el inseparable Pepito Basterrechea.
La gente de teatro estamos tan relacionadas con el Yarini mítico de Carlos Felipe y José Ramón Brene que nos parece que conocemos al personaje y su barrio, pero el libro, entre otros subtextos, afirma cuánta distancia hay entre la hipérbole y la crónica, del «eros en los infiernos» al olor de las pocilgas, e incluso incluye un relato de la hermana de Pepe lamentándose sobre las «mentiras» que se dijeron en Réquiem por Yarini. Dulcila se basa sólo en hechos reales, « incursiona en los predios de la sociología y el testimonio» y asegura no hay nada inexistente.

Sin embargo, su lectura es igualmente mítica y poética: desde la fundación del barrio en lo que fuera el cuartel de Campeche hasta que con el gobierno interventor norteamericano de 1898 comienza a instituir la zona de tolerancia en el barrio marítimo cercano a los muelles, cinturón capitalino de la Habana Vieja donde desde finales del XIX proliferan lugares non sanctos, lupanares. Allí vive la población más pobre y el barrio se conoce como uno de los afamados centros de prostitución de La Habana.
Dulcila describe la vida de Alberto, segundo hijo de Emilia «Mimí»- pianista de la que se cuenta tocó para Napoleón III en las Tullerías-- y Cirilo José, eminente catedrático de la Escuela de Odontología. También sus primeros estudios, su estancia en Estados Unidos ( de la que al parecer no hay datos) y su regreso a Cuba después de la guerra para emprender un camino tan diferente al que le tenía destinado el linaje familiar. Como Ramos culpaba a la madre cubana con sus excesos de mimos y falta de educación para la vida de echar a perder a su descendencia, Dulcila insinúa que Mimí pudo malcriar a Alejandro -- le compra un costosísimo caballo blanco-- pero lo cierto es que ya en los primeros años del siglo Yarini es el «conquistador».
"Hasta que fue el rufián, el guayabito, el gigoló, el proxeneta, el souteneur, el Chulo. El rey de San Isidro"

Y San Isidro se colma de accesorias, cafés, centros de enseñanza de baile y películas de relajo, predio de la cita escondida e ilícita. La escritora describe el olor de las eyaculaciones, el turbio aliento del aguardiente y el tufo de las emanaciones, pero también el perfumado olor del jazmín de cinco hojas, así como el ambiente, la música que sonaba en los cafés, por esa época amenizado por Gonzalo Roig y en donde cantaron Sindo Garay y Manuel Corona. Hechos violentos, altercados con la policía, Dulcila fue a los legajos y las actas de la audiencia para aclarar la participación de Alberto en una pelea con un funcionario de la legación norteamericana en la Acera del Louvre que hizo comentarios racistas (1908) o el altercado en el mitin de Güines, reflejado y fotografiado por la prensa local, pero sobre todo, para articular la relación del Partido de los conservadores que fabricó un «imán» y ganarse el apoyo de los sectores humildes del puerto y los estibadores, con el carisma, la autoridad y la popularidad de Yarini. Me dicen que el libro ha servido para «revisar» alguna puesta de Yarini. Mas que para revisar alguna puesta, es una estupenda historia también policial sobre cómo los conservadores lograron con chanchullos , negociaciones y billetes que ninguno de los bandos reconociera a sus agresores y Pepito Basterrechea saliera absuelto del crimen.