martes, diciembre 18, 2007

Obra de Mariano en papel


Se inaugura una muestra de la obra en papel de Mariano Rodríguez así como el catálogo razonado del periodo 1936 a 1950 y yo busco algo para regalar a mis lectores. Esta obra que pese a mis esfuerzos por enmarcarla y conservarla se desvanece, fue pintada por Mariano a plumón durante las reuniones de un consejo de dirección. Las reuniones debieron ser largas. El pintor las tiraba al cesto, pero alguien recogió muchas de ellas y me regaló una a mí hace bastantes años. Ese alguien es muy especial en mis recuerdos. Y no sólo por la hoja del bloc. Estuvo en mi pared hasta que me pareció que la luz maltrataba demasiado la tinta y entonces la guardé a la sombra dentro de un armario. Ahí está hasta que se borre por completo y no queden rastros del búcaro y el mantel ornamentados. Ni de la firma. Porque no conocí a Mariano pero sí me alimenté de muchas historias relacionadas con su carácter y su manera de ser. El regalo es doble porque si --como pienso-- la hoja original está diseñada por Umberto Peña «escríbalo, no lo diga», aquí tienen a dos grandes artistas que en un momento coincidieron en alguna reunión de azul y verde entonces intensos.

martes, diciembre 11, 2007

Mi escenario de marfil

Santiago de Cuba, circa 197...

La fotografía es de Grandal y le falta un pedazo.

lunes, diciembre 10, 2007

Arañas en el Vedado



¿Se romperán las puertas del cine Acapulco? ¿Esperarán los cinéfilos de La Habana en cola para ver esta «rara» joya de la época dorada del cine alemán, una preciada película inacabada, silente, pero también llena de aventuras y acción? ¿Se amontonarán ávidos de entrar y violentar sus cristales? Después de todo, estas «arañas» de 1919 son el preludio de todas las Stasi y la antesala del Dr. Mabuse. Quiero pensar que el viejo Fritz no se quedará tan solo y estoy seguro que los vecinos de la calle 26, los transeúntes del reparto Kohly, los fantasmas del cementerio chino, los habituales de la cita todavía más popular de Cuba y hasta los leones del Zoológico pondrán en orden sus relojes y sus calendarios para estar allí acompañando la proyección de Arañas. ¡¿Quién es el último en la cola de Fritz Lang?! Abran las puertas. Y el Acapulco será otra vez el cine del barrio.

Crónica social


Hoy encontré maravillas de un documentalista virtual que busca en archivos, periódicos y bibliotecas y se identifica como El cardenense. Son más de treinticuatro páginas de fotografías varias y en desorden como pueden estar guardadas en una gaveta. Hay que tener tiempo y paciencia. Con permiso del cardenense que no creo se moleste, volveré sobre otros de sus hallazgos.

En la foto Lisandro Otero, Guillermo Cabrera Infante, Sara Hernández Catá, Enrique Serpa, Gregorio Ortega y María Josefa Blanco.

domingo, diciembre 09, 2007

Un mamut y un operador de cámara


Esta mañana Tania Quintero, en su excelente servicio de noticias, realizó una iconografía de lo que nos queda de los «bolos» ...... a la que quiero sumarme. Me quedan muchísimas cosas más, sobre todo recuerdos del buen teatro que vi en la extinta URSS -- de Tovstonogov al Taganka de Luibimov--- al que entré finalmente después de mucha insistencia. Era su versión de La madre, de Gorki. Me quedan amigos a los que no he vuelto a ver y colegas como Mijail Schvidkoy, Valeri Kasanov y el hispanista Vidas Siliunas. No creo que sean adictos de los blogs , al menos no tengo constancia de que entren a mi blog desde la lejanísima Rusia.
En Los Angeles y gracias a El mamut siberiano --imposible enlazar con el artículo de Carlos Espinosa "El mamut que se negó a extinguirse"-- el documental de Vicente Ferraz, encontré a su operador de cámara, Alexandr Calzatti (Sacha), autor junto a Urusevsky de más del noventa por ciento de la cámara en mano de la cinta. Para El mamut contestó en ruso a mis preguntas en inglés. Desde entonces gané un amigo y admiré Soy Cuba de otra manera, y gracias a Sacha, he visto la película con muy diversos auditorios angelinos. Por cierto él me avisa de un nuevo dvd de Milestone que junto con la cinta, tiene El mamut..... en un envoltorio de caja de tabaco. Y también, con su habitual sentido del humor, me dice que con tanta limpieza la copia está a punto de perder pátina, grano y la «imperfección» que es parte del encanto de Soy Cuba. El año pasado la Asociación de Operadores de Cámara de Hollywood lo premió por su contribución a secuencias históricas.
Sin embargo, la saga de los Calzatti no termina. Su hija Natacha -- que aparece en El mamut -- es una excelente fotógrafa, que atesora valiosas imágenes de algunos sobrevivientes de la cinta-- y su hijo Alan Calzatti, que operó la cámara de manera voluntaria para mi entrevista, es el director de fotografía de un reciente y aclamado documental filmado en Islandia. Con los Calzatti me entero siempre de cosas nuevas y volvemos a hablar de Kalatozov, Evtushenko y de las miles de cosas que al menos a mí me dejaron.

sábado, diciembre 08, 2007

Olas para Yourcenar


Ernesto González, autor cubano residente en Chicago, acaba de publicar en BookSurge (disponible en amazon.com) una novela acerca de la escritora francesa Marguerite Yourcenar. Esta es la nota de presentación del libro que ojalá tenga muchos lectores.

BAJO LAS OLAS

Tras las huellas brumosas de Marguerite Yourcenar

Un profesor de francés visita Mount Desert, la hermosa isla donde vivió Marguerite Yourcenar en Maine por cuarenta años, y la ocasión es propicia para rememorar la conexión tan extraña como real que lo ató a la escritora, a quien sin embargo jamás conoció. La Yourcenar, por su parte, retorna para relatarnos primordiales etapas de su existencia junto a su padre, Grace y Jerry a quienes llamaba “los tres acordes más bellos de mi vida”. Las voces de la escritora y del profesor, forman un dueto que clama con urgencia por una real interacción humana, por la activa incorporación del otro, que es una extensión del sí mismo, por la restitución de lo sagrado en nuestro diario vivir. Textos de esta índole, en estos tiempos que corren, resultan tan ajenos como imprescindibles.


Fragmentos

I. Marguerite
A falta de los senos de mi madre, los dedos de Michel se han convertido en mi primer vínculo con una piel ajena. Mi nana Barbe se convertirá en mi segundo vínculo, cuando me levante en vilo con sus brazos rollizos, me arrope con sus caricias y me llene el cuerpo de besos. Barbe, además, me regalará la primera imagen de un cuerpo femenino desnudo, al verla salir del baño con un candelabro en la mano y una toalla en la otra, para irse a secar con hermosa paciencia junto a la chimenea. Eso ocurrirá después, al empezar a descubrir mi cuerpo a través de la belleza del de Barbe, en los espacios cambiantes que dejan las sombras, en los desplazamientos imperceptibles de sus manos por sus brazos y piernas. Nunca se me ocurrió interrumpir a Barbe, como si desde mi usual escondite aprendiera los sencillos gozos femeni-nos provocados por las gotas que iban muriendo, por las intermitentes sombras y el silencio que iban describiendo esa muerte. Los dedos de Michel, los besos y la piel de Barbe.
Una madrugada que regresaba de juerga, Michel fue a asomarse por la puerta de mi habitación a darme sus buenas noches tardías y silenciosas. Al notar mi ausencia fue a buscarme al baño y por los corredores de la casa. No sentí sus pasos suaves que pretendían evitar, si regresaba tarde, que lo escuchara mi abuela. No sentí sus pasos o no pude sentir-los. Era uno de esos instantes, bello y atesorable, cuando Balbe se erguía ante la chimenea y daba vueltas muy lentas para que sus últimas humedades perecieran por la cercanía de las llamas. Y a mí me brindaba una perspectiva nueva, con cada giro suyo, al cambiar de posición el candelabro o al levantarse del sofá para aproximarse a la chimenea. Barbe me mostraba ángulos insólitos de su belleza, del disfrute que puede sentir una mujer consigo misma, al arrastrar lenta-mente y en plena soledad, gotas moribundas de agua sobre su piel. [...]

Pereza con el blog


Hace días que no escribo en el blog, no lo actualizo, no posteo, no lo renuevo y como las plantas de mi jardín, no quiero que se seque. Tampoco quiero refritos, goma y tijera se decía antes (copy and paste), sino ideas que al menos a mí me parezcan interesantes como para que atraigan la atención de otros. Mientras tanto, leo y preparo algunas entradas y lanzo «flechas» al vacío: entrevistas que no me responden, cartas que parecen no abiertas y notas que yo misma abandono en el camino. De todos modos, les agradezco que sigan entrando.
Entre las notas que no terminé había una sobre el cabrera-infantilismo que era llover sobre mojado. Después de todo, lo bueno del blog es que nadie te pide que escribas, ni hay un día de cierre ni siquiera un mecenas que desea que anuncies sus bondades o sus productos. Es a tu aire, sin encargos y por lo tanto, sin rutinas. Abandoné otra sobre los Munch de El mago de oz, el día que inauguraron su estrella en la calle más concurrida de Hollywood, por aquello de que al fin les llegó su hora a la pequeña y gigante y entrañable multitud que acompaña a Judy Garland. Empecé otra sobre el kindle, el nuevo artefacto de Amazon para almacenar y leer libros digitales. A mí me pareció bellísimo, de lejos, pero el poco ruido que ha causado y la imposibilidad de tener uno por ahora impiden hablar de lo que no se ha probado. Sin embargo, así todo y en la pereza, hay lectores que no me han abandonado. A unos estudiosos polacos interesados por el teatro cubano, les va por correo algo de su solicitud.
Casi termina el año, he ido de excursión a la ciudad de San Antonio - tan relacionada con aquel viejo post sobre Isabel de Bobadilla que nadie leyó- y también al pairo a los campos Elíseos y a Suiza y las dos Cubas de Yoanni y todo en blogs que se van de viaje o se quedan en sus estancias, fincas o parcelas. Mi vecina Patricia Shim me ha regalado un calendario con sus acuarelas y las fotografías de su jardín. No hay que ser editora para publicar algo íntimo. Y el incansable Ernesto González me avisa que tiene un nuevo libro, en busca de Margarite Yourcenar. A todos los que siguen trabajando les regalo esta imagen de Duporté, que alguna vez guardé sin propósito alguno.

martes, diciembre 04, 2007

El sol amarillo



Ojalá la temporada de En un sol amarillo. Memorias de un temblor, puesta en escena por Teatro de los Andes, de Bolivia, escrita y dirigida por César Brie, señale un antes y un después para el teatro en español en Los Angeles. Desde que llegué a esta ciudad hace ocho años oí los mismos argumentos: el teatro representado en español no tenía porvenir, y paradójicamente, carecía de público. Y sin embargo, Teatro de los Andes se mantiene casi un mes en el renovado Kirk Douglas de Culver City y logra interesar a los críticos de casi todos los medios. Confieso que no me lo esperaba. No porque dudara de la excelencia del grupo intercultural de Brie, que ha sido una de mis más emotivas experiencias cuando vi en el Festival de Santa Cruz de la Sierra Las abarcas del tiempo (1998) y preparé un largo dossier para Conjunto, sino porque ya estaba a punto de acostumbrarme a que estos hechos sean vistos como un interés étnico o parte de la celebración de una comunidad o un sector.

Sin embargo, cuatro actores, en un escenario desnudo, en un excelente español, logran derribar las barreras lingüísticas – con la ayuda de subtítulos proyectados en una pantalla – y comunicar la atmósfera poética y de meditación que convierte casi todos los espectáculos de Teatro de los Andes en una exploración de la memoria. Desde luego que se habla del terremoto que asoló en 1989 varias comunidades de Bolivia – entre ellas Aiquile y Totora-, pero el público también pensó en Katrina. “Poderoso en su simplicidad” escribió Charles McNulty, de Los Angeles Times. Y si en algún momento la representación podría ser muy descriptiva, algunos elementos no verbales se imponen: un teatro físico, artesanal e imaginativo. No sólo las mesas y las sillas y los maletines cuelgan suspendidas del techo del escenario porque vuelan y tiemblan al impacto del terremoto, sino porque la obra ahonda en los efectos del temblor en la vida de los pobladores – sobre todo las mujeres y los niños-- que lo sufren y sobreviven. Es el terremoto físico y el temblor emocional. Y los medios empleados son de una soberbia sencillez: polvo y arena, deshabitados marcos de fotografías familiares, objetos degradados por el tiempo y música autóctona, marchas fúnebres y elementos folklóricos que aunque nos remiten a Bolivia, hablan de un espacio mayor, la sociedad global. Hay una huella del teatro político de los setenta, cuando casi a manera de cita, se satiriza al político después del desastre y se le presenta como figura esperpento, mientras un periodista indaga banalidades. Y el público le lanza piedras de papel periódico en un momento de participación, que recicla viejas imágenes del Bread and Puppet y la creación colectiva. Sin embargo, no se piense en ninguna de las técnicas o el estilo del teatro latinoamericano de hace dos décadas y sin embargo están todas ellas como huella o sedimento de una forma de hacer que se nutre de una investigación documental , pero se reinventa a partir del trabajo del actor-poeta.

Teatro de los Andes tiene su sede en Yotala, a quince kilómetros de Sucre. Es un favorito de los festivales internacionales y al parecer ya ha sido aceptado en Bolivia. En el 98 la recepción en Santa Cruz de la Sierra que recuerdo fue muy controvertida. Este año, gracias al Center Theatre Group y el FITLA- Festival Latino Internacional de Los Angeles-, es posible que su temporada haya sido un pequeño temblor que abra el camino para la presencia de otros grupos latinoamericanos en una ciudad que necesita hablar todas las lenguas.




Crítica

En Variety



lunes, diciembre 03, 2007

La escenografía de Teatro el Público

Muy pocas veces se habla de la escenografía. En raras ocasiones se entrevista a los escenógrafos. Aquí se habla de las propuestas visuales y espaciales del grupo que dirige Carlos Díaz en La Habana.


cubainformacion.tv

jueves, noviembre 29, 2007

Crucigramas y algo más


Ayer por azar vi el documental Wordplay (2006) sobre los crucigramas y el emporio que se precia de producir los mejores y más difíciles: The New York Times con su redactor titular Will Shortz quien también organiza cada año un torneo. Quizás porque estuve pensando en las palabras y en sus combinaciones, sus juegos y sus travesuras, se me hizo más evidente la dificultad que entraña jugar con las palabras, al menos en el periodismo y la crónica que en ocasiones se encasquilla cuando se hace a la medida de un encargo , se le ven demasiado las costuras ( o los parches) lo que es peor, se hace ininteligible y soporífera para los lectores. Busqué los crucigramas de El mundo ( sin dudas, no los mejores) y encontré un periódico de Las Tunas que celebra a un nonagenario que se ganó la vida con las cajitas horizontales y las verticales: Enrique Cantera Alberdi. Como él deben existir al menos una decena en el periodismo cubano. ¡Bravo!

Y de paso les muestro una curiosidad --a la manera de Connie-- que Rine Leal tenía entre sus tesoros. Si se fijan bien en las cuatro letras horizontales del margen superior derecho, después de palabras tampoco rinealísticas como futuro y Lenin, se trataba de adivinar el nombre de un cronista teatral. Fue publicado en Carteles.

miércoles, noviembre 28, 2007

¡Viva Scribd!


Me ha gustado mucho la experiencia con Scribd, un sitio en el que se comparten textos y documentos. Creado en San Francisco a partir del modelo de YouTube con los videos, según los que se dedican a la revisión de estos medios, está creando en poco tiempo una insólita biblioteca y una comunidad que busca y se interesa por los documentos.
Desde el 15 de septiembre nueve de mis capítulos de Teatro cubano: relecturas han sido «bajados» por muchísima gente. Si tengo en cuenta que mi último libro está debajo de la cama -- y según su editor se «vendió mal»--, me interesa muchísimo conocer y explorar qué pasa con éste entre tantos otros: libros técnicos y manuales, programas de enseñanza, libros ilustrados, de ciencia ficción, catálogos, informes oficiales, y libros útiles sobre programas de computación, matemática y geometría. Una novedad es que Scribd ofrece una conversión a diferentes formatos y un código por el cual colocas con mucha facilidad el texto en una página web o un blog así como una versión en audio.
Los contratiempos y los riesgos son muchos, pero el placer y la curiosidad lo son más, sobre todo, cuando se trata de investigaciones que nunca terminan.... o ensayos, como mis artesanales versiones ilustradas. Ese es el motivo por el cual, aunque es un orgullo publicar en el Celcit o en Primer Acto, en la colección de Gestos o en Tablas-Alarcos o algún otro sitio teatral donde sus lectores saben lo que buscan, me ha interesado abrirme paso en esta babélica y pantagruélica biblioteca pública. Desde luego que hasta ahora ningún crítico comenta un texto aparecido en Scribd ni te invitan con ellos a una feria del libro. Tampoco sabes bien quiénes son tus lectores. Y se corre el riesgo que con copy y paste un texto de uno acabe en el artículo de otro. Gajes del oficio. Mientras tanto, y quizás para siempre ¡viva Scribd!

Lectora, de Henry Fantin-Latour (1861).

Otras recomendaciones. Me hubiese encantado traducir este texto de Charles Mac Nulty, del staff de Los Angeles Times. "What are playwrights waiting for?" Una reflexión sobre la esencia de la huelga de los escritores de Hollywood y los utileros de Broadway en relación con la dramaturgia norteamericana.

A Pavlovsky le gusta Kasparov.

domingo, noviembre 25, 2007

Nuevo libro sobre el festival de Cádiz


El Festival Iberoamericano de Cádiz sigue aportando nuevos libros. El último Panorama de las artes escénicas ibérico y latinoamericanas. Editado por Luis A. Ramos García y Beatriz J. Rizk en colaboración con Nelsy Echávez-Solano contiene quince ensayos. Además de los editores contribuyen Juan Villegas, Osvaldo Obregón, Rosalina Perales, Gustavo Geirola, David S. George, George Woodyard, Yana Elsa Brugal, Marta Avila Aguilar, Mario A. Rojas, Roger Mirza, Edda de los Ríos, Lola Proaño Gómez y Grace Dávila López.
El libro " es una selección de ensayos y memorias críticas que sacia con holgura nuestro primordial anhelo de documentar y celebrar el paso de artistas peninsulares y latinoamericanos por las tablas del FIT de Cádiz" escriben Rizk y Ramos García en el prólogo.
En la foto en primer plano Grace Dávila y detrás Beatriz J. Riz durante la presentación en LATC (Los Angeles Theatre Center) del texto.

La Yerma de Roberto Blanco

Fotografías de Iván Cañas


Roberto Blanco (1937-2002) fue sin dudas uno de los directores cubanos de mayor talento. Y en algún momento alguien recuperará su legado para las nuevas generaciones que no vieron sus montajes. Uno de los más espectaculares -- y experimentales-- fue su Yerma, de 1979, realizada con un elenco de actores y bailarines de Danza Nacional de Cuba encabezados por Idalia Anréus. Muchos de los personajes del texto original eran «doblados» por su otro danzario. Y la escenografía de Gabriel Hierrezuelo -- remedo de una maqueta- establecía un marco onírico como de ensueño. La puesta reelaboraba elementos rituales afro-cubanos en la escena gloriosa de las lavanderas. El crítico español Moisés Pérez Coterillo escribió en Blanco y Negro (1980): "Ha trabajado sobre el original encontrado en La Habana y se ha esmerado en el respeto escrupuloso del texto. A Roberto Blanco le admira la coherencia de Lorca con su escritura y la transferencia en el grafismo de los estados de ánimo. El estudio del manuscrito introducirá algunas leves variantes en el texto fijado. Por lo general, considera que las líneas tachadas por el autor están muy bien tachadas, aunque apunten direcciones interesantes. En uno de esos momentos de incertidumbre, el director se ha tomado la libertad de resolver el final de la obra de un modo insólito. Yerma mata a su marido de una dentellada en la yugular. Fue una de las variantes eliminadas por Lorca, pero que en la línea sugerida por Blanco en el montaje, es coherente con el retroceso hacia estudios primarios, animales, del personaje. El director de esta versión cubana de Yerma tiene la intención de hacer un estudio más profundo del manuscrito, con ayuda de un grafólogo. [...] El descubrimiento en Cuba de este manuscrito, por los destinos imprevisibles del azar, es algo así como el tributo que merece un pueblo que ha sabido asumir como suyo este trozo de la cultura española".

Hoy sabemos que el proceso de editar el manuscrito de Yerma fue difícil ya que Lorca era perezozo y nunca la publica en vida. Antes de la edición de 1938 de Losada circulan varias ediciones disparatadas a juicio de Margarita Xirgu que aportó un original de actor. Lorca daba a copiar sus manuscritos y luego los distribuía entre los actores. También los regalaba a sus amigos. Como el que poseía Flor.
En la edición de Mario Hernández (Alianza Editorial, 2003) se describe el camino en la fijación del texto a partir de los apógrafos. Y las distintas correcciones que parten de errores en las copias. En ésta el final es muy parecido al de Roberto: Yerma aprieta la garganta de su marido. Le aprieta la garganta hasta matarle."

No sé si en su último montaje de Yerma (Daisy Granados) Roberto logró extraer todavía más claves del manuscrito de Flor para su puesta en escena. Entonces el manuscrito estaba en el Museo en una urna de cristal.

Agradezco a Iván Cañas reproducir sus fotografías para recordar a Roberto.

martes, noviembre 20, 2007

Anotaciones de prisa después del telón

No debiera sorprenderme que una directora cubana (Lilliam Vega) y una compañía de Miami que se define como intercultural (Avante) escoja Yerma, de Federico García Lorca, para integrar su repertorio. Después de todo, los latinoamericanos y los cubanos en particular somos devotos de lo que Moisés Pérez Coterillo acuñó como el «culto cubano a Federico». Invitado por la Sociedad Hispano-Cubana de Cultura que dirigía Fernando Ortiz, Federico visita La Habana en 1930 y su estancia alimenta todavía libros, testimonios y recuerdos, entre ellos el del manuscrito de Yerma, que regaló a Flor Loynaz y atesora el Museo Nacional.
No esperaba una puesta puesta tradicional o arqueológica con la casa de paredes de cal o Lorca a través del prisma del gitanismo degradado o la España de pandereta. En aras de un punto de vista estético la dirección puede suprimir, sintetizar y reiventar --en esta versión de Raquel Carrió, entre otras, se suprimen la escena de las lavanderas y los personajes de función «coral»-- para una Yerma con cuatro personajes y «tres presencias» que explora más bien su drama existencial. Y aunque como yo, decenas de espectadores recuerdan el texto que se estudia –por suerte—en las escuelas, cualquiera puede comprender la necesidad de acortar la duración del espectáculo o adaptarse a las necesidades de un particular elenco.

Aunque las escenas no sobran – para el poeta la obra tenía seis cuadros, los interiores, de un “dramatismo reconcentrado y una emoción silenciosa” y los exteriores de las lavanderas o la romería- en los que intenta “poner luminarias de luz en el tono oscuro de la tragedia”, la arquitectura descansa en esa alternancia. Sin embargo, aunque es osado tacharlas por emblemáticas, las sustituciones y los añadidos – figuras barrocas— son artificios plásticos que interpretan la magia lorquiana a través de la visualidad. Como la música de Héctor Agüero se mueve en lo incidental romántico con matices y sonoridades del ámbito latinoamericano. Hasta aquí me parece lícito, aunque no totalmente logrado.
Sin embargo, la reducción también se opera en la entraña del texto. Durante la representación experimenté una tensión incómoda entre el conocido y el emitido en escena. Me pareció que los actores no estaban totalmente a sus anchas en una manera de decir que los predispone al decir poético, sin los versos, sin el ritmo y la cadencia, ya que recordemos, Yerma es un «poema dramático”. Y no encuentro ninguna explicación para representar en nuestra lengua un gran texto poético y rebajarlo o disminuirlo o lo que es peor, amputarlo. Sus excelentes actores tienen la capacidad para enfrentar el texto -- Julio Rodríguez y Riverón, además experiencia-- por lo que me pregunté siempre el por qué de esa elección. Sé que muchos por fortuna no tienen la misma opinión. Avalada por excelentes críticas, la mayoría de los asistentes agradeció complacida la puesta.
Los textos que hemos aprendido de adolescentes no se olvidan y a mí me pasa con Yerma, que se me ha quedado agazapado en algún rincón. He visto varias Yermas, entre ellas, la de Adela Escartín y la de Idalia Anréus, dirigida por Roberto Blanco. Nadie se asusta con las transgresiones desde que Víctor García empleó una tela negra hexagonal transformable para la de Nuria Espert (1971). La actriz catalana dijo entonces a José Monleón que «el gitano de verde luna no existe». La Vieja Pagana tampoco. No existe una iconografía ni siquiera en nombre de la tradición. Sin embargo, Monleón les preguntó a Espert y García si habían hecho cortes.

-- Ni una palabra.

La palabra es esencial a la experiencia lorquiana y quizás lo único que perdura aunque nadie sepa el significado de los ‘jaramagos’ que “las gentes dicen que no sirven para nada”.. …

domingo, noviembre 18, 2007

Nomenclatura teatral




Vocabulario teatral casi en desuso que conservo por azar desde 1961.

En Los Angeles Yerma del Teatro Avante


El renovado LATC (Los Angeles Theater Center) realiza un festival de apertura -aún no bastante difundido- que en su primera jornada, representa en español con subtítulos. Es la adaptación de Raquel Carrió de Yerma, de Federico García Lorca, por el veterano Teatro Avante de Miami, dirigida por Lilliam Vega e interpretada por Jacqueline Briceño, Julio Rodríguez, Gerardo Riverón, Carlos Brito y Geraldine Townson. Al margen de que La flecha... dedicará algún comentario más extenso, les aviso a los angelinos que estén a tiempo de llegarse al downtown que la función es a las tres de la tarde, los precios de las entradas son muy accesibles, la atmósfera es de una real comunidad, ávida de tener algún área para la tertulia -- ojalá la habiliten-- la restauración es preciosa y la obra es una aproximación personal al mundo de Lorca a través de la sensibilidad de sus mujeres protagonistas y sus creadoras.
También ayer, en lo que promete ser una vertiente del festival, varios estudiosos se reunieron para hablar de sus próximos libros a invitación de William Flores y de la investigadora y estudiosa Beatriz J. Rizk que presentó también su último libro.
En la foto, en primer plano, Gerardo Riverón todavía maquillado en su esmerada caracterización de la vieja pagana, y detrás la directora, mientras escuchan las intervenciones del público asistente después de la función. Allí el director del festival José Luis Valenzuela anunció que no sería ésta la única oportunidad de representaciones en nuestra lengua. ¡Enhorabuena!

jueves, noviembre 15, 2007

Fuera de liga


No sé nada de nuestro juego nacional y la única vez que fui a un estadio --el Latinoamericano-- le preguntaba tanto a mi acompañante Heberto Pedrosa (un fanático) sobre las convenciones y los gestos que no me invitó más. Como ha escrito González Echevarría " el mismo juego de béisbol con sus complejos rituales y reglas se asemeja a la poesía modernista y el danzón". El no tenía cómo explicarme y por eso no puedo añadir demasiado a Fuera de liga, carezco de las claves y el subtexto que conocen la mayoría de los cubanos incluidos los intelectuales. La doctora Pogolotti se siente parte del Almendares de su juventud y Leonardo Padura, uno de los testimoniantes, aporta con su mesura y su amenidad, buena parte de la bien contada narrativa del documental de Ian Padrón.
Es la historia de un equipo de pelota célebre, los Industriales de La Habana, amado y odiado, en sus victorias y sus reveses. Un grupo de peloteros que como cualquier micro-mundo refleja el ámbito mayor, la sociedad. En setenta minutos. Lo vio casi toda Cuba en copias piratas que se han pasado de mano en mano y con seguridad algunos de los aficionados de La Esquina Caliente. Ahora hay cuatro partes en You Tube, en copias de muy baja calidad, y una que conseguí ver completa en Yahoo via Penúltimos días. Y sin embargo, la paradoja mayor: no se ha estrenado oficialmente. ¿O se ha estrenado ? Los espectadores con sus medios se han apropiado del documental y lo distribuyen. En internet lo cuelgan y lo bajan o lo suben y lo comentan. ¿No es un estreno mejor que en el reducido marco de una sala oscura? La internet debiera ser también un ámbito de legitimación. Una avalancha de e-mails y un diálogo virtual han vuelto a colocar en primer plano a la Internet como espacio privilegiado de intercambio. Aunque la mayoría de los cubanos de a pie no tienen acceso a la internet.
Si ni tan siquiera un documental que aborda una de nuestras grandes pasiones puede ser exhibido con normalidad, si ni tan siquiera pueden los aficionados ver las caras de sus ídolos en la gran pantalla como se quejan de carecer de fotografías, postalitas, banderas y otros atributos.... lo mejor del documental es hacernos pensar en la sociedad que al mismo tiempo ha producido a esas grandes figuras, las limita y las cercena y en cuánto de la vida nacional vive lacerado en esa insalvable contradicción. A mí me hizo pensar en muchas cosas. Extrañé el apartamento desde donde se veían las luces radiantes del Latinoamericano y el rugido de la afición. Y cuando vi a Marquetti, recordé las tantas veces que se dijo que el estreno de una obra teatral tendría que ser comparable con un jonrón de Marquetti. Hoy sabemos que no. Un jonrón de Marquetti es único e irreemplazable. Cada vez más buscaremos imágenes como éstas para disfrutar de las palabras sinceras y emocionadas de los astros de nuestro deporte nacional que viven más allá de las prohibiciones y los decretos en ese círculo alrededor del cuadrado que dice el profesor de Yale es «una medialuna con aspecto de mandala».

domingo, noviembre 11, 2007

Bunraku en Los Angeles


Hace algunas semanas vi el Bunraku --el Teatro de Marionetas de Japón-- en su única gira larga a Estados Unidos en dos décadas. La impresión es fuerte e intensa, al mismo tiempo difícil de describir. Fue muy interesante poder apreciarlo con un público esencialmente japonés y no en el contexto de un festival de teatro, porque el espectador lo recibió con familiaridad, como algo propio, y la representación estableció una energía muy diferente que la que recuerdo del Kabuki (Caracas, 1978) como un objeto exótico.
El término Bunraku se empezó a utilizar a partir de Uemura Bunrakuken (1737-1810), quien estableció un pequeño teatro en Osaka en 1805, cerca de medio siglo después del máximo florecimiento de este tipo de teatro de títeres. En realidad debe llamarse Ningyo Joruri. (ningyo significa muñeco y por extensión, títere) y recitación o narración llamada joruri.
La combinación de la narración hablada-cantada, la música y los títeres crean una realidad tan sugerente que no hay palabras para expresar su esencia. Si pensamos que tres manipuladores mueven el muñeco a la vista del público (uno con la cara descubierta, el principal que opera la cabeza y mueve el brazo derecho) y los otros dos lo sostienen, uno de ellos, totalmente doblado, se puede imaginar qué suerte de danza, coordinación y equilibrio existe entre los tres y qué asombroso juego debe encubrir la tela negra. El titiritero principal se comunica sin palabras con los otros que siguen sus indicaciones y su ritmo.
Lo esencial, sin embargo, son los títeres, majestuosos no sólo por el tamaño sino por la riqueza del vestuario y el trabajo escultórico de los rostros. Hay más de 70 tipos de kashira o cabezas con formas pre-determinadas de acuerdo a las características de los personajes.
Lo más impresionante -- recuerdo a Jan Kott -- es la belleza inexpresiva del manipulador principal (omo-zukai) que aunque interpreta el personaje, conduce y desplaza al muñeco, no le aporta sentimentalismo ni emoción. Es un rostro «surrealista», ajeno, ausente mientras se humanizan las caras de madera de los títeres, radiantes y llenas de sentimientos. Muchísimas veces me concentré sólo en la cara del titiritero congelada en una no-expresión, como la cara enharinada de la pantomima blanca. El actor es sabio en eliminar el gesto superfluo, concentrado en crear a sus personajes y dotarlos de gestos -- a veces mínimos-- como ensartar una aguja o secarse una lágrima con un pañuelo.
La representación explora posibilidades infinitas de la relación actor-muñeco incluidas las sonoras, pues el manipulador de los pies golpea el piso para simular el desplazamiento. Y al lado derecho, en la tarima (yuca) el virtuoso músico del shamisen acompaña al narrador (tayu), otro ángulo del espectáculo no por estático menos atractivo. Crea diferentes voces, en modulaciones sorprendentes, narra todos los personajes y los matices de las voces en un recitado-cantado y en un diálogo secreto con el intérprete de shamisen.
Desde que vi la representación, no he dejado de leer sobre el Bunraku. Cada uno de los detalles es aún más intrigante, cada uno de los gestos o las convenciones tiene detrás siglos de entrenamiento. Como los actores griegos con sus coturnos, el jefe de los operadores necesita elevarse en sus Butai Geta y el taju, para emitir mejor los sonidos, usa una banda que le oprime el diafragma. Y si éstos son los detalles que aparecen en los artículos informativos, cuántos otros misterios no hay detrás de las telas negras, cuánta sabiduría en ese desplazamiento que Claudel adivinó fantasmagórico y relacionó con los sueños.
Para cualquiera amante del teatro, el Bunraku es una experiencia única. Por mucho que se lea, no hay manera de transferirlo. No sé, sin embargo, si el espectáculo es representativo. Primero presentaron una obra breve Musume Koi No Higanoko (El ardoroso amor de Oshichi) escrita en 1733. Se supone es la versión de un hecho real. La heroína sube a lo alto de una torre y le prende fuego para avisarle a su amado en una ciudad sitiada. Oshichi ha encontrado el sable que le devolverá su honor a Kichisaburo y se sacrifica por él. No voy a describirles lo que hace la muñeca porque encontré en YouTube varias filmaciones, desde luego, con otras compañías, lo que me hace pensar que debe ser como lo que es «la muerte del cisne» a ballet. El títere adquiere vida propia, como una supermarioneta.
La otra, de más larga extensión, Tsubosaka Kannon Reigenki (Milagro an el Templo de Tsubosaka Kannon) der Kako Chika , representada por primera vez en 1879. En tres actos, narra la historia del ciego Sawaichi, su devota esposa y su salvación por medio de la Diosa de la misericordia, Kannon. Si bien no tiene ningún acto del virtuosismo comparable a la subida de la escalera de Oshichi, los títeres sostienen la trágica y melodramática historia del esposo ciego que para no ser una carga de su esposa, se lanza a un precipicio. La esposa llora, sufre, borda y al final, bailan y cantan de felicidad.









miércoles, noviembre 07, 2007

Una mirada desde dentro: Sautié Mederos


La llamada a la reconciliación y al diálogo de un hombre crítico, cristiano y perteneciente al Partido Comunista. Así Libros de la Catarata encabeza la presentación de Socialismo y reconciliación en Cuba: una mirada desde dentro, el más reciente libro de Félix Sautié Mederos con prólogo de Martín Medem y Paca Sauquillo.


"En la auténtica izquierda del Partido Comunista de Cuba han hablado en voz baja desde hace veinte años los que piden democratización, descentralización y participación. Han sido marginados por el autoritarismo y la centralización, por la ignorancia de la solidaridad incondicional contra el bloqueo, por el revanchismo de Estados Unidos en alianza con la mafia terrorista de Miami y por quienes reclaman una transición a la democracia sin entender que todavía no está garantizada la soberanía nacional y que para 'democratizar' a Cuba primero hay que blindar su derecho a ser una nación independiente." Con estas palabras describe José Manuel Martín Medem, en su prólogo a este libro, la situación que viven muchos cubanos comprometidos con el proceso revolucionario pero críticos con los errores de un proceso social que excluye, margina y silencia a quienes defienden la construcción de un socialismo verdaderamente participativo y democrático. El autor de este libro, Félix Sautié Mederos, tras cincuenta años de militancia revolucionaria ininterrumpida y tras haber ocupado diversos cargos de responsabilidad en el partido y en el gobierno en Cuba, reclama, a lo largo de unas páginas animadas por la integridad moral y el espíritu crítico, la urgente necesidad de un diálogo entre todos los cubanos, un diálogo en el que puedan participar todos desde el respeto y afianzado en un sentido ético que garantice la futura construcción colectiva de la sociedad cubana para alcanzar un futuro de paz, justicia social y libertad. Nos encontramos ante un análisis valiente, apasionado y comprometido, un alegato a favor del reencuentro y la reconciliación en un momento crucial para Cuba, cuando se multiplican los debates y las conjeturas sobre el futuro de la isla. "

Pedidos a la librería La Ceiba ceiba@laceiba.org. Amor de Dios 11, 28014, Madrid.

martes, noviembre 06, 2007

Nuestro hombre en La Habana: actores y «créditos»

Todas las agencias tienen la noticia.

Reporta Patricia Tubella desde Londres.
"Aclamado dramaturgo, actor, director, compositor... y espía. El autor inglés Noel Coward (1899- 1973) obtuvo en vida el reconocimiento de sus contemporáneos, pero la faceta de la que él mismo estaba más orgulloso no ha salido a la luz hasta 34 años después de su muerte. El autor de Vidas privadas (1930), Esta noche a las ocho y media (1935) o Breve encuentro, que adaptó para el cine en uno de los clásicos de la filmografía británica, fue reclutado por los servicios de inteligencia de su país en 1938. Coward hizo de la causa antinazi su bandera secreta, espió a sus colegas y criticó a aquellos actores que se volcaron en su carrera de Hollywood en lugar de hacer frente común contra la Alemania de Hitler."

Anoche me puse a «espiar» otra vez la película que al menos lo hace famoso en La Habana. Con su paraguas y su traje negro inconfundibles, Coward y no Alec Guinness, es Nuestro hombre en La Habana, el que ha recordado Ponte, que recorre Lamparilla o Egido asediado por los músicos ¿Hermanos Deniz?, el trío que lo persigue con una repetida "¿Dónde vas Domitila? " Aunque Coward es el reclutador de los servicios británicos, su imagen es la que permanece y no la del imaginativo vendedor de aspiradoras con delirio de escritor de ciencia-ficción que es «nuestro hombre». La Habana, gran telón de fondo, aportó aparte de la recurrente música, los exteriores y algunos interiores --como el Sloppy's Joe, el Country Club y el cabaret Tropicana-, magníficos actores, que todavía hoy, no aparecen en los créditos.

Internet Movie Data ya ha incluido a René de la Cruz - se enfrenta a la policía y grita asesinos, algo más que una «aparición». Y Enrique Almirante, la imagen primera, sobre la que se superponen los créditos. Después se acerca a la ventana y mira a una modelo desconocida para mí. Es una escena silente. Es una escena sensual.



Enrique Arredondo, ya una popularísima figura, es un transeúnte que aborda a Coward y se ofrece para limpiarle los zapatos. Como el trío, también asedia al extraño. ¿Pretty girl? ¿Dirty movies? Y sigue su camino con cara de frustración. Casi no hay tiempo para mirarlo. Qué desperdicio. Edwin Fernández es un policía en la escena de los lavabos en el Country Club. ¿Cuántos otros aparecen hasta hoy desacreditados?

jueves, noviembre 01, 2007

Consuma productos cubanos


Si tienen unos minutos miren Adelante cubanos (1959). Lo encontré en los Archivos Prelinger (una magnífica videoteca de filmes educacionales, publicidad y de aficionados) que Rick Prelinger fue salvando de los latones de basura y hoy constituye una valiosísima fuente de información y entretenimiento. Con la idea de promover el consumo de productos cubanos y en plena euforia del 59, el filme recorre las industrias -- la cervecera en primer orden, pero también la textil y la sideromecánica- y ofrece algunos raros y exclusivos momentos como la cantante Alba Marina en un salón de peluquería y otros que a mí me resultaron agradables. En dos partes de diez minutos cada una.





















Los payasos de Diane Keaton

Hace casi siete años y recién llegada, una de las cosas que intenté para ganarme la vida, fue escribir notas para una agencia de prensa. Me publicaron algunas, pero no conseguí que se interesaran para siempre en mis «pieces» dedicadas a temas parecidos a los de La flecha....
Ayer, sin embargo, al leer el New York Review of Books en papel, como es de rigor -- su tamaño tan incómodo obliga a dedicarse realmente a su lectura-- encontré un comentario fascinante de Larry Mc Murtry-novelista, guionista y bibliófilo sobre Diane Keaton como impulsora de archivos y colecciones de fotografía y pintura. Entonces, me acordé de mi nota sobre Clown Paintings. La exposición y firma del libro se realizó en Bergamot Station, situada a veinte cuadras de la casa, pero el precio resultó desorbitado porque se recaudaba dinero para algo. Desde luego que no vi a Keaton, que tiene toda mi admiración si ha conseguido, sin dejar de actuar, editar estos libros que le dan placer y en los que hay tanto de ella misma. Les recomiendo la nota de Mc Murtry. Esta mía me recuerda a un periodista que iba a todas partes con un maletín lleno de colaboraciones para todos los gustos.


Los payasos de Diane Keaton

Los cuadros podrían haberse encontrado en rastros, baratillos, tiendas de segunda mano o los garage-sales tan populares en California. Tienen un tema común, los payasos y una coleccionista muy especial: Diane Keaton.
La protagonista de
Annie Hall se encontró con el galerista Robert Berman en su mutuo interés por la pintura de payasos y juntos muestran sus respectivas colecciones : el “peor arte que se haya creado” coexiste con Baldessari, Chinot y Manuel Alvarez Bravo en la exposición “Mil payasos: regale o tome algunos”. Para complementar el arte malo, la muestra exhibe maestros como Picasso, Man Ray o Roualt y obras contemporáneas de Borofsky y Alexandr Calder, entre los tantos pintores que han utilizado el clown como metáfora.
La pintura de payasos, calificada como kitch y camp, primitiva, ingenua, o picúa, a menos que una celebridad como Keaton se interese, no tiene por lo general un lugar en una galería de arte.Una mañana en el mercado de Rose Bowl, en Pasadena, Keaton tuvo una “epifanía” frente a un cuadro que le gustó. El payaso tenía una pelota roja en la nariz, la boca negra y la lengua afuera que añadía un pathos a la pintura, firmada en tinta azul por Donald Darlay. ¿Quién es? relata en su libro Clown paintings, recién publicado por Powerhouse, en el que presenta sesentiséis retratos de esta legión de pintores anónimos.
Para Keaton los payasos representan la paradoja de ser criaturas mitológicas, fabulosas, atemorizantes, dignas y perturbadoras y ha querido mostrarlos en la solemnidad de los cuadros cuando despiertan en los espectadores profundas emociones.
El libro incluye las opiniones de comediantes como Woody Allen, Danny DeVito, Whopi Goldberg, Ben Stiller, John Waters y Robin Williams así como un epílogo de Robert Berman, el galerista que firma con Diane la exposición de Bergamot Station.
Este no es el único libro de Keaton—quien trabaja y vive en Los Angeles—y ha editado, entre otros, libros de fotografía como
Still Life y Local News y además de actriz en veinticinco filmes, ha dirigido Heaven, Unstrung Heroes y Hanging Up.
Aunque el volumen no profundiza en la identidad de los desconocidos artistas, la actriz reconoce que su identificación con el tema es más bien personal, ya que tuvo su periodo clownesco y como intérprete ha aprendido a ver el elemento que el payaso lleva más allá, el misterio de ser otro y esconderse detrás de un personaje. En la galería Berman se muestran no los simples retratos de payasos de cualquier rastro, sino los escogidos por la sensibilidad de Keaton.

Las imágenes son tomadas de Amazon.com

lunes, octubre 29, 2007

Rita Montaner y el auge lírico


A partir del año 1927 La Habana conoce del esplendor del género lírico y el auge de la zarzuela cubana. En el capítulo dedicado a Gustavo Sánchez Galarraga: muñecas, lupanar y zarzuela se analizan algunas de sus obras dramáticas, pero sobre todo, el contexto que produce un momento único.
Les aclaro que si alguien se anima a bajarlo de Scribd -también se puede abrir la pantalla--debe considerarlo un «borrador», decente pero borrador al fin, que me es muy útil para la revisión final y el futuro libro impreso en papel. A Scribd -- una comunidad de documentos-- cada día entran de cincuenta a sesenta personas que tal vez no lo lean pero se detienen y eso anima a seguir escribiendo. También hoy me ha animado Google con un tres, después de un buen rato, pero sobre todo Connie, que ahora abre su caja de Pandora musicológica y ha reproducido tres maravillas de Rita Montaner, a petición de sus muchos admiradores. Rita -- como ha escrito Ramón Fajardo Estrada en Testimonio de una época, ese gran libro sobre Rita-, fue amiga de Sánchez Galarraga, frecuentó sus tertulias y conoció en ellas a muchas personalidades como Catalina Lasa. Aquí canta en su vertiente lírica, pero a lo mejor algún día, alguien me dice que conserva grabaciones de "La chismosa" o me traen de regalo la fotografía de la estatua del poeta en el Parque Tulipán, cerca de la imprenta Osvaldo Sánchez, antigua Omega donde fui tantas veces a llevar originales.

Para ese capítulo me fue indispensable el libro de Enrique Río Prado: La Venus de bronce.
El Archivo de Connnie, como siempre, en mis enlaces.

sábado, octubre 27, 2007

Camper viajero



Fred Camper expone su más reciente trabajo titulado Trips en Beyond Baroque, en Venice, California. Los que abran su página web lo verán en la fotografía, en bicicleta, en un viaje que hizo solo de Minneapolis a Chicago en el 2005. Camper -- que se graduó de física y ha enseñado melodrama norteamericano en el Art Institute, de Chicago y entre otros, ha estado a cargo de las notas al dvd de Criterion By Brakhage: An Anthology-- ha recibido varios premios por su obra crítica cinematográfica. Una muestra de ésta se lee en el boletín Miradas, de la Escuela de Cine.
Ahora expone en este sitio representativo de la Venice de los sesenta, un reducto comunal donde días después se leyó On the Road, de Kerouac. Aunque su bicicleta ha sido la compañera inseparable de sus travesías -- China, Croacia, España, Brasil-- lo he querido presentar en compañía de sus impresiones digitales en la exposición que lo trajo a California para contarnos su concepto del viaje, que nada tiene que ver con el desplazamiento del turista cámara en mano y sí con el artista solitario que al moverse de un lugar a otro, habla de la condición humana, los contrastes ciudad-naturaleza y revela desde diferentes ángulos y estructuras la perspectiva del ciclista que encuentra nuevas rutas, muchas inexploradas.

De las declaraciones que están en su página, escojo ésta: " En adición al placer estético, mi trabajo subraya e ilumina la meta social de mirar más allá de nuestras preconcepciones, deseos, gustos y disgustos. Al presentar un objeto desde múltiples perspectivas uno intenta escapar de uno mismo y descubrir visiones alternativas, vastas redes de posibles interrelaciones".

Beyond Baroque. 681 Venice Boulevard, Venice, California. 310.822.3006.

jueves, octubre 25, 2007

Más sobre Tebas


Hoy se cierran los comentarios sobre la puesta en escena de Los siete contra Tebas que reproduje para sumarme, de alguna manera a lo que considero también, un acto de justicia. El teatro cubano - y no es el momento de hacer su inventario- tiene todavía muchísimas obras nunca estrenadas desde el siglo XIX--- y la relación escena-público ha conocido muchísimas y todavía más nefastas mediaciones. Pero mientras la Avellaneda y Ramos y muchos otros están muertos, Arrufat está entre nosotros y ha permanecido fiel al teatro con otras obras tampoco escenificadas y que no fueron el blanco de Leopoldo Avila. (Recuerdo La divina Fanny y La tierra permanente, entre las más recientes) sin mencionar El criollo ( la mejor de todas).
No estoy en La Habana -- y ni siquiera el mejor de los críticos puede devolverme la condición de presencia, de «cuerpo» que tiene el teatro y es insustituible para cada espectador. Así que como los comentarios suben de tono y ninguno proviene de los que han visto la obra, cierro las cajitas. Porque los actos de justicia tienen que estar acompañados de tolerancia y respeto.
Y porque el presidente Bush -- por azar--- vuelve a dar a la obra una siniestra actualidad. La Habana, como la Tebas de Arrufat, rechaza la anexión y la intromisión ya que el destino de Tebas -- otrora sitiada-- corresponde sólo a los tebanos. Y aunque nunca he sido una admiradora de la obra (ni antes ni ahora) celebro su puesta en escena.
"A pesar de los cuarenta años de penitencia, Cuba es hoy por hoy más Tebas que nunca antes y Etéocles y Polinice, encarnados lo quieran o no en Fidel y Raúl, representan sin metáfora el incierto futuro de una proyecto social (para mí) agotado. En la obra, los hermanos terminan anulándose. Matándose. Por eso, el tan deseable estreno asume ahora un simbolismo político, sin dejar de ser un acontecimiento cultural de gran resonancia" escribe Eliseo Alberto en su columna. Tiene mucha razón. Cualquier lectura nos remite a la isla y también a todos los hermanos en conflicto desde La recurva a Los mangos de Caín. Sin embargo, también nos remite a "esa parte de Eteócles que se llama Polinice", ya que ambos hermanos son tercos y soberbios y resuelven sus diferencias con el odio que termina anulándolos. En cada uno de nosotros-- parece decir el texto-- hay algo de los dos.
No quiero la violencia para Tebas, ni siquiera en el teatro. Todos Los persas que se escenifiquen debieran ser pacifistas. Cuando la leo resurge Polionte -- que casi no tiene identidad-- pero dice: "Por ti reinará un orden nuevo". Y los espectadores, como los tebanos de antes y ahora no necesitamos guerras fratricidas, nuevos sacrificios, violencia ni «cainismo» entre hermanos. La defensa de la ciudad imaginaria nos debiera hacer desear más todavía el bien común.

"La paz vendrá después, aplacado el furor".

martes, octubre 23, 2007

Tebas, ciudad y fuegos

Tengo muchas ideas para escribir a partir del interés que despertaron las notas al programa de Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat en la puesta de Alberto Sarraín en La Habana, pero hoy, por más que quiera, mi energía y mi pensamiento están con los miles de evacuados en un estadio de San Diego que han perdido sus casas por los fuegos que consumen vastas regiones de California, la más cercana, Malibú, que hoy reporta sólo el 15% de contención. Los vientos de Santa Ana son impredecibles y los incendios no se apagarán hasta que el viento no amaine. En el siglo XXI y a merced de la naturaleza.

De todos modos, les recomiendo el archivo de Connie ya que Anna Vellfort, dueña de tantos tesoros, ha escaneado buena parte de la primera edición del texto de Arrufat que hoy se recupera para la escena y tendrá, como se espera, nuevos lectores. En la primera parte aparece la "Declaración de la UNEAC" y el acta del jurado. ¡Gracias, Connie!



domingo, octubre 21, 2007

Los siete contra Tebas: programa de mano


Anoche se estrenó en La Habana Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat, dirigida por Alberto Sarraín. Hoy recibí el contenido del programa de mano, en el cual, entre otros, aparecen las opiniones de dos de los que en 1968 le otorgaron el premio José Antonio Ramos: el crítico catalán Ricardo Salvat y el director argentino Adolfo Gutkin. Este, por muchas razones, será un programa de mano que hay que guardar. El texto completo en la cajita.

Vivir para ver

Por Antón Arrufat. Premio Nacional de Literatura

Estimado público, buenas noches. Les habla Antón Arrufat. Ocupen sus asientos y hagan silencio, un silencio propicio. Este acto de reparación y de justicia pudo ser un acto póstumo. Pero las secretas leyes que rigen nuestras vidas, no lo dispusieron así. Cuarenta años después de haber escrito Los siete contra Tebas, de haber sido prohibida y marginada de la cultura y del teatro cubano, sube a las tablas y se presenta ante la consideración de sus espectadores. Y para dicha de Tebas, su autor no ha muerto. Está aquí, ocupa su lugar y su luneta, habla y camina, sonríe y estrecha las manos que se tienden para saludarlo. Otros han muerto, entre ellos muchos de sus grandes amigos y de sus pequeños enemigos, otros viven en tierra ajena, y ni unos ni otros podrán asistir a este espectáculo, que he de ver con vida y salud, sépanlo bien los que me quieren y aquellos que hubieran preferido que esta obra no se estrenara jamás. Este momento supremo ha llegado para mí y para todos los que saben acompañar.
Como conocen mis lectores, Los siete contra Tebas no es la única obra que he escrito. Libros de cuentos y poemas, novelas y ensayos se han sucedido durante estos cuarenta años, y reconocimientos, medallas, premios nacionales me han sido otorgados en mi país. No obstante esta obra permanecía en la sombra, en una sombra ominosa, que se reflejaba en todo cuanto hice hasta hoy. Las circunstancias sociales en que los hombres que la condenaron pudieron llevar a cabo esa desdicha, ya no son las mismas. Han pasado casi tres generaciones. Todos somos más sabios. En ese largo y fructífero tiempo aprendimos que nuestra sociedad y nuestra vida forman una relación contradictoria, desgarrada, jubilosa, creadora entre todos, individuos y Estado. Eso está aquí en Tebas, en esta especie de ágora se han de debatir con lágrimas y lamentaciones, como corresponde a una tragedia. En el mágico espacio del teatro, nos conducirá a otra zona donde la irrealidad se transforma en un saber acerca de la realidad de nuestras vidas. Sobre la permanencia de aquella sombra, abiertas las puertas, caerá una luz potente que a todos sus espectadores, el autor incluido, los hará más luminosos. Como es costumbre en su ritual de iniciación, Mefisto toca tres veces para que empiece la representación.

DOBLE DESTINO

Por Ricard Salvat. Director de la revista Assaig de Teatre

Miembro del jurado del Premio José Antonio Ramos, 1968

He vuelto a leer Los siete contra Tebas después de treinta y nueve años. La primera impresión que he tenido es que con este texto ha pasado lo que sucede con los muy buenos vinos: yo diría que la obra de Arrufat ha ganado con el tiempo. Apareció y se convirtió en una especie de huracán, literario y político. Ahora que ya la vorágine y los malos aires se calmaron uno reencuentra la perspectiva que tuvo al leer por primera vez el texto de Arrufat, cuando aún los ánimos no se habían contrapuesto ni enfrentado.
Ahora, me ha resultado un texto brillantemente escrito, con una profunda meditación sobre lo que es la guerra y la lucha fratricida, trabajado sobre la esencial aportación de Esquilo, su particular estructura ritual, el no parecer importarle demasiado los avatares del individuo, sino la familia en su totalidad, lo que los griegos llamaban el genos. Las razones del genos, del pueblo se entretejen con las de Etéocles. Las voces de los habitantes de la ciudad se convierten en un contracanto emocional. Etéocles y las voces de sus conciudadanos se funden y confunden.

Arrufat no da demasiada importancia a la sombra de Edipo, sino al conflicto por el poder. La tragedia se ensimisma, no se distrae, va a lo que es para Arrufat fundamental: la lucha a muerte entre los hermanos.

Así, su obra queda, más que nunca, «llena de Ares», como dijo Gorgias, y de crueldad por la evocación de los terribles sufrimientos que esperan a las mujeres. La escena de enfrentamiento entre Polinice y Etéocles, sin duda la más grande aportación de Arrufat, resulta hoy impresionante de verdad humana y de grandes intuiciones políticas. Esquilo habla de sufrimientos, pero también de libertad y orden. Arrufat lleva estos presupuestos a los últimos extremos y consecuencias. Como ha de suceder en las tragedias, el destino se cumple siempre.

Releo ahora un penetrante artículo de Guillem Martínez en El País (31 de julio de 1997), en el que Arrufat hablaba de los catorce años que pasó en el ostracismo: «Los pasé casi tranquilamente. Pensé que ante todo era inocente, que tenía razones y que mi obra es mi momento. El Estado intentó realizar su obra conmigo. No lo consiguió. Y yo conseguí hacer la mía. El Estado cumple su destino. Los escritores deberían cumplir el suyo» En este 20 de octubre del presente año, 2007, en el Mella, con los admirables actores del conjunto Teatro Mefisto, dirigidos por Alberto Sarraín, el doble destino, el del Estado y el del escritor, tendrá su final.
Qué bueno que lo hayamos podido ver directa e indirectamente todos los que luchamos a favor del texto, José Triana y Adolfo Gutkin, integrantes del jurado que la premió en 1968, y que hicimos lo posible y lo imposible para que esta obra ganara el Premio José Antonio Ramos. No olvido, evidentemente, al maestro Lezama, ni a Roque Dalton. Siempre estuvimos de acuerdo en nuestras conversaciones. Sus razones fueron para mí clarificadoras y decisivas.
Polinice, «el de las muchas discordias» será también enterrado, y Polionte dirá aquellas impresionantes palabras de comprensión y amor:
«Ustedes, sepúltenlo. Tendremos para él la piedad que no supo tener para Tebas».
Y el poeta nos dice: «Mientras cubren el cuerpo de Polinice, amanece». Sin duda será un bello amanecer.

LA MALDICIÓN DE APOLO

Por Adolfo Gutkin. Director del Festival de Teatro de Porto, Portugal.

Miembro del jurado del Premio José Antonio Ramos, 1968

Querido Antón:

Esta noticia me llena de tanta alegría y me conforta tanto como a ti. Finalmente, tras cuarenta años de tonterías y celos profesionales, cuatro décadas después de que aquellos «tontos con poder» ejercitaran su censura, finalmente se estrena Los siete contra Tebas.

Aquellos oportunistas, sin saberlo, hacían cumplir, en La Habana, la lejana maldición de Apolo que, castigando la desobediencia de Tiresias al salvar a Edipo, determinó en su oráculo que su sentencia llegara incluso a los hijos de Edipo, una de las más célebres víctimas inocentes de la tragedia clásica, y que los hermanos se matarían mutuamente.

Aquellos sectarios, prohibiendo y persiguiendo tu versión de la tragedia de Esquilo, justificaban y llevaban a la práctica en la sociedad de nuestro tiempo, el comienzo de una persecución y de una lucha fratricida que, precisamente, tu obra condenaba de antemano,

Extrapolar aquella maldición «oblicua» de Apolo a una situación particular de cubanos en la isla y cubanos en el exilio, identificar el coro griego que juzga con horror la matanza entre hermanos con los miembros de los C.D.R., sólo podía estar en la mentalidad perversa y paranoide de los inquisidores responsables de la cultura nacional de aquellos tiempos pasados.

Alegría dolorosa, querido Antón.

El oro es un mineral escaso y caro, pero tiene, además, un valor intrínseco como mineral, es el metal más bello (“hijo del sol pero más rutilante que su propio padre...” Ben Jonson), maleable e incorruptible. Tiene la cualidad de conservarse puro, y aunque toneladas de tierra y excrementos traten de ocultarlo, algún día, en virtud de esos movimientos telúricos que no controlamos y que poseen algo de justicieros, lo traen de nuevo a la superficie y brilla como si fuera el primer día de la creación.

En este acontecimiento que resulta el estreno de tu obra, te deseo, Antón, que brille como el oro recién surgido de la tierra, como debió brillar hace cuarenta años. Y que al igual que esas rosas sembradas en el camino de tantas víctimas inocentes, desmienta, con su perfume inexorable, el viento de la muerte.

En días como hoy, en que esa lucha podría darse incluso en el espacio de nuestro ámbito más íntimo y querido, Los siete contra Tebas, puede tener una lectura de mayor utilidad y alcance que la que hicieron hace cuarenta años aquellos que tan ciegamente la condenaron.

Un gran abrazo y mucha suerte,
Adolfo Gutkin.

Alberto Sarraín

Director invitado de Mefisto Teatro para la puesta en escena de Los siete contra Tebas

No creo que haya existido, en mis treinta y siete años de trabajo en el teatro, un momento tan especial como este. Enfrentar la puesta en escena de Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat no ha sido sólo enfrentar una gran obra, un texto inolvidable, un elenco numeroso y una producción complicada. Cosas que someten, en cualquier lugar del planeta en donde se ejerza esta profesión de locos, a tensiones inevitables. Durante estos meses de trabajo en Cuba, he sentido que metía mis manos en materia sagrada. He sentido más que la pasión con que siempre enfrento mi trabajo, una devoción por la obra, una extraordinaria admiración por su creador y la responsabilidad de entregar a la cultura cubana un trabajo que esté a la altura de esa argamasa en que deviene la literatura teatral para el puestista.

Me ha salvado de esta angustia, la certeza de que me acompañaron en el viaje un equipo de creadores único, con los que he podido tener un diálogo del que siempre ha salido beneficiada la obra. Con ellos el texto de Antón se ha convertido en espacio, ropajes, música y movimiento, luces, maquillaje y voces.

En estas largas jornadas de ensayo, donde muchos abandonaron el barco temiendo su hundimiento, han seguido contra viento y marea un grupo de experimentados y noveles actores, asesores y asistentes, egresados del sistema de enseñanza artística cubana, que bajo el amparo de Mefisto Teatro y su director Tony Díaz, empeñaron con verdadera devoción su tiempo, cientos de horas, en realizar un trabajo titánico en medio del agotador verano de la isla.
No puedo finalizar estas notas sin mencionar los nombres de Omar Valiño y Abel Prieto, cuyo esfuerzo y determinación de devolver esta pieza a la cultura cubana después de cuarenta años, han sido fundamental para que se abra el telón.

miércoles, octubre 17, 2007

Los años veinte en el teatro cubano


En Teatro cubano: relectura hay dos nuevos capítulos. Uno está dedicado a la obra teatral de Alfonso Hernández Catá y Alberto Insúa en las primeras décadas del siglo XX y su filiación al canon español y otro, a lo que llamo «comedia galante» cultivada por la misma época, entre otros, por Ramón Sánchez Varona, Luis Felipe Rodríguez y Salvador Salazar. Me ha dado mucho placer rescatar «María» de Sánchez Varona(1920) ,"La torpe realidad", de Salazar, (1923) así como los fragmentos de las obras de Luis Felipe, publicadas en la revista Orto, de Manzanillo.


Como el espejo tiene dos caras, en 1909 La Habana se deleitaba con la Chelito -- Consuelo Portela-- que creó, según Rine Leal, ¡una dramaturgia de la sicalipsis¡ mientras se buscaba una pulga dentro de su cuerpo.





Esta foto de Chelito la he tomado de "El Madrid del cuplé", página dirigida por el profesor Otero Carvajal y aquí parece muy recatada.

viernes, octubre 12, 2007

Recuerdo de Carlos Victoria


Porque Tania Quintero lo ha hecho mejor y -como siempre más rápido-- reproduzco su mensaje y me uno al dolor de los escritores cubanos.

Había nacido en Camagüey en 1950 y esta madrugada falleció en Miami. A modo de homenaje póstumo, unos enlaces para conocer mejor a un escritor que demasiado pronto se nos fue.



Reseña

El ateje

Sobre Jesús Díaz

Más sobre Victoria.

Otras notas

Lectora impaciente


La búsqueda de «ilustraciones» para el tercer capítulo del libro (en Scribd y en Teatro cubano: relecturas) me ha conducido a varios sitios muy interesantes de internet que quiero compartir. Tal vez los conozcan. Sin embargo, no me inhibo porque el otro día un amigo muy culto nos confesó que no sabía que la biblioteca pública de Los Angeles tenía un servicio por el cual sitúa los libros solicitados en la filial escogida por el usuario y un autor dramático no conseguía el listado de obras de otro escritor, a disposición en los catálogos de New York Public Library. Si algo bueno me ha deparado este libro cuya principal dificultad es el acceso a las fuentes, es merodear por los catálogos -- del Hollis de Harvard al de la Biblioteca del Congreso-- pensando que no podré leer todas las obras, pero al menos sé que existen y que alguna vez alguien podrá consultarlas.
En busca de fotografías o grabados donde Alfonso Hernández Catá y Alberto Insúa se vean jóvenes y entusiastas, llegué a la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España con muchos títulos digitalizados, entre ellos, la bellísima Nuevo Mundo de los años en que nuestros autores estrenaban en Madrid. En la Fundación Juan March la búsqueda ha sido todavía más fructífera, pero desde Estados Unidos las críticas y los periódicos se localizan pero sólo se puede acceder desde la sala madrileña.
Hablando de una biblioteca global, empezaría por World Cat.
Hice la prueba e introduje Iván de la Nuez y éstos fueron los resultados.
Hace una semana que leo aunque no escriba en el blog.

domingo, octubre 07, 2007

Tiperritas cubanas


Acabo de consultar Capas populares y modernidad en Cuba (1878-1930), de María del Carmen Barcia (La fuente viva, Fundación Fernando Ortiz, 2005) un muy útil recuento del tejido social que conformaron desde finales del siglo pasado las asociaciones de las capas populares, socorros y ayudas mutuas, gremios y mutualidades así como sociedades de recreo, beneficencia y cultura. Similar papel en el entramado jugaron los centros regionales españoles: el Gallego, el Asturiano, y las diversas casas de salud que, como el Centro de Dependientes o La Benéfica, hemos conocido todavía con sus nombres originales. Sería muy ligero de mi parte glosar en dos párrafos un libro tan paciente y dedicado, pero aunque no encontré ninguna referencia al teatro, la historiadora se interesa por un libro de 1911: Purita Rosal, la novela de una tiperrita, de Manuel Villaverde, en la que los personajes de Purita y Lola son «tiperritas» que viajan en tranvía y trabajan en la calle. El término tiperrita -- que había leído en Eladio Secades --¡ es una cubanización de type writer¡. Las cubanas son mecanógrafas, precursoras de muchas mujeres que antes como despalilladoras, lavanderas y modistas empezaron a trabajar en la calle.

viernes, octubre 05, 2007

Eugenio Florit actor


Eugenio Florit nunca abandonó su pasión por el teatro ni su vocación de actor. Vinculado a los esfuerzos renovadores de la década del treinta, trabaja con Margot Mañach y Luis de Soto en La muerte alegre, de Evreinoff, dirigida por Luis A. Baralt, aunque desde sus tiempos en el colegio La Salle y en la Universidad -- recuerda su hermano Ricardo-- interpretaba monólogos con gracia estupenda. Se destaca en Rosas de Otoño, de Benavente, Topacio, de Pagnol y en El abanico de LadyWindermere, de Wilde. En radio trabajó con Pilar Bermúdez y Marcelo Agudo y fue con Miguel Llao pareja de Raffles y Carlos Brand, así como en la serie de Chan Li Po, de Félix B. Caignet.
Cualquiera pensaría que en Estados Unidos donde se desempeña como profesor su vocación de actor disminuiría o que su reconocimiento como poeta opacaría sus ansias histriónicas pero no, se vincula a los cuadros de comedias, y sigue representando... Como autor revisé sus Tres cuadros religiosos (1960) con los «autos» "La estrella", "Auto de los reyes magos" y "La anunciación" y "La mujer sola" , boceto para una obra teatral, de 1956.
En esta fotografía representa con María de Unamuno Mañana de sol, de los Quintero en Middlebury College. (verano de 1958).

Sautié Mederos: un testimonio personal


Hace rato que La flecha... quiere publicar más del pensamiento de los cubanos que en la isla se expresan en los debates o al menos, sobre algunas de las figuras que reaparecen gracias a las diversas publicaciones de internet. Uno de los recorridos a mi juicio más interesantes es el de Félix Sautié Mederos - que ha sido dirigente, director de periódicos y editoriales, licenciado en Ciencias Sociales y teólogo - y que en los últimos años, ha publicado, me cuenta, los siguientes libros. " Sin tiempo para morir, novela testimonio con dos ediciones agotadas; Evangelio y Revolución, mi tesis de Licenciatura en Teología; Cuba: problemas y retos, dedicado principalmente al problema de la diáspora; Palabras de esperanzas, el título lo dice todo; Futuro del socialismo y el cristianismo en Cuba, en colectivo de autores. Todos publicados por la Editorial Nueva Utopía, de Madrid."
"Ahora trabajo en una serie "Etica política cristiana y revolucionaria" que publico por capítulos cada domingo en el Semanario Unicornio del periódico Por esto, en Mérida, Yucatán y que posteriormente convertiré en libro.
Su libro Mi testimonio muy personal está en prensa, con quinientas páginas. La flecha.... recibió más de ochenta crónicas de Sautié, muchas de las cuales aparecen en este enlace. Escogió una del 2006, que no es quizás la más representativa entre las decenas de trabajos dedicados a la ética, la teología, el futuro de Cuba o la cultura del debate, pero sin dudas, es una de las más sentimentales.
Mis nietos en la diáspora

Por Félix Sautié Mederos

Queridos lectores, me nació un nuevo nieto en Sevilla. Un varón que es mi séptimo nieto y el segundo nieto que nace fuera de Cuba, precisamente en Andalucía en donde vive mi hija Elenita que es cubana y española. Ya tengo dos nietos andaluces en los que corre sangre española y cubana en una síntesis de familias y de etnias que mucho tiene que ver con toda la historia de Cuba que se ha desenvuelto en un constante ir y venir entre dos orillas del Atlántico, distantes en la geografía pero cercanas en lo humano, lo familiar y lo espiritual. Mi nieto andaluz y su hermanita mayor no vivirán cerca de mí y no podré verlos regularmente; la distancia es grande y las barreras son muchas. Tampoco podré ver a otro nieto que tengo en los Estados Unidos y quizás algunos de los que me quedan en Cuba también se marchen. Son alegrías y tristezas que se funden en mi interior en estos momentos. No puedo sentir la felicidad completa de otros padres y abuelos que tienen a su familia cercana. Es el presente de la Cuba de hoy, que muchos intentan negarlo y/o justificarlo achacando las culpas a las presiones externas, a los bloqueos y nunca mirando la viga que tenemos dentro de los ojos de nuestro sistema. Mientras tanto, los cubanos vamos sufriendo día a día múltiples penurias, tristezas, separaciones y problemas que pienso que con un poco de mayor flexibilidad y con menos presiones y condicionamientos sobre las personas, podrían haberse mitigado muchas de las causas internas de constante emigración, que no sólo deberían justificarse con el bloqueo y las leyes norteamericanas propiciatorias del éxodo cubano, porque hay cubanos regados por todo el mundo. Muchos están en España. Esto tendrían que comprenderlo mejor aquí adentro para buscar alternativas de verdadera reconciliación y de reunificación familiar, porque entre tanto el tiempo avanza, nos hacemos más viejos cada día y nuestros hijos siguen soñando con irse. ¿Por qué?, no acepto más respuestas esquemáticas, manidas ni estereotipadas. Habría que ser más honestos en reconocer los problemas internos. Hablar menos y hacer más. Mi nieto Martín ya ha nacido y quiero con todo el sentimiento del alma un mundo mejor para él, para su hermana Julietica andaluza también. De igual forma lo quiero para mi nieto Carlitos que se cría ya en los Estados Unidos desde muy pequeñito y que será norteamericano. También para los nietos que aún tengo en Cuba y a los que están por venir, quizás alguno por Bruselas y otros en La Habana. Qué diáspora familiar tan grande para un solo abuelo. Esta es mi realidad que les cuento y estoy seguro que en España me van a entender, pues allá aún están abiertas las grandes heridas de las muchas emigraciones del pasado siglo. En consecuencia, pienso que los que hablan y hablan echando las culpas únicamente hacia causas externas de la emigración que se nos va, deberían ser un poco más respetuosos con el sufrimiento de quienes la vivimos en carne propia y sabemos que es un problema con profundas raíces internas, que hay que reconocer para edificar un país más acogedor para sus ciudadanos, con menos consignas hacia el exterior y con soluciones más eficaces hacia adentro. Esta reflexión se las escribo con la alegría que me produce el nacimiento de Martín mi nieto andaluz y con el dolor de no tenerlo siempre cercano en la geografía para poder disfrutarlo. Albricias por los nietos de afuera y por los nietos de adentro. Su abuelo tratará de ser digno de ustedes y clamar siempre como la voz del desierto.


Algunas de sus Crónicas cubanas pueden leer en este enlace.