domingo, abril 29, 2007

Libros que trajeron de Cuba


Los que visitan con regularidad Libros que traje de Cuba conocen que es una de las páginas más originales. Al principio pensé que era un «juego» entre amigos, pero ahora que la leo con más frecuencia, sé que es algo más. Recompone con nostalgia la biblioteca que dejamos atrás, porque en ocasiones, los propietarios de los libros, explican sus preferencias y por qué los trajeron de Cuba. Yo he traído muy pocos libros, lo confieso, pero Kubalgie me avisó que habían colocado y adivinado (Duanel Díaz Infante «atando cabos») un libro mío con una portada crema casi sepia con un reflector, Morir del texto. Antología, 1995. Ediciones Unión. La selección y el prólogo son míos. El diseño y la cubierta, de Elisa Vera y la edición, de Miriam Ocaña Santiesteban.

No me corresponde a mí valorar sus méritos y sus deméritos ( todas las antologías al cabo del tiempo sufren devaluaciones y reevaluaciones) y ésta no está libre de pecados. Sin embargo, creo que puedo aportar algunos datos que no están en el libro. Fue una idea de Abel Prieto, recoger la obra de autores nacidos después de 1950 a la que se sumaron otras antologías y valoraciones. Por lo tanto, se ordena por las fechas de nacimiento de sus autores. Rafael González aparece con "Calle Cuba 80 bajo la lluvia", Reinaldo Montero, con "Los equívocos morales", Abilio Estévez con su premiadísima "La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea", Alberto Pedro con "Manteca", Carmen Duarte con "Cuánto me das marinero", Amado del Pino, con "Tren hacia la dicha" ,Víctor Varela con "Opera ciega", Carlos Celdrán y Antonia Fernández con"Safo", Ricardo Muñoz Caravaca con "Las rosas de María Fonseca" y Joel Cano con "Time ball o el juego de perder el tiempo". Carlos Espinosa le dedicó un comentario en Encuentro 10, 1998.
El prólogo se terminó en 1993 y como se imprimió dos años después, ya ni Carmen ni Joel ni Ricardo vivían en Cuba. Todos hemos seguido escribiendo, menos Alberto Pedro, que ya no
está. Intenté, en vano, ilustrar esta nota con las fotos de los autores, pero mi impericia con el formato de los blogs hacía que cada una de las fotos intentara ocupar un lugar primordial hasta que desistí del intento de reunirlos, al menos para la fotografía. En su lugar, he puesto una foto de una representación española de la obra de Carmen Duarte. Gracias a Pomar que trajo el libro de Cuba.

jueves, abril 26, 2007

Mañach y Lezama sobre radio y televisión




La revista Cuba en la Unesco (noviembre de 1960, año I, no 2) entrevistó a varias personalidades. La pregunta era ¿cómo pueden contribuir el radio (sic) y la televisión a la educación popular? Lanzar la flecha... les ofrece las opiniones de Jorge Mañach y de José Lezama Lima y deja para otro día las de Hilda Perera y Juan Marinello. Mañach propone formas de entretenimiento «que no apelen a lo morboso, a lo sexual, al sentimentalismo vacuo». Pero Lezama ¿cómo glosar a Lezama?

Se puede acceder al texto desde el botón azul. En la cajita hay otros documentos pero se darán cuenta que es el que dice «radio y televisión". Vale la pena. Parece que se estuviesen dirigiendo a los actuales programadores y otros encargados de los medios de difusión.


lunes, abril 23, 2007

Calvert Casey: Carrión o la desnudez



En el día de la lectura, un texto crítico de Calvert Casey : "Carrión o la desnudez", publicado en Lunes de Revolución (28 de marzo de 1960) reproducido por la entrega de Cuba en la UNESCO. Homenaje a Miguel de Carrión (septiembre 1961). La Habana, Comisión Nacional Cubana de la UNESCO. Si bien se han recogido sus cuentos, su obra crítica está dispersa.

domingo, abril 22, 2007

Un enemigo del pueblo


La revista española Primer Acto no. 317 - que sólo circula en papel-contiene, entre otros, un debate sobre "Un enemigo del pueblo", de Henrik Ibsen, que en versión de Juan Mayorga y dirección de Gerardo Vera, estrenó el Centro Dramático Nacional y ahora está de gira en Barcelona: un drama que se ha puesto sólo dos veces en treintiséis años en España. El dossier abre con un texto de Mayorga en el que explica las coordenadas de su versión a partir de que considera que la obra " sobre el riesgo de que la democracia degenere en demagogia y sobre el precio que paga quien dice lo que la mayoría no quiere oír" . En efecto-- es una obra tremendamente incómoda, porque durante buena parte de ella, nos identificamos con Stockmann, pero "después se vuelve contra nosotros" [...], es decir, los espectadores, ya que la razón siempre está en minoría." Le sigue un texto de Luis Araújo en el que compara ambas obras y se pregunta, " si la actualidad de Ibsen resulta sorprendente ¿para qué versionarlo?". José Monleón en "¿Tiene razón la mayoría? " se interroga sobre esa actualidad de Ibsen y como se inserta en la creación de una cultura democrática cuyas «mayorías» «emerjan de la libertad, la información y el respeto. Mayorías que aprendan a conjugar su singularidad con la sociedad y que nunca nos recuerden a rebaños congregados por el pastor."
Me ha parecido formidable el dossier y sobre todo el debate que todavía Ibsen o sus versiones generan. En La Habana, Carlos Celdrán estrenó su versión de la obra con el título de "Stockmann". Es también otra versión.

Y José Antonio Ramos estrenó Calibán Rex (1914), una obra que se ha comparado desde entonces con la de Ibsen, y en la que un político trata de defender la incipiente y enfermiza respública de los pactos nefastos de las «mayorías». El doctor como un modesto Stockmann:
La realidad no es solamente el día de hoy, la hora presente! ¡También el día de mañana es realidad, también la ración de mañana es necesaria a nuestro cuerpo, tanto como la que hoy digerimos! ¡La realidad de ustedes se parece demasiado a la de un condenado a muerte, para que la podamos aceptar todos los hombres! [ ] ¿A qué llaman ustedes realidad, a qué llaman lo práctico? ¿A comprometer un movimiento espontáneo y desinteresado de las masas por servir los intereses mezquinos y simplemente bárbaros de dos o tres caudilletes sin visión del porvenir, si idea de la sociedad ni de la patria, preocupados tan sólo de aumentarse sus más groseros goces materiales?
Sólo que mientras Stockmann puede continuar a solas su obra reformadora, al político de Ramos lo asesinan de un balazo. Desde entonces no ha vuelto a ser escenificada ni versionada. Hemos rechazado durante más de noventa años las obras incómodas de Ramos. Victoriano García creía en el razonamiento y la discusión de ideas pero las mayorías de la obra en la violencia política como solución.

miércoles, abril 18, 2007

Regresaron las fotografías con Mayito


abril 19: Las fotos regresaron ante el clamor general. Muchas gracias a los que se interesaron. La fotografía es tan importante per se, independientemente del valor de los textos, que les voy a regalar para este fin de semana una de Mario García Joya (Mayito) que en tantas ocasiones ha abierto con su proverbial generosidad su archivo para La flecha.....
La tenía reservada para hablar de cine o de los sesenta o de algo, pero ayer se demostró, las fotografías son tan necesarias que no podemos vivir sin ellas, al menos en este blog. García Joya es un excelente fotógrafo que ha recogido algo más que el ambiente de una noche de estreno habanero en el cine La Rampa de nuestra juventud. Para saber más o ver otras fotografías suyas y conocer su biografía, les recomiendo su galería en ZoneZero.


abril 18: Me imagino que es un problema de blogger y ojalá que no sea general pero seguramente a ustedes les pasa lo que a mí (no pueden ver las fotos) y todos los textos se ven muy mal y muy feos. Parece que Blogger está haciendo algunos cambios o arreglos que en este caso, han afectado a La flecha.... No quiero pensar que se hayan evaporado las fotografías.

¡Cáspita! ¡Recórcholis!

martes, abril 17, 2007

La Ceci de Raúl de Cárdenas


Hace algunos días Raúl de Cárdenas me envió su última obra La Ceci, escrita para un actor. Es el monólogo de Cecilio Agustín Quintero, en el momento de hacer su show transformista en un cabaret gay de Miami Beach, en el año 1995. Y como en todos los textos de Raúl, uno de los elementos más interesantes es lograr un lenguaje cubano después de cuarenta años de vivir en Los Angeles. Me he demorado en darles el aviso porque hubiese querido contextualizar mucho más la obra dentro de otras de temática similar. La imagen de Ceci, al inicio, ante un espejo invisible, es la de la popular Celia Cruz en el momento de salir a escena con" ¡Ya se me jodió el tacón! [..] . Miren esta mierda de zapato. Me cago en Wal-Mart. El glamour no se consigue en special."

Un recorrido por la vida de Cecilio desde que se descubrió gay en La Habana- donde comenzó a hacer a sus populares divas --hasta que llegó a Estados Unidos, primero a Nueva York y por último, en la ciudad de Miami, sus amores y sus sufrimientos, la droga y la enfermedad, las ilusiones, las relaciones, las imágenes y las ideas y el imaginario que concurre en la formación de su personalidad, entre los que el cine (Carmen Miranda, Esther Williams, Errol Flynn) y la represión ocupan un lugar primordial. Hubiese querido hablar de otras obras similares pero no las conozco en profundidad, porque sé que el travesti ha sido frecuentado por los autores cubanos, sobre todo los más jóvenes o no tan jóvenes (Miguel Barnet obtiene un premio de cuento con "Fátima o el parque de la fraternidad". Sobre el teatro, leer a Pedro Pérez Rivero en Del portal hacia dentro.
Pero en un cierto giro interior, el oropel fantasioso de Ceci... se transforma y el personaje es también su antítesis en la desgracia y la muerte. Y Cecilio es Ceci por Celia y porque interpreta la salida de Cecilia Valdés, la zarzuela de Gonzalo Roig.
En estos días Raúl y yo hemos intercambiado emilios en los que me ha confiado su« pequeño mundo». Me ha hablado de su respeto por el travestismo escénico en Shakespeare y en el Kabuki y en Cuba, con la famosa "china" Musmé que

convirtió el trasvestismo en la forma más pura del arte. Y aquí en los Estados Unidos el fallecido actor Charles Pierce era más Bette Davis y más Joan Crawford que las famosas actrices. Para mí "La Ceci" es un poco de todo, recuerdo, nostalgia, reencarnación de quienes se convirtieron en nuestros ídolos algunos idos para siempre.Y también es vida, la vida de un ser humano, de sus triunfos y sus dolores. Que tiene un poquito de todos nosotros.

Cecilia Valdés y la lucha de clases, de Pedro Alvarez, 1995.

sábado, abril 14, 2007

Recuerdo de Arrom


He buscado en los periódicos y en internet el obituario de José Juan Arrom quien murió en New Haven a los noventisiete años y cuya pérdida destacaron La jiribilla y el Granma. No he encontrado ni una línea en las publicaciones de Estados Unidos. Nunca lo conocí personalmente aunque viajó muchas veces a la isla, pero sus libros me han sido tan útiles que quiero recordarlo en Lanzar la flecha.... Aunque sólo fuese por su Historia de la literatura dramática cubana (New Haven, Yale University Press, 1944), los cubanos debíamos hacer un minuto de silencio o de recordación para este académico de prolífica obra. Antes de su Historia sólo existe el libro de Antonio González Curquejo (1923) y "El teatro cubano", de Adolfo Salazar, apuntes, ojeadas, Arrom es el primero que nos descubre teatralmente y escribe una obra que todavía hoy se sostiene y ha sido la base de las investigaciones posteriores. Así empieza:
El estudio de la literatura dramática ha sido poco cultivado. Esa falta de interés se debe en parte a la preponderante atracción que han ejercido sobre críticos e historiadores los numerosos y brillantes poetas líricos que son galardón artístico de la bella isla. En parte se debe a las desfavorables condiciones en que tiene que trabajar el investigador de la producción dramática. Muchas obras teatrales hacían la efímera aparición de unas pocas representaciones para luego desvanecerse con el eco de la voz que momentáneamente las animara; otras se publicaban para que la polilla y el tiempo la carcomieran en el oscuro anaquel de algún amigo. De las inéditas han quedado sólo numerosos títulos; de las impresas, unas se han perdido, otras se han dispersado por el extranjero, las más han permanecido olvidadas en tres o cuatro bibliotecas habaneras.
Arrom las frecuentó y a través de él tenemos el primer inventario de muchas obras, no sólo las publicadas sino las que seguramente conoció por los manuscritos o libretos y luego se perdieron. Quizás en su bibliografía haya otros libros de mayor importancia, sin embargo, quiero evocarlo con éste, paciente, riguroso, ameno, que además contiene una bibliografía de obras dramáticas, todavía hoy de indispensable consulta. Al final comenta esperanzado: el teatro cubano conserva vitalidad para "la lenta conquista de más amplios horizontes."
Hace dos años apareció De donde crecen las palmas, de José Juan Arrom ; selección de estudios cubanos [seleccionado] por Judith A. Weiss ; recuerdos de un niño de Mayarí que viajó a la región de las nieves [recopilado] por Silvia Marina Arrom. La Habana, Cuba : Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2005. El libro no lo he leído, pero en este «casi» obituario y para recordarlo, están los pinares de Mayarí tomados de un sitio holguinero.

jueves, abril 12, 2007

Aparte para Machetico



Lo mágico es que todos recordamos cosas diferentes de un mismo hecho o experiencia. Me sucedió cuando los veinticinco años de Tablas. Amado del Pino recordaba cuando lo embarqué con el polaquito y en esa ocasión, puse al pobre sacapuntas en el blog. Es un recurso bien convencional. Lo leí en Carolina María de Jesús, la autora de La fabela, que amenazaba a sus adversarios y a la gente que la molestaba o no eran muy oportunas ¡te voy a poner en mi libro! Ahora Machetico ( seudónimo o avatar virtual) y diseñador de Cubista, rememora la revista Tablas de entonces en una casa de la calle Ermita. Y para él es la foto, por si por casualidad, era éste día el que recuerda del Teatro Nacional, ya que sólo hubo dos, ocasiones en que se entregaban unos llamados premios tablas, un diploma que dibujaban unos maravillosos entonces estudiantes de arquitectura. En el trabajo que Amado escribió y se leyó en ese acto de hace pocos días por los 25, él recuerda a " César Ernesto, pintor y tipo de iniciativa que elaboró una de las mejores portadas de estos 25 años. Es esa foto dibujada en la que aparecen Jorge Hernández y Mónica Gufantti en los tiempos del primer Buscón" y cuenta la leyenda de que " César nos embarcó y fue a dar a la playa de Cojímar, con un emplane de la revista bajo el brazo. La cosa no llegó a tanta salada humedad, pero creo recordar que hubo una crisis y que se resolvió con la llegada del siempre sonriente y cordial Silvera."
Hoy Amado del Pino investiga en España para su nueva obra teatral y escribe todas las semanas una crónica para La jiribilla. Machetico está pendiente de mi blog y deja sus comentarios, lo que se le agradece mucho and forever. A estas alturas, no he podido corroborar su identidad. Lo único que sí está claro es que ni Machetico ni Amado están en la fotografía. Mis revistas encuadernadas siguen en La Víbora. Y, como se comprende, no tengo demasiada memoria para los embarques, aunque sean espectaculares. Este ha sido, espero lo comprendan, un pequeño «aparte» como en el teatro.

miércoles, abril 11, 2007

Lorca en el Parque Central


El otro día, como siempre, en busca de datos para este dichoso libro, quería saber más sobre una experiencia que un grupo de jóvenes realizó en los cincuenta, en una caseta del Parque Central, donde representaron obras del teatro español (Cervantes y Lorca) y obras de Silvano Suárez y Rine Leal, entre otros, a precios populares. El dato está en "La agonía del teatro", de Jorge Mañach, el libro de memorias de Morín y en entrevistas a Matías Montes Huidobro, aunque no he localizado la obra de Silvano y menos la de Rine que «desapareció». La iniciativa, según tengo entendido, fue de Carlos Franqui y se utilizó una de las casetas dispuestas en el Parque Central para una feria del libro, pero fue secundada por Guillermo Cabrera Infante en cuya casa, Zulueta 408, se establecieron los «camerinos» con la acogida de Zoila Infante, la madre del escritor. En ese mismo espíritu viajaron a Trinidad ( eso lo sabía de antes por la foto de Rine Leal en un burro) y allí vivieron toda clase de peripecias teatrales y no teatrales. Lo cuento en el blog, porque me encantaría recibir algún comentario. En la búsqueda, encontré en internet La Habana para un infante difunto, con prólogo de J. J. Armas Marcelo. No tengo la menor idea de quién ha puesto el libro y si lo podrán abrir con facilidad. El link ya lo sé, no funciona, oh, misterio, pero si van a google y teclean el título, es lo primero que aparece. Confieso que no he hecho ningún cotejo con mi edición en papel. Para los que es difícil ( o imposible) conseguir el libro en una biblioteca, es una gran oportunidad. La narración de las peripecias teatrales de estos jóvenes y el relato de la versión de cachiporra de El amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, en montaje de Morín, con los «culitos» amplificados por los altoparlantes, es a falta de una definición más apropiada, sensacional.

La foto es el homenaje de una artista conceptual anónima, enviado desde La Habana.

lunes, abril 09, 2007

Animistas en Santa Mónica



Hoy después de mirar las estadísticas de Penúltimos días, me dije, voy a ver las mías y comprobé que Cuba aparece como país con un 8% y el país «desconocido» con 7%, es decir, un 15% de mis lectores, lo que no está mal, si pienso que las restantes tajadas grandes son Estados Unidos y España. Tal vez, Cuba apareció antes y no me di cuenta. Confieso que no reviso con mucha frecuencia esa opción. Una de mis preocupaciones ha sido no saber quién puede ser el lector potencial y dónde vive y la otra, escribir desde un no-tiempo, el espacio de la imaginación y del sueño, tanto que hace rato que quiero hacer algo sobre Santa Mónica, para revelar la ubicación real del blog y su escribana. De todos modos, aunque me han hecho muy feliz las estadísticas, todavía es un enigma quiénes nos leen y por qué y a quién abrimos todos los días y a cuáles lugares vamos de pasada.
Aquí pueden entrar en una locación de Santa Mónica a través de una webcam. Anocheció en la ciudad bohemia y tranquila, que dicen ha cambiado de carácter y se precia de tener el mayor número de artistas por kilómetro cuadrado en Estados Unidos, programas culturales y muchas obras de arte público. Aquí también a cada rato hay algo cubano, no se sabe bien cómo dadas las difíciles relaciones. Ahora se presenta la exposición de "Los animistas" , un grupo de artistas entre los que está la primera norteamericana graduada en el ISA Tammy Singer, un diseñador, Alberto Rey y un biólogo, el Dr. Carlos Arredondo. Por la descripción se trata de obras que tienen su base en la taxidermia y la verdad que por ahora, es intrigante. Les contaré más.

La primera foto es de la obra de Tony Delap (1989) The big wave, tomada del sitio web de la ciudad. La de abajo, de los animistas. Así que mi hoy mi país está también en Santa Mónica.

miércoles, abril 04, 2007

Crónicas y un aviso personal


Siempre he estado muy indecisa sobre si incorporar publicidad, me parece que la actitud ante la lectura de los blogs no es la de comprar y segunda, interrumpe la comunicación. Que conste que no tengo nada en contra de los que lo hacen porque no queda más remedio, se escribe para llegar a los lectores. Sin embargo, algo tengo que hacer por mis propios libros, no los que están agotados y de pronto aparecen en los libreros de viejo, incluso con dedicatorias (confieso que estoy tentada de comprar yo misma el Potosí 11 que venden en amazon sólo por darme el gusto de conocer el itinerario de un libro desde que lo regalas a que alguien lo lee o lo abandona porque no le gusta o lo considera malísimo o no tiene más espacio y tiene que hacerle un hueco a los otros) que a todos nos ha pasado. Resulta que a mí me pasa lo mismo con En tercera persona: Crónicas teatrales cubanas (1969-2002). Gestos, 2004. Tengo todavía muchos más ejemplares de los que puedo guardar. Así que he copiado una nota que salió sin firma en Conjunto pero escribió Alberto García Sánchez a quien no conozco y de paso se la agradezco mucho:
Fruto de la compilación de trabajos críticos escritos a lo largo de treinta y tres años, este libro de Rosa Ileana Boudet llega al lector bajo el signo casi de un documento indispensable en la historia del teatro cubano contemporáneo. Es el testimonio de quien acompañó una práctica tan rica como diversa, de quien la vivió, a veces desde la postura de la espectadora, otras muchas como inquieta periodista, editora y promotora.
Las páginas de Rosa Ileana se acercan a los más significativos ejemplos de los cambios experimentados por la escena nacional durante tres décadas de constante renovación. Nada parece haber escapado a la mirada de la autora: los textos aquí reunidos reseñan la actividad transgresora de los setentas, toman parte y alzan la voz en viejas polémicas acerca de la naturaleza de un teatro que entonces renunciaba a las salas y proponía un vínculo más directo con el público. De lo acontecido en la década siguiente se nutren varias cuartillas, especialmente "Teatro cubano en los ochenta", un recorrido por la escena y la dramaturgia de esos años, sus deudas, sus formas, sus frustraciones, la memoria de momentos como Morir del texto, o Manteca regresa y es puente que lleva a los duros noventas, cuando se empezaba a hablar de Teatro Obstáculo y de la creación desde la diáspora.
Algunos que parecieran escritos al calor de la representación, otros de inclinación más reflexiva, a todos los trabajos reunidos en este tomo los define un denominador común: Rosa Ileana escribe desde la más profunda sensibilidad, abandonado toda señal de dictadura del crítico, toda intención normativa o nominativa; más que eso En tercera persona... se dibuja como evidencia de la interacción entre la autora y su entorno.
Así que sin más, sin querer publicidad, el libro está en Amazon. Para la mayoría es arqueología (Albio Paz, Alberto Pedro y Abrahan Rodríguez ya no están entre nosotros) muchos teatros desaparecieron y otros se transformaron como tiene que ocurrir, pero me parece que puede ser útil a todos esos que estudian la literatura y el teatro, y como, empecinada que soy, otro libro se cocina en mi escritorio,el que está cocido y terminado tiene que seguir su vida propia para hacerle un lugar al que vendrá.


¡Cáspita!

Me ha gustado eso de salvar palabras en desuso o en vías de extinción. La iniciativa la leí en la página de la Escuela de Escritores de España que invita a «apadrinar» palabras. En Los Angeles y sus alrededores hace falta una campaña más intensa todavía, no por rescatar palabras arcaicas sino por el uso correcto de las vigentes. Me imagino que por eso El Nuevo Herald desistió de su blog en spanglish, que aunque ha merecido la atención de los académicos, a mi modo de ver complica el asunto en un medio de amplia circulación. Lanzar la flecha... quiere apadrinar cáspita, que según el Diccionario de la Real Academia:


cáspita. 1. interj. U. para denotar extrañeza o admiración.

Era el lenguaje de los «muñequitos» y mi hija no me dejará mentir ya que cuando empezó a decir «malas palabras»- que también pertenecen a la lengua de Cervantes-- intenté, sin fortuna, fueran sustituidas por ¡cáspita! que siempre venía seguida de ¡recórcholis!
córcholis. 1. interj. eufem. caramba1.

caramba1.(Eufem. por carajo).

1. interj. Denota extrañeza o enfado.
Aquí tienen entonces a Elmer, de Doc Winner, en el Suplemento cómico del Diario de La Marina, gracias al regalo del doctor Iván Castro, un médico que admira la música, la poesía y la memorabilia. ¿De quién serían las traducciones de Elmer?

Antes que se me olvide, les recomiendo esta página de la BBC dedicada al teatro.

lunes, abril 02, 2007

Los alejandrinos de Fedra (II)



Los cubanos esperaron con expectación a la actriz francesa Rachel (Elizabeth Rachel Félix) en la temporada de 1856. Sus abonos se habían puesto a la venta con anticipación para actuar en el Tacón después de una gira por los Estados Unidos. Pero la excelsa Rachel llegó enferma y no pudo actuar y nos quedamos sin su repertorio clásico y sin Fedra. Doce años después, en el convulso 1868 Adelaide Ristori con su compañía italiana nos repuso de la pérdida de no haber visto actuar a Rachel en un país que ¡ era muy operático!, tenía un teatro de cinco estrellas, el Tacón (hoy Gran Teatro de La Habana) y gusto por los clásicos declamados en italiano o en francés. Ella también -- según recoge Rine Leal en La selva oscura (t. 1)- tenía a Fedra en su repertorio.
La debacle desde luego es con Sarita, la Bernhardt, la divina, que también trajo a Scribe, Dumas, Hugo, y Fedra en 1887, pero la estancia de Sara es más conocida por aquello de «indios con levita» y su encerrona con el torero que por su forma de declamar los alejandrinos. Me parece que Fedra no se puso durante la república, pero no estoy segura, tampoco si Sarah la trae en su segunda visita en 1918, es muy probable, pues es una de sus actuaciones emblemáticas y aunque tenía setentitantos años en su última visita podía declamar cualquier pasión, incluso ésta ilícita de Fedra. Así que de frustración en frustración con Fedra (Norge Espinosa habla de una Fedra, de Arrufat, perdida) y Natividad González Freyre de otra de Jorge Antonio González, nos hemos quedado sin el clasicismo francés, aunque tenemos la bella edición bilingüe.
Así que Carlos Díaz ha dado en el clavo escogiéndola -- no sólo por la temática-- sino porque es una asignatura pendiente. La escena cubana privilegió a los autores españoles en primer orden y a los norteamericanos, pero montó a Anouilh, Gide, Sartre, Cocteau y en el 54, Las criadas, de Genet, dirigida por Francisco Morín. Así que está en ese espíritu de pastiche-conjura-revisitación que tiene el sagrado templo del Trianón, de Línea y Paseo. Y no comento más. Ni aunque el espectáculo se pudiera enviar en video, el crítico asiste a la misma representación. Sí puedo admirar el vestuario de Vladimir Cuenca y dejarlos con este comentario visual-paródico de Roberto Ramos, pues esta Fedra es !del trópico! y si Adelaide Ristori era la tragedia, los cubanos somos la parodia. En la foto como Fedra, Broselianda Hernández Boudet. Una reseña, fotos y programa del espectáculo está en Actualidad Escénica, escrita por Pepe Murrieta.

La escenografía es para una ópera de Fedra y está en una página educativa del Museo Getty.

domingo, abril 01, 2007

Eva Fréjaville y el fantasma de Fedra ( I)




En "Recuerdo de Virgilio", Julio Rodríguez Luis rescata uno de esos episodios memorables en el que Piñera recita en francés versos de Fedra, de Racine.

"Pero mi contacto con Virgilio salió pronto del círculo de Pepe [Pepe Rodríguez Feo] (para esta época que describo, Ciclón había dejado de publicarse), pues lo veía en casa de Eva Fréjaville (personaje extraordinario, como animadora cultural, además de por su inteligencia, y de quien se podría escribir mucho) y también junto con Alvar González-Palacios, que había regresado de una estancia de un año en Europa, y antes de marcharse definitivamente, el 57, también trató extensamente a Virgilio. Otro auto, otros paseos, otros cafés. En casa de Eva, por cierto, protagonizó Virgilio un episodio memorable -que recuerda Alvar en sus memorias-, la declamación de varias estrofas de Phèdre, haciendo el papel de la protagonista, envuelto en una sábana y en muy buen francés, creo recordar. Como gay, Virgilio podía ser, en privado, entre amigos, muy loca; la interpretación vista alguna vez del personaje de Racine por una actriz famosa (¿Edwige Feuillère?) ejercía sobre él esa fascinación con la que la retórica de la expresión femenina, según la exageran la ópera o el ballet, puede obsesionar a cierto tipo de homosexual."
La escena tiene lugar en casa de Eva Fréjaville, la francesa que llega con Carpentier a La Habana en 1939 y deja una impronta en su vida cultural; pronto se separa de él y se casa con Carlos Enríquez y es la prodigiosa Eva que sale desnuda para siempre del baño en El Hurón Azul.
,
Graziella Pogolotti le dedica un espacio en sus memorias en "Zizou". Y Enrico Mario Santí, quien reunió antiguos amigos en una fiesta en su honor, la entrevista anciana, en California. La entrevista no tiene desperdicio. Lamentablemente, he empezado quizás demasiado tarde mi investigación teatral , pero confío en que por alguna parte esté Damiano y sus espejos (1948) (Natividad González Freyre la refiere), una de sus obras teatrales y pueda reivindicarse no sólo a la bellísima mujer que vivió con Carpentier, Enríquez y Collado sino la intelectual que disertó sobre "Proust desde el trópico"(1942), escribió sobre literatura francesa, entre otros, en la revista Prometeo, conferenció sobre Colette en Nuestro Tiempo y es uno de esos fantasmas detrás de la puesta de Fedra, en La Habana, estrenada hace dos días por el Teatro el Público.

Como no tengo suerte con mi enlace a Zizou, buscar en Revolución y cultura, no.1, 2006.