martes, marzo 27, 2007

Una bufanda para Valle Inclán


Los españoles están entre los que mantienen y reinventan las celebraciones por el Día Internacional del Teatro que se festeja hoy. Realizan coloquios, otorgan premios y leen el mensaje internacional. Entre las cosas que más me gustan está la bufanda que le ponen todos los años a Valle Inclán. Me imagino que para que se sienta arropado y protegido. Es un gesto teatral y estrafalario.
En La Habana, en 1921, Valle Inclán dijo al Diario de La Marina:
"... estoy iniciando un género nuevo, al que llamo «género estrafalario». Ustedes saben que en las tragedias antiguas, los personajes marchaban al destino trágico. Yo con mi nievo género también conduzco a mis personajes al destino trágico, pero me valgo para ello del gesto ridículo. En la vida existen muchos seres que llevan la tragedia dentro de sí y que son incapaces de una actitud levantada, resultando por el contrario grotescos en todos sus actos."

Tomado de Margarita Santos Zas. "Valle Inclán y la prensa cubana: el viaje a La Habana de 1921". Anales de la Literatura Española Contemporánea 3, 2001.

lunes, marzo 26, 2007

Listen, Yankee

Hoy una polémica tiene lugar en internet a propósito de un artículo de Ricardo Alarcón de Quesada, publicado en el sitio web de la liberal The Nation. Se titula "Esperando a Mills" y recuerda la vida del notable sociólogo estadounidense C. Wright Mills "quien a pesar de la fatiga de la Oficina Federal de Investigación se quedó muy dedicado a la Revolución Cubana." Como se observa, el «dedicado» debe ser una torpe traducción de la redacción, en inglés dice "remained engaged in the Cuban Revolution". El artículo que para mi sorpresa está también en español (¡bravo!) evoca la obra de Mills y la frustración de Alarcón que «espera» como Beckett por nuevos Mills que escriban sobre sus experiencias cubanas.
A la Isla había venido Mills en el verano de 1960. Quería estudiar a la Revolución cubana y para ello, antes de emprender el viaje leyó cuanto pudo sobre el tema, anotó sus interrogantes y dudas, se preparó intensamente. Aquí conversó largas horas, y en varias ocasiones, con Fidel y con el Che, habló con cuanto cubano encontró, ávido por comprender la realidad de este país y su naciente Revolución.
De regreso a New York trabajó febrilmente, día y noche, durante seis semanas. Listen Yankee: the Revolution in Cuba (Escucha Yankee: la Revolución en Cuba) apareció en noviembre. Sin grandes pretensiones académicas, escrito como si lo fuera por un imaginario y anónimo revolucionario cubano, con lenguaje sencillo y directo que buscaba llegar al norteamericano común era un ejemplo de literatura urgente extraordinariamente valioso. Sus sucesivas ediciones lo convirtieron rápidamente en un fenómeno editorial de masas.
Sin embargo, la publicación de la nostálgica nota de Alarcón ha encontrado eco muy diferente en las páginas de la propia revista. "Desde La Habana con hipocresía" es la respuesta del editor de Washington David Corn.

Mills was hounded for challenging the conventional wisdom of his day. But Alarcon's concern for the plight of this one author is comical--in a dark fashion--for he heads a government that does not allow its citizens to challenge openly the conventional wisdom of the Castro regime. There is no free press in Alarcon's country, no freedom of expression. There is no "passionate love of truth" among the rulers of Cuba. Alarcon is crying for Mills, while his government does even worse to Cuban writers than the FBI did to Mills.
Alarcón llora por Mills -- escribe Corn-- mientras su gobierno está haciendo cosas peores a los escritores cubanos que lo que el FBI hizo a Mills" (versión libre de RIB). Y muchas más opiniones incisivas y nada nostálgicas se encuentran en la página del escritor y periodista Marc Cooper.

Ayer les hablaba con alegría del archivo de Connie, hoy ya sabemos que ni siquiera son inocentes nuestros archivos.

viernes, marzo 23, 2007

Acerca del arte de enlazar




(Del lat. inlaqueāre).

1. tr. Coger o juntar algo con lazos.

2. tr. Dar enlace a algo con otra cosa, como partes de un edificio, de una máquina, pensamientos, afectos, proposiciones, etc. U. t. c. prnl.

Tomado del Diccionario de la Real Academia Española.

Los enlaces son la vida de la internet, eso he aprendido acaso con alguna lentitud. Y por eso quiero enlazar el artículo de José Prats Sariol Una familia ancha y ajena sin un motivo concreto porque me parece que la «familia» de los escritores -- incluso la mal llevada y discrepante -- podía estar dibujándose de manera virtual en el ciberespacio donde no tenemos que estar de acuerdo en todo ni ser un pelotón ni opinar exactamente igual para compartir los buenos textos, las proposiciones inteligentes y los pensamientos sensatos. Colaborar con Cubista magazine por ejemplo, me dio mucha satisfacción. Por eso. Y por eso está en mis Enlaces aunque ellos no me han devuelto el gesto, que esto no es un toma y daca ni una obligación. Diría que los que hacemos los blogs sin fines de lucro y no colocamos para colmo ningún anuncio ni tenemos ningún patrocinador, lo hacemos porque nos gusta y nos da placer y porque poco a poco, aprendemos que enlazar no es una prerrogativa ni una regla sino en todo caso, un arte. Y como todo, se dice fácil, pero no se hace con esa ligereza.
Hace rato que quiero hablar de mis enlaces porque, como todo, sufrirán alguna modificación. Después de seis meses es como dar la mano, tender un puente, invitar al baile, requiere del consentimiento y la aprobación de la otra parte que si no es como el listado de las compras o la guía de teléfonos.
Y como hoy el blog me ha salido un poco arbitrario, quiero recomendar el Archivo de Connie, que aunque todavía tiene pocas entradas, ¡promete! con documentos y fotografías de la Universidad cubana en la década del sesenta. Me quedé frizada como canta Becque, porque también estaba en la Universidad cuando el artículo de Miguel Angel nos conmocionó a todos los que éramos frecuentes de los decadentes «cabaretuchos». Así que para todo el que como yo, ha perdido o extraviado sus archivos, le recomiendo el de Connie.

"Retrato de familia" (ajena), circa 1900.

miércoles, marzo 21, 2007

Un ciervo errante



El Ciervo Encantado -- fundado en 1996 en La Habana por Nelda Castillo -- representó durante más de diez años en las aulas del Instituto Superior de Arte. Hoy circula un emilio en el que dan cuenta de sus últimas actividades, esta vez itinerantes pues carecen de sede desde que el Instituto necesitó ese espacio para otros fines. Sin embargo, no están inactivos, en su sitio web relatan su participación en el taller "La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión"que organiza la revista Criterios. El pasado 19 de marzo en el ISA el arquitecto Mario Coyula ofreció la conferencia "El trinquenio amargo y la ciudad distópica, autopsia de una utopía" y allá estuvieron los de El ciervo.... con su performance de "Enriqueta al debate cultural" y "Cubita luchando la firmeza" donde al parecer el personaje, pianista acompañante, intentó vender infructuosamente números atrasados de Albur y otros artículos de interés sobre el tema. Lanzar la flecha.... los remite allí porque no tiene suficiente información.
El Ciervo Encantado, que toma su nombre del relato de Esteban Borrero, trabaja e investiga la memoria cultural como fuente para sus espectáculos, algunos inspirados en Ortiz, Lezama, Borrero, Cabrera Infante o Severo Sarduy. En cuanto a su estética, que ha interesado a varios críticos e investigadores, algunos como Esther Suárez en "El ciervo encantado en la selva oscura del teatro cubano" la relaciona con el bufo.

Castillo se apropia del cabaret, el pastiche y el travestismo. En De donde son los cantantes, se interesó en “el ritual de traer a los muertos" y en ésta Sarduy está enterrado con Dolores Rondón, camagüeyana, que murió en esa ciudad de cólera. “ Me interesa la teatralidad de esos personajes, el travestismo, como ir más allá, buscar el exceso, como de crisálida a mariposa, que quiere molestar por su estridencia " ha dicho su directora. En el texto espectacular, creado por los actores en un proceso de síntesis y publicado en Conjunto 119, se reúnen Sarduy-personaje, Dolores Rondón, Auxilio y Socorro con La Estrella.

Nara Mansur en "Una lección de Cubanosofía" describe su último espectáculo titulado "Visiones de la Cubanosofía":
El grupo investiga el arquetipo y la sensibilidad de hoy día mirándose en el espejo de los manuales y la historia, la tradición congelada que contiene: el actor busca en el vernáculo, su museo nacional. Lo imposible, que pareciera ser el diálogo entre estos seres o máscaras me perturba desde uno de los asientos de la sede del grupo, en la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte. El espectáculo organiza un discurso conocido y lo balbucea, se niega a interpretar una historia, se niega a interpretar la Historia. Ellos tampoco representan. Hay un desdibujado rol que más allá del artificio y la deformación provoca en el espectador la identificación y el pavor.
Algún tiempo ha pasado desde que vi De dónde son los cantantes, pero todavía recuerdo esa extraña atmósfera de arrebato y desmesura.

Documentos de la familia Borrero en la Biblioteca Nacional.

domingo, marzo 18, 2007

Un premio para Fina



Hace una semana la prensa chilena e internacional dio la noticia y la poeta Fina García Marruz salió de su concha a los ochentitrés años para hacerse visible ante los reflectores con el premio Pablo Neruda. Lanzar la flecha.... se alegró muchísimo, entre otras cosas, porque Fina y Cintio fueron los primeros poetas que vi en persona en la casa de Figueroa 358, entre Vista Alegre y San Mariano, en La Víbora, donde vivieron cincuentaaños y desde donde salían del brazo y conversando. Los Vitier eran muy caminadores y una pareja que también por mucho tiempo hizo sus trayectos en la ruta catorce, el acordeoncito, esa guagua viejita y llena de remiendos a la que Cintio dedicó un poema como al zapatero Juan. Y Fina, callada, en apariencia tímida, conversaba tanto y tan animadamente con Cintio que para mí que los veía de lejos, desde el balcón de la acera de enfrente, eran lo más parecido a la felicidad. Después me leí sus libros, sus miradas perdidas, sus visitaciones. Por años se les encontraba en la colección Cubana, encorvados sobre los manuscritos para descubrir a Martí y el epistolario de Juana Borrero. Pero no soy la más autorizada para hablar de su poesía ni de los méritos de sus investigaciones literarias, ni siquiera de la persona Fina con la que tal vez intercambié un saludo o una llamada telefónica cuando publicamos su trabajo sobre la crítica teatral de Martí.
Sin embargo, como todas las mujeres cubanas, brinqué de alegría porque se premie el trabajo continuado y no el brillo pasajero, porque se premien la fe, la humildad y la poesía sin más. Cuando en julio, Fina viaje a Santiago de Chile a recibir su galardón tan merecido, como pocas veces, pienso, un premio será tan compartido.
Recuerdo emocionada la ovación que recibió el día que en la Casa de las Américas leyó su «Familia de Orígenes". Y para terminar, una pequeña anécdota. Entonces trabajaba con una muchachita estupenda muy lectora y muy amiga de una nieta de Fina. Ella hablaba con tanta familiaridad de nuestra «fina» que, intrigada por su forma digamos íntima de referirse a ella, le pregunté. Y ella me dijo que Fina era una gran poeta pero también una abuelita que cuidaba a los enfermos, veía la telenovela y hacía panetelas. Y habló de la fe y del misterio de la existencia y de los tenedores y las cucharas, de la banda gigante y de Charlot.
Una crónica humorística e impredecible tomada de un periódico chileno habla de una desconocida y « fina» señora Josefina. Las dejo con ella, con su voz.

En la fotografía está con su hermana Bella, esposa de Eliseo Diego y desaparecida muy recientemente.

viernes, marzo 16, 2007

Blanquita Amaro: A La Habana me voy



En el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken al que pueden llegar mediante Acceder
- un excelente catálogo digital del Ministerio de Cultura de Argentina--Blanquita Amaro (San Antonio de los Baños 1923-Miami 2007) tiene noventa documentos, fotografías, cartas, dibujos y programas que testimonian su carrera sólo en ese país. He extraído tres para regocijo de los que la recordamos, algunos sin haberla visto nunca en persona como yo misma.
Fotografía blanco y negro sobre papel fotográfico brillante, con marco perimetral blanco. Retrato de la actriz Blanquita Amaro de cuerpo entero, sentada de perfil derecho, mirando a cámara. Apoya la mano izquierda sobre la rodilla derecha flexionada. Lleva vestido de hombros descubiertos, con mangas cortas y flecos en todo el escote, falda abierta con tajo en el centro que deja ver las piernas. Está dedicada y autografiada.

Fotografía blanco y negro sobre papel fotográfico brillante. Retrato de la actriz utilizado como publicidad por el Teatro Astros. Aparece de cuerpo entero, sentada y con las piernas cruzadas, sonriendo. Viste medias de red, zapatos dorados de taco alto y está envuelta en una boa de plumas que deja sus hombros y piernas al descubierto.



Contenido: Fotografía color sobre papel fotográfico brillante. Retrato de la actriz Blanquita Amaro, a la izquierda, de medio cuerpo, de frente y sonriendo, junto a su hija Idania. La actriz viste camisa amarilla y saco de jean con apliques en tonos verdosos en los hombros. La hija viste campera de cuero realizada con recortes de diferentes tonos. A la derecha, sobre una mesa, un micrófono.
Voy a indagar si existe el libro- ¡qué falta nos haces, Monsiváis! que a la manera de los de Fajardo Estrada recoja la vida de la vedette-cantante-bailarina-actriz que tuvo su apogeo en los cuarenta. Y les cuento.

jueves, marzo 15, 2007

A su gente del barrio de San Isidro


Sería fascinante hacer un inventario de las «locaciones» del teatro cubano. Mientras algunos autores son muy explícitos y describen con lujo de detalles el lugar de la acción, otros son escuetos y habría que indagar más allá de las acotaciones para conocer dónde viven los personajes. Confieso que mientras trabajo, a veces, porque es entretenido, me extravío en ideas ajenas a mi trama central como ésta que persigo desde hace tiempo. Hacer el inventario de esos lugares me lleva del Parque Central en Del parque a la luna, de Raimundo Cabrera, a la explanada de la Punta en ¡Arriba con el himno, de Ignacio Sarachaga, por sólo mencionar dos entre incontables ciudadelas, tabernas, patios y casas de vecindad, esquinas y calles del bufo. Sin hacer un inventario exhaustivo, me atrevo a pensar que La Habana vieja es uno de los ámbitos favorecidos como locación teatral y que incluso "el portal con seis columnas que sigue la línea de las antiguas casas coloniales" con su piso de losas blancas y negras de Electra Garrigó, está en la antigua Habana aunque pudiera ser cualquier edificio de la ciudad de las columnas.

Si a un autor debemos una toponimia de la Habana Vieja y en especial del barrio de San Isidro es a Carlos Felipe. " San Isidro, calle Real donde está el trono, Picota con las mulatas más lindas de Guantánamo; Condesa con la flor de Francia, cuentas de cielo en los ojos [..] Desamparados, donde es más caliente la tierra." Carlos Fernández Santana --ese Carlos llamado Felipe-- trabajó como aduanero en el puerto y leerlo es saber que con seguridad, que caminó La Habana taciturno. El nos ha dejado las más bellas descripciones de la ciudad y las calles cercanas al puerto, ese «bajo vientre» con el Adela María anclado en La bruja en el obenque . En Damas y Desamparados, en lo altos, está la posada donde Palma se encontró con el marinero del Red Bay en El chino y en la calle Picota, la vidriera de apuntaciones de Buchito. Renata la Silenciosa dormía en un banco del Prado. Los personajes pasean por la Alameda de Paula, Yarini está en La Acera y las prostitutas en La Zona y los que lo buscan al chulo vienen de Marte y Belona. Y la Jabá chancletea por San Isidro como una reina. Y lo sobresaliente es que esa autenticidad aparece en obras no precisamente realistas sino soñadas y que parecen vividas y no creadas. A mi gente del Barrio de San Isidro, reza su dedicatoria de Réquiem por Yarini.
Imagino que la sombra de Carlos esté por alguna parte en alguna piedra o callejuela de su barrio.

La fotografía es una fotocopia de la original de Tito Alvarez de la puesta en escena de 1965 de Réquiem por Yarini, con Taller Dramático, en La Habana, dirigida por Gilda Hernández. Helmo Hernández e Isabel Moreno.
Carlos Felipe. Teatro. Edición a cargo de José A. Escarpenter y José A. Madrigal. Society of Spanish and Spanish-American Studies, Boulder, 1988.

lunes, marzo 12, 2007

La muchacha que todavía juega a las «damas»


Este pequeño libro con 32 poemas fue secuestrado en 1971 y quizás hoy tengamos muchas más razones para leerlo. Juego de damas acababa de ser publicado por las ediciones Unión cuando Belkis Cuza Malé compartió el destino de Heberto Padilla. La historia es conocida, pero el libro no, aunque fue el primer título de los libros de Las cuatro estaciones (2002), de la editorial Término, que dirige Carlos Espinosa.
A raíz del caso Padilla, el encarcelamiento y exilio de la pareja marcó el destino del poemario que --aunque premiado-- sufrió con los poetas y se hizo pulpa. Espinosa me dijo entonces que lo escogi
ó porque no merecía quedar en el olvido condenado por la censura, que destruyó la edición antes de que llegara a circular. Lo interesante del hallazgo es que Juego de damas no es un libro político. Aunque tuvo el mismo destino que libros de otra intención, sus alusiones y sus temas son Gary Cooper, Rimbaud, Virginia Woolf,Teresa de Cepeda, Cesare Pavese, Safo y fue escrito, según declara su autora a La Gaceta de Cuba, en 1968 "con la preocupación de demostrar que no existe poesía femenina [….] ya que hablar de poesía femenina es hablar de maripositas, cacerolas, hijos. Ser mujer y poeta no significa necesariamente hacer poesía feminoide, el problema es de calidad y no de sexo."

En su poema "Crítica a la razón impura", Cuza Malé habla de la que escribe versos porque "necesita arreglar el mundo de algún modo" y se anticipa o presenta sin saberlo, como "la muchacha que ustedes necesitan destruir para sentirse más firmes" cuando aún no sabía el futuro que le correspondería. Aunque el quinquenio gris o el decenio negro fue un error de la política cultural y se considera rectificado, del libro de Cuza Malé –nacida en Santiago de Cuba en 1942— como la película de la Bemberg, no se habla.

Pío Serrano, en el prólogo a la edición diseñada por Umberto Peña, considera que" es un libro premonitorio donde los versos dedicados a la muerte y al deterioro de lo amado preludian el descalabro existencial." Y Armando Alvarez Bravo celebró la aparición de este libro maldito por su inteligencia, al que califica de voz en libertad. La libertad que tienen estos poemas tan ceñidos, tan irreverentes y tan entrañables.

En 1970, Cuza Malé había publicado los poemarios El viento en la pared, Los alucinados, Tiempos de sol y Cartas a Anne Frank y obtenido cuatro menciones de poesía, entre ellas en el Concurso Casa de las Américas. Encarcelada junto a Padilla, ambos viajan en 1980 al exilio y fundan la revista literaria Linden Lane Magazine que todavía se publica. La relación entre Belkis y el autor de El justo tiempo humano dura muchos años y abarca desde que se conocieron y amaron en Cuba, el secuestro y la marginación de sus libros, su vida literaria en Estados Unidos y el nacimiento de sus hijos hasta su separación matrimonial. Aquí publica una biografía de Juana Borrero, El clavel y la rosa y el testimonio Elvis, la tumba sin sosiego, pero ningún libro de poesía.

Mientras la obra de Padilla, fallecido a los sesentiocho años en Alabama hace siete años, ha conocido del reconocimiento, la de Belkis Cuza Malé apenas se conoce. Hace años que tengo conmigo Juego de damas, pero sólo en la complicidad del blog, me atrevo a recomendar un libro de poesía. Me gusta mucho el verso: “Landaluce el cínico pintó negras” o “Las cenicientas”

Pero gritamos (las deslenguadas)

¡merde! al culo del rey

y ¡merde! a sus ministros,

aunque ellos rabien con nuestra peste.

Pilluelos (1896), de Juana Borrero, está en el Museo Nacional.


miércoles, marzo 07, 2007

El regreso de Los siervos



Duanel Díaz Infante digitalizó “Los siervos”, de Virgilio Piñera, que aparece radiante en la última entrega de La Habana Elegante. ¡Bravo! ¡ Enhorabuena! Si cada uno de los blogs o las revistas digitales hiciera lo mismo, muchísimas obras cubanas saldrían de una vez por todas del confinamiento de las publicaciones en las que alguna vez aparecieron. Y hay varias, quizás no todas del mismo interés e importancia de “Los siervos” pero imprescindibles para el investigador y el estudioso y también ¿por qué no? para el director teatral. Sin ir más lejos, encontré hace poco “María”, de Ramón Sánchez Varona, en una revista Teatro (1919), órgano de la Sociedad Teatro Cubano, que según Arrom, es la comedia más interesante de los veinte. Así que recomiendo con ovación cerrada «Los siervos», que apareció en Ciclón (1955) porque ya los estudiosos no tendrán que buscar una revista de tan difícil acceso.

Díaz Infante en su breve introducción sobre la vigencia de “Los siervos “ se refiere a ella como una pequeña obra maestra, dentro de un dossier con otro trabajo suyo “El fantasma de Sartre en Cuba” y otro de Norge Espinosa “Por el retorno de Los siervos”. Allí objeta que Rine Leal no la mencione en Teatro cubano en un acto (1963). Si pensamos que Virgilio desacreditó la pieza en su conversación imaginaria con Sartre, publicada en Lunes de Revolución ( y republicada en La Habana Elegante) y tampoco la integra a su Teatro completo (1960) ¿cómo pensar que Leal—también su compañero de Lunes - tres años después y en un libro de Ediciones R iba a desautorizar a Piñera, buscarse su enemistad y azuzar su proverbial lengua?

La obra no existió para casi ninguno de los estudiosos de la obra de Virgilio o vivió de otra manera – al decir de Norge – como obra maldita y renegada. González Freyre la menciona como un «rejuego intelectual de conjeturas y disquisiciones satíricas, sobre una supuesta sociedad comunista e igual que la obra anterior [ “Falsa alarma”] es una farsa violenta” escribe en su libro del 61. Si se recuerda bien, Piñera tiene continuados fracasos y desencuentros con los críticos – y no sólo con los que rechazaron Electra en el 48 ( los de Nuestro Tiempo no se quedaron atrás y trituraron “Electra” y y “La boda”) y en 59, la mayoría atacó “El flaco y el gordo” como la propia Natividad.

Si nos consta que hasta el 57 quiso estrenarla (Juan Guerra la tuvo en proyecto pero discreparon en cuanto a hacerla en el Instituto de Cultura, emblema del batistato) algo radicalmente cambió para Virgilio entre 1957 y marzo del 60 y es que también para el dramaturgo triunfó la revolución de enero y no la consideró oportuna. Desde entonces, si se busca en sus propias declaraciones, dice en “No estábamos arando en el mar” que escribió cinco obras del 39 al 59. Las otras tres no existen. Como por arte magia Piñera las eliminó. Más discutible es la decisión de Leal de no incluirla en Teatro completo. Pero con el mismo derecho habría que integrar “Clamor en el penal”, “En esa helada zona” (si alguna vez se encontrara) “Los siervos” y los “inconclusos”. Y estamos hablando de palabras mayores: ¡ una edición crítica!

Sin embargo, al restaurar “Los siervos” hay que mencionar su estreno por Teatro de la Luna (1999) en La Habana con versión y dirección de Raúl Martín como el penúltimo retorno de “Los siervos”porque obra maestra o astracanada, "Los siervos" regresaron.


martes, marzo 06, 2007

Revista Consenso: la polémica en un portafolio


Por su importancia, reproduzco la nota recibida de los colegas de la revista Consenso:

Toda la polémica en un portafolio.

La revista digital Consenso pone a disposición de sus lectores un portafolio que contiene los textos que circularon a través de mensajes electrónicos entre numerosos intelectuales cubanos en los meses de enero y febrero del 2007 y que conformaron un histórico debate virtual sobre la política cultural cubana de los últimos 48 años.

Contiene un centenar de participantes, muchos de ellos con más de un mensaje enviado. Aparecen los que se hicieron desde Cuba y los que llegaron desde el extranjero, los firmados por figuras relevantes y los suscritos por gente desconocida, donde no faltan los seudónimos. Hay textos, fotos y caricaturas; están los académicos y los pasionales y desde luego los de todas las posiciones participantes. Las fuentes han sido diversas, desde el periódico Granma hasta la revista digital Encuentro en la red, pero fundamentalmente amigos que nos han pasado los mensajes recibidos por ellos.

Para facilitar la búsqueda cada polemista ocupa una página con todos sus mensajes organizados cronológicamente y en cada página hay un índice dinámico en orden alfabético a través del cual se accede al resto de los participantes.

En su nueva etapa la revista digital Consenso inaugura, con este debate, un espacio de portafolios en los que de forma gratuita abrimos un lugar a quienes quieran tener uno propio.

Encuéntrenos en nuestra nueva dirección: http://www.desdecuba.com y si está interesado en darle continuidad al debate a través de este espacio, o si desea abrir su propio portafolio con otros temas escriba a nuestro buzón:


consenso@desdecuba.com

domingo, marzo 04, 2007

¡Ay, Macuntíbiri!

Ayer me encontré en You Tube un fragmento del “galleguíbiri-macuntíbiri” en la escena inicial de La bella del Alhambra, la película de Enrique Pineda Barnet. El dúo del gallego (Héctor Echemendía) y el negrito (Omar Padilla) confraterniza y se reconcilia en el baile. La recreación es del texto de Federico Villoch en “La isla de las cotorras”(1923) con música de Jorge Anckermann. Hasta hace muy poco, Carlos Pous bailaba el estelar número. Y sin ir más lejos, si preguntamos a muchos por su recuerdo de alguna escena del teatro cubano, aludirán a la estelar pareja que nos acostumbró al rejuego, el chiste, la erótica del baile y el doble sentido.
El célebre dúo que improvisaba cuartetas de acuerdo a los acontecimientos y es uno de los emblemas del teatro Alhambra, reinterpreta a su vez un número de uno de los dúos masculinos más famosos del vaudeville norteamericano, el de Ed Gallagher y Al Shean. «Absolutely Mr. Gallager, Positevely Mr. Shean”, éxito de los Ziegfeld Follies en 1922, y grabado por muchos otros artistas ” con música de Al Shean, tío de los hermanos Marx, proporciona la melodía que sirve de base a esta versión paródica.

De acuerdo con Guillermo Cabrera Infante, Al “era un cómico de la lingua franca del vodevil en pareja con un cómico irlandés llamado Gallagher. Ambos hacían un dúo de diálogos dudosos. Ejemplo: Mr. Gallagher se quejaba de que era una pena que la Venus de Milo no tuviera brazos. Respondía Mr. Shean con ese doble sentido que era un sexto sentido en Groucho, "¿No tiene brazos, Mr. Gallagher? Palabra que no lo he notado. Groucho convertiría estos genes en genio.”

Como en el teatro bufo existió la influencia del black face del minstrel norteamericano, los cómicos de los años veinte la recibían del vaudeville. El cuplé, según Robreño, podía mantener en el escenario más de media hora a sus intérpretes Acebal y Otero.

La edición de “La isla de las cotorras” (incluida en la antología Teatro Alhambra, de Eduardo Robreño, Letras Cubanas, 1979) recoge algunas de estas cuartetas de marcado acento político y que, a tenor con el tema de la obra – el status legal de Isla de Pinos—refieren de manera sarcástica sucesos muy recientes como el « conflicto universitario» o la ilegal venta del convento de Santa Clara, que será el detonante de la Protesta de los Trece.

Tango. ¡Ay, galleguíbiri! ¡Ay, galleguíbiri!
De un convento que se acaba de cerrar
ya todito se sacó
porque allí nada quedó
y ha quedado solamente un gran solar.

Muñeira. ¡Ay, Macuntíbiri! ¡Ay, Macuntíbiri!
te aseguro que tú estás en un error
tú lo has entendido mal
porque queda un animal.

Tango. ¿Pero qué animal es ése?

Muñeira. ¡Pues es un chivo colosal! (Robreño, 360)

La obra se estrena el 28 de febrero de 1923 y la «protesta» se produce el 18 de marzo, pero es lógico que mientras estaban en cartel las obras incorporaran sucesos de actualidad.

La versión de La bella del Alhambra tiene orquestación y remodelación de Mario y Gonzalo Romeu. Clarinete: Juan Jorge Junco.

En esta página se puede oír una grabación de los norteamericanos.

jueves, marzo 01, 2007

La biblioteca forrada de Wendy Guerra


Wendy Guerra, la escritora cubana que con treinta años ha alcanzado casi todos los medios de prensa con un premio Bruguera por su diario novelado Todos se van, pero que desde mucho antes me cae bien y me gusta con su carita de ángel y sus piruetas extravagantes y su gusto por las excentricidades y los trapos, porque la vi crecer quizás tras las bambalinas de los teatros guiñoles o por qué despertó con su Calabacita a nuestros hijos ¿ o a los nietos? y tuvo su incursión controversial con Cabeza rapada, ha resultado también una revelación para los críticos. Ella nos ha recordado en Encuentro los avatares "libros forrados", es decir, los libros imposibles, clandestinos, prohibidos, pasados de mano y mano, que vio en la casa de su madre, la poeta Albis Torres. Los libros "forrados" se almacenaron en su casa, me imagino que detrás y ocultos de los que constituían el estante oficial del librero.

Mi casa, sin ser la casa de alguien famoso, era el centro de muchos poetas, el eje de muchos debates, dolores de cabeza, fiestas, discusiones, llantos, despedidas y disgustos para quienes no gustaban de la diversidad de opinión en los años setenta y ochenta en Cuba.

Amigo que caía en desgracia, amigo que mi madre rescataba y amparaba. Sus libros iban a parar al laberinto de "los forrados". Ese amigo le pedía a mi madre que le guardara los libros que le comprometían y de ese modo llegamos a tener como 300 volúmenes de "aquellos". El final de ese amigo era casi siempre emigrar, así que los libros seguían a buen recaudo entre nosotras.

Confieso que guardé esas fotos de Wendy desde que supe que era famosa por si alguna vez podía hablar con ella o sobre ella en el blog. Pero ya la internet está llena de sus fotografías, su encanto, sus declaraciones, también alguna que otra revista turística como Havana la tiene entre sus favoritas. ¿Pero quién le iba a decir a Wendy Guerra que su propio libro pertenecería al menos en La Habana a la categoría de los libros «forrados»?
¡Abajo los libros forrrados! digo con Wendy mientras espero que nos sorprenda la edición cubana.