viernes, septiembre 29, 2006

Queremos tanto a Julio

Aquí estamos rodeándolo como a un gurú, no parecía aburrido con nuestros cuentos ni nuestras historias. Había de todo, narraciones policíacas, misterio, épica de la alfabetización y de las becas, obreros del realismo socialista y milicianos de Babel, párrafos cortos y largos, experimentos del Tel Quel, amadoras de la calle Animas, escritores novatos y escritores mejores y peores, los que abandonaron el intento y los que persisten, o los que persistimos, los que desaparecieron pero quien sabe reaparezcan alguna vez con la obra del siglo. Los que ya no están. Estamos envejeciendo en el retrato, contra viento y marea a su lado, como quien se recuesta a un árbol centenario para escribir en su corteza o después para talarlo. Cabeza de Zanahoria asoma con timidez. Con pava se retratan los cronopios y las famas se asustan con el flash. No sé qué ha sido de cada uno de nosotros ni dónde estamos. Sólo sé que sería bueno saberlo para que todos los personajes estén, como Dios manda, debidamente identificados.

Está Julio Cortázar y eso basta, cuando lo queríamos tanto.

Me he enterado por el periódico El País que "un legado extraordinario. Unas cuatro mil imágenes fotográficas (negativos, positivados y diapositivas) y numerosas filmaciones en Súper 8, por decisión de Aurora Bernárdez, su primera mujer, amiga siempre y última compañera del escritor, han encontrado un hábitat en Galicia, depositadas en el Centro Galego de Artes da Imaxe (CGAI). Una selección de ese valioso legado, con aportaciones inéditas, se mostrará a partir del próximo día 28 de septiembre, jueves, en Santiago de Compostela."

Se supone que ayer comenzó en Galicia a exhibirse el legado del Cortázar cámara en mano. La nota también dice que " el manuscrito de Rayuela se encuentra en Austin (Tejas). El resto, en Princeton. Su biblioteca personal, en Madrid, en la Fundación Juan March (una parte de la misma, junto con los ejemplares de las primeras ediciones aportados también por Aurora, se mostrará en la gran exposición compostelana). Otro lugar importante donde se mantiene viva la memoria del escritor es la Cátedra Julio Cortázar de Guadalajara, México, promovida por Gabriel García Márquez, después de recibir el Premio Nobel.Y ahora Galicia, sede de su archivo de imágenes."
En la Casa de las Américas están algunas de sus cartas y el rumor de que una bicicleta lo esperaba para sus andanzas.

En la nota de El país se le muestra disfrazado de vampiro con García Márquez y con Chino Lope y con Lezama cuando "Para llegar a Lezama Lima"

"El hombre que combatió la nada"
4.000 fotografías y filmaciones de Cortázar depositadas en Galicia dan claves de su visión del mundo
MANUEL RIVAS
EL PAÍS - Cultura - 24-09-2006

miércoles, septiembre 27, 2006

Las bacantes de Charles Mee



Charles Mee tiene un significativo conjunto de obras a disposición de actores y directores. A partir de su postulado de que la obra «original» no existe – y bastan Shakespeare y Brecht para probarlo—su escritura, construida con préstamos y traslaciones, saquea los textos ajenos, añade, agrede, reescribe sobre las tradiciones, en un proceso de incorporaciones y suplantaciones, a veces arbitrarias pero siempre fascinantes.

El City Garage, de Santa Mónica, dedica esta temporada una trilogía al autor. Comenzó con Agamenón, continúa con Bacantes (The Bacchae 2.1) y concluirá en diciembre con Ifigenia, conjuntamente con un seminario dedicado a su obra. (Mee and Contemporary America). En la versión dirigida por Frederíque Michel – tampoco con exactitud “fiel” al texto-- la fábula se centra en Penteo, quien gobierna Tebas de manera unipersonal y omnímoda y que, vestido de Armani, secundado por sus ayudantes y seguido por Tiresias y Cadmo, liberales que disfrutan del sol en la playa, encuentra única oposición en las mujeres, refugiadas en las montañas con Dioniso. Allí disfrutan de los ritos báquicos y viven y ejercen en libertad su matriarcado reconciliadas con su cuerpo y con la naturaleza. Hasta aquí podría pensarse en una versión actualizada del mito. Mee anota que deben ser “mujeres del tercer mundo”, pero a pesar de ser el elemento central de la trama y las antagonistas de Penteo, son el elemento más pobre del montaje. La puesta en escena enfatiza su condición de «extranjeras» a partir de un reparto inter-étnico. Desnudas a partir de la cintura, Las Bacantes debieron ser ese elemento extraño y ajeno, personificación de la temida otredad que Penteo intenta trasvasar. Engañado por Dioniso, Penteo se disfraza de mujer y espía a las bacantes. En la confusión de la orgía, su madre lo asesina y al caer al suelo, profiere no un grito mudo, sino un aterrador clamor. Con un bello diseño de Charles A. Duncombe que aprovecha las posibilidades de un espacio reducido y una pequeña orquesta en vivo, Michel emplea música africana y renacentista y hace a los actores en varias oportunidades, decir los textos en su idioma materno. Japonés, alemán, melodías africanas y parlamentos en español contribuyen a una puesta intercultural en la que sonoridades y acentos extraños, favorecen la polifónica textura.




Dice AGAVE

This is a bottomless universe,
a great abyss beneath our feet,
we don't understand it.

Quizás la obra más moderna y al mismo tiempo más arcaica de Eurípides sirva para indagar en un mundo cada vez más desconocido y todavía aterrador.

KADMOS
Surely, all this is a dream--only a dream.

¿Un sueño, podrá ser sólo un sueño?

Las obras del autor en
http://charlesmee.org

Las fotografías son de Paul M. Rubenstein. En la primera foto Justin Davanzo y Juni Buchér, en la segunda Troy Dunn, Joel Núñez y David E. Frank.

domingo, septiembre 24, 2006

La Víbora: mi barrio encantado




El certificado de nacimiento no debía registrar el sitio o rincón dónde por azar hemos venido al mundo, sino el que desde lejos se vuelve recuerdo y añoranza. La Víbora debía ser mi lugar de registro oficial. Confusos sus exactos límites territoriales, ser «viboreño» tiene algún significado. ¿ Dónde empieza y dónde termina? ¿ Y hasta dónde se extiende? Mi Víbora es un paseo personal. De Goss 342 al Edison blanquísimo, luego hacia el cine Alameda, después por 10 de Octubre hasta llegar al cine Tosca, en la Calzada mas bien enorme de de Jesús del Monte. O de Figueroa 364 doblando en Vista Alegre a la derecha, la casa de Celia Torriente y Gloria Puga --que custodiaron joyas y secretos de Luisa Martínez Casado-- y de ahí al parque más lindo del mundo y hasta el cine Mónaco donde una vez hubo una estrella giratoria y antes un circo de mala muerte.



Al parecer todo empezó en el siglo XVII, cuando ya Jesús del Monte tenía parroquia y sus pobladores necesitaban facilitar las comunicaciones con el Valle de Güines, el granero de la ciudad y el “paradero” se estableció como sitio de encuentro. Un médico alemán –atraído por las propiedades de un manantial -- colocó un letrero en su consultorio. El anuncio, con el emblema de la profesión, pero pintado por un yucateco, estampó una «víbora» en lugar del inofensivo majá. Y el nombre quedó para la eternidad. La historia, mucho mejor contada, está en las páginas de Los pasionistas y por eso doy veracidad a lo que podría ser el entramado de una deliciosa novela.
Después, según Eduardo Robreño, a los enfermos de afecciones pulmonares, les recomendaban las alturas de Jesús del Monte para mejorar su salud. Y surgió La Víbora con sus calles tan «santificadas» : de San Indalecio a San Mariano y de San Benigno a Santa Emilia y muchas más: todo el santoral. O las patrióticas : Juan Bruno Zayas, Mayía Rodríguez y Lacret y también sus árboles frutales: Mango, Coco y Tamarindo. Y su paradero proverbial. La casa de los Párraga. El Instituto. La Polilla. Sus hermosos parques con árboles frondosos. Sus casas.


El zapatero Juan y la ruta 14. Los Vitier frente al parque encantado. La trova de Teodoro Benemelis en el portal. El Niágara. Los novios en Los pasionistas, que debía recordar a la catedral de Burgos, pero es un neogótico «tropical» con la impronta sensual y danzante de Diego Reyes en sus paredes.
La Vibora desafía el tiempo y la destrucción y también mis recuerdos.

Las fotografías son de Félix Pedro Izquierdo y fueron tomadas en La Víbora en los primeros días de septiembre.

sábado, septiembre 23, 2006

El teatro que queremos para Cuba: Mario Parajón


En mi papelería, dentro de esos ejemplos que atesoro de la mejor tradición crítica de mi país, encontré "El teatro que queremos para Cuba" aparecido en la Revista Islas, 2.1. 1959:69-77. Disfrutar de su texto es celebrar la magnífica obra de Parajón, otro de los fundadores, quien también en los cincuenta escribió sobre el teatro de O'Neill.

"....Lo que nos parece esencial en el teatro es que vive ante nosotros sin que tengamos que cerrar los ojos para verlo. Es como uno de esos niños que mueren a las dos horas de nacidos. Vienen del cielo, pasan por la tierra y siguen viaje al cielo llevándose un secreto. Después queda de ellos un vago recuerdo de sábanas ensangrentadas, de ojos semicerrados. ¿Habrán nacido esos niños o habremos soñado con su nacimiento? Al teatro le ocurre lo mismo; sucede ante nosotros como sucedería un sueño en que las figuras fueran precisas; nos penetra como si fuéramos casas vacías. A las dos horas se esfuma detrás de una corriente que se cierra. Podemos, es cierto, regresar a la casa y encerrarnos en la biblioteca y leer el texto de la obra. Pero sabemos que entre el manuscrito de la tragedia y la tragedia representada hay la misma diferencia que el viaje que estamos haciendo y el viaje que hemos filmado por el turista que no se resigna a que se le escapen las maravillas que está contemplando. El verdadero teatro es aquel que llega y se va como ese niño y ese sueño; haciéndose tan presente que no podamos dudar de su realidad, tan efímero que nunca lleguemos a apresarlo por completo, tan irreal, que al suspenderse su hechizo dudemos de que haya existido. De ahí que no haya teatro sin escenario, actores, actrices y público. Porque es, como todo lo vulnerable, como todo lo mortal, como todo lo que está a punto de hacerse invisible, pura carne.
Pura carne. O sea: pura vida. O sea: puro tiempo. El héroe dramático se nos aparece en un tiempo mágico, inventado por el autor de la obra que imita el tiempo de la vida. Y en el tiempo es donde no estamos solos, sino con los otros, afirmando esa mundanidad de la que tanto nos ha hablado Heidegger....

..[..] el teatro que queremos para Cuba tiene que ser una autocrítica de la historia de Cuba que se hizo, que se está haciendo y que se hará. Guardián de las tradiciones, vigilante del momento y dibujante del proyecto, su ideal será el de constituirse como espejo de la conciencia colectiva para lo cual tendrá que nacer de abajo, en las manos de autores que no se retraten a sí mismos en sus obras, sino que se dejen invadir, como en el ejemplo que poníamos de Lope, por ese rumor anónimo que es la música predilecta de los creadores de primera magnitud.

jueves, septiembre 21, 2006

De cuando Larisa Vega se encontró con Leslie Caron





Larisa Vega también se encontró con una estrella en una antigua ciudad de Bélgica, sólo que ni corta ni perezosa, dejó constancia de su admiración. Yo pensaba que sólo la gente de mi edad se acordaba de Gigi, o de la francesita enamorada de Gene Kelly en Un americano en París, pero no, Larisa la tenía entre sus favoritas y la encontró en un restaurante de la ciudad de Mons – se celebraba un Festival de cine del amor—y ella viajó con una de sus películas, Viva Cuba, de Juan Carlos Cremata. La literatura cubana también, como Larisa, la recuerda. Si no, volver a ¿Por qué llora Leslie Caron? de Roberto Urías (1988).

Qué alegría me da cuando las actrices de la generación de mi hija Broselianda (nacidas en los primeros años de los sesenta) tienen oportunidades en el cine, pues los nuevos necesitan ver las caras de los suyos como nosotros tuvimos a Raquel, Eslinda y a Daisy y a Adela Legrá. Larisa, que estudió ballet y actuación y se graduó en el Instituto Superior de Arte, ha trabajado en todos los medios, incluidas telenovelas, seriales y teatro, pero sobre todo muy activa, en los últimos años en la televisión y el cine. Para los que quieran seguir su próximo recorrido, Larisa Vega Alamar aparece en
Habana Blues, de Benito Zambrano (Premio Goya por el largometraje Solas)
Les amants du Bagnes (Francia-ICAIC), dirigido por Tierry Binisti para el Canal TF2, Francia.
Páginas del diario de Mauricio (ICAIC-España-México) dirigida por Manuel Pérez. ¡Espérenla!

miércoles, septiembre 20, 2006

Fe de olvidos: el teatro de José Milián



Muchas veces, sin querer o por el misterioso proceso de la escritura, he dejado en el tintero muchos autores y espectáculos. Con nadie más injusto que con el dramaturgo José Milián. Siempre que traté de reparar el vacío, mis proyectos terminaban en la papelera. Nunca logré hablar de una obra suya y quedar satisfecha. Desde entonces me he puesto a pensar qué me pasó a mí con Milián que nunca hablé de sus obras, y aunque ya lo sé pero es largo de contar, tengo su último libro Otra vez Milián. Teatro (Ediciones Unión, 2005). Aparte de cuatro de sus obras de distintas épocas—La rueda de casino, Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma y La reina de Bachiche – tiene un prólogo a dos voces entre el crítico teatral Eberto García Abreu y el autor, que recompensa al lector por todos los que sin querer o queriendo, marginamos el teatro de Milián. Como dialogaron Paco Alfonso y Luis A. Baralt en el 56, la introducción es una joya para los estudiosos como yo que, al cabo de muchos años reparamos en sus textos, porque con sinceridad Milián y García Abreu desenredan una madeja laberíntica: vida y obra, personajes y realidad.

Increíble que Mamico Omi Omó (1965) publicada por Ediciones El Puente, no haya convertido a Milián en un autor a descubrir. Las obras hablan de la dureza de la infancia, el misterio de la vida y los caminos para llegar a mayor. Releídas ahora conmueven probablemente más. Y pasan veinte años para que Milián vuelva a publicar. Vade retro y otras obras que, preparado por Carlos Espinosa, aguardó en las gavetas, porque Vade retro fue un escándalo en el 67 cuando Pedro Castro la montó en Camagüey. Desarrollada en un circo con trapecistas y malabares y fanfarria, muestra el lado oscuro del circo mágico. La Coreana es contratada para exhibir su tristeza. Desquiciada y patética, arrastra su muñeco de trapo y sentencia “!Este no es un día alegre, Palacho!"y hala por el escenario a Palacho con una soga como Madre Coraje su carreta.
Por eso es tan difícil recomponer su cronología, ya que no por su culpa, ha sido publicado a saltos, en desorden y en ese mismo ritmo tendrá que ser estudiado y reevaluado. Pero lo importante es que en el camino no se sentó a esperar por la gloriola sino que siguió escribiendo, dirigió muchísimas obras propias y ajenas, y mantiene vivo el Pequeño Teatro de La Habana.
Si vas a comer espera por Virgilio, elogiada por unanimidad, relata el encuentro ficticio entre Piñera personaje y un joven autor matancero.
Me gusta La reina de Bachiche como a Eberto, me deslumbra Vade retro, pero más me conmueve Milián por su absoluta entrega al teatro. Ha sembrado-cuenta- un cactus en el viejo orinal que tenía por única cazuela. Embellecer el bacín, que emplea Cervantes en sus entremeses, signo inefable del teatro cubano desde los bufos hasta Rolando Ferrer en La taza de café, es una metáfora de su vida y una constante en sus obras, en las que realidad cruda se vuelve farsa y locura e imposible son realizables.

lunes, septiembre 18, 2006

Esperancita Barnet: paseo por la vida



Barnet es una calle de La Habana y un apellido de artistas. Y Esperancita Barnet es evocar el nombre de un perfume, si se dedicaran fragancias a las mujeres hermosas que han vivido a plenitud y envejecido con igual gracia. La vi muchas veces a la salida del Gran Teatro del brazo de uno de sus hijos, el cineasta Enrique Pineda Barnet. Ahora tengo –para recordarla– una de sus predilecciones, la buena cocina, y un libro inédito que escribió para amigos y familiares que le pedían las recetas pero luego hacían lo que les daba la gana. Espero se conozca pronto. Así sus consejos culinarios nos podrán acompañar al lado del fogón, el vaso de vino o el paseo por el Vedado. Su fotografía aparece, envuelta en pátina, en la película La bella del Alhambra. No tengo que decir cuánto agradezco a Enrique su gentileza en dejarme compartir esta sorpresa. Esperancita conquistará muchos nuevos admiradores.
A continuación, fragmentos de la presentación de Esperancita en el libro y su receta de frijoles negros.

A sus padres los presentó José Martí
La trajo al mundo su padre Octavio Barnet
La protegió de tempranas envidias su madre Angélica González
Le regalaba lazos Rubén Martínez Villena
La llevaba a los bailes de Pulgarcito Cundo Bermúdez
La admiraban Raimundo Lazo y José Zacarías Tallet
La enamoraban los millonarios del Country Club
Se divorció en 1935 siendo vanguardia de esta ley aprobada en 1925
Le ponían un banquito para que alcanzara a las clases en la Escuela del Hogar
La honraron los políticos más prestigiosos de La Habana de los años 40 y 50
Tuvo dos matrimonios
Cuatro hijos
Ocho nietos
Once biznietos
cientos de admiradores –y memorables buenas amigas-
llegó hasta bailar una Lambada
bebió dos whiskys cada noche hasta dos meses antes de partir
tuvo novios de la mañana, y novios del atardecer, que le obsequiaron flores, bombones y perfumes hasta los 91 años.
Cocinaba como una reina.
Anfitriona por excelencia
Detestó la política y se burló de ella
Fue ante todo una dama
Y vanguardia, moderna, abierta, sin prejuicios
Confidente ideal,
Nunca conoció el rencor
Ni la queja
No quiso morir
Por eso no lo hizo.
El 12 de julio del 2004, sólo salió de viaje.


NEGROS QUE FASCINAN

INGREDIENTES:
2 lbs. de frijoles negros
4 pimientos verdes grandes
4 pimientos rojos,
1 cebolla grande
6 dientes de ajo
6 ajíes criollos
8 ajíes cachucha
Todos los tipos de ajíes, pimientos y chiles que aparezcan.
2 tomates de ensalada
1 botella de aceite de oliva
1 botella de vino tinto
Cocoa o chocolate amargo rayado
Mole mexicano
2 cucharadas de cocina de azúcar
Sal, orégano en polvo, orégano de la tierra en hoja
2 hojitas de cilantro
1 ramita de cilantrillo
Comino molido
Pimienta negra molida

Ablandar los frijoles en agua con un pimiento y mitad de una cebolla y una cucharada o dos, de aceite, hasta gastar el agua. La sal, a su gusto. En la medida que se ablandan, irlos aplastando con la cuchara de cocina contra la pared interior de la olla (no molerlos ni hacerlos puré, solamente aplastarlos para que se abran).
Añadir los ajíes y chiles, molidos.La cebolla bien picadita.Los pimientos abiertos, enteros. Los tomates de ensalada bien picaditos.Y un pequeño sofrito con aceite, con las especies, el ajo y las yerbitas bien muescadas. Revolver. Añadir la cocoa rayada y el mole (previamente disuelto en una taza de caldo) la pimienta molida, añadir las 2 cucharadas de azúcar, disolviendo.
Revolver nuevamente, a candela bajita. Añadir la botella de vino tinto. (Puede ser más).Revolver. Siempre aplastándolos contra la olla. Revolver para ir haciendo una pasta, a candela bajita, concluyendo el ablandarlos, hasta que se gaste el líquido. Es el momento de añadirle todo el refuerzo, a su gusto, de los mismos productos. Echarle el aceite restante, poco a poco.Una vez pastosos, ponerlos en refrigeración, a dormir una noche.
Servirlos, fríos, espolvoreados con queso parmesano y cebolla blanca bien picadita. También pueden servirse calientes y más o menos espesos.
Se convoyan con arroz blanco, o puré de papas. O se untan en panecillos, galleticas, o se hacen tacos con tortillas o arepas. Su picante es a gusto. Pueden adornarse en la fuente con: queso parmesano rayado, pimientos morrones y aceitunas rellenas.

Habana, Cuba, 1997. Esperancita Barnet ©

viernes, septiembre 15, 2006

Primicia: escapar



En el antiguo hospital de Mazorra, Rudy Mora rueda un filme de ficción de cincuenticinco minutos titulado Escapar. Si tenemos en cuenta el éxito de teleaudiencia de Doble juego ( 2003) que tuvo pendientes de la pantalla del televisor a muchos, interesados en seguir las desgracias de dos adolescentes, Matilde (Liety Chaviano) estudiante de pre-universitario con unas libras de más, desmedida ternura y una madre trabajadora pero tozuda (Corina Mestre) e Isabel (Mónica Alonso), descarriada, carismática y marginal, hija de una madre violenta que la maltrata y termina en la cárcel (Broselianda Hernández) y que con todos esos ingredientes, violencia, amor e intolerancia, no hizo una obra maniquea, hay razones para esperar con positiva expectación el estreno que cuenta con un valioso reparto.

Escapar es uno de los verbos más usados en el cubano actual. No sólo significa huir, partir, o evadir la justicia o la cárcel para ser algo más general e intangible. “Aquí estamos, escapando” suele decirse cuando algo bueno revierte la desgracia o cuando se espera –en una especie de limbo—algo que sucederá. A veces se dice sin justificación alguna como antaño, --anota José Antonio Ramos-- se decía ¿ y a mí qué?

En el filme (cuya historia no voy a contar), el problema del protagonista (Fernando Hecheverría) es “ escapar” y al parecer es una historia de traumas muy sentidos y dolidos en los que interviene una siquiatra, para que Fernando pueda vivir con su «culpa».
Con: Fernando Hechevarría, Broselianda Hernández, Jorge Martínez y las actuaciones especiales de Adria Santana, Osvaldo Doimeadiós y Miriam Socarrás.
Música: Gerardo Alfonso.
Guión: Rudy Mora y Cary Cruz
Dirección de fotografía: Ángel Alderete.
Dirección: Rudy Mora.

De vez en cuando, por suerte, este blog tiene sus primicias.
Doble juego está en DVD –realizado por Citmatel- en una versión de una hora y algo más y hay sitios en los que se vende la de cinco horas.

jueves, septiembre 14, 2006

El día que me encontré con una estrella

Todo el mundo que vive a unas millas de Hollywood o en sus lejanías o en sus inmediaciones, aunque no lo confiese, en el fondo, sueña con encontrarse alguna vez con una «celebridad» para verla de cerca, de tú a tú, a unos pasos y luego tener tema de conversación. Pues yo no me encontré con una cualquiera, sino con una estrella del firmamento del cine, en una tienda de Main Street, en la que venden ropa de algodón nada sofisticada y algo hippie, y en época de rebajas. Casi nadie la reconoció. La tienda – un salón con cuatro probadores—tiene un único espejo de pared a pared, escaparate, inmensa pasarela para mujeres de más de cuarenta que no encuentran ropa apropiada cuando el cuerpo ha envejecido pero no la cabeza.

¿Será ella, me dije? Y me acerqué. Estaba vestida y desvestida. En el probador, como todas. La acompañaba una amiga y una perrita. Se probó media tienda frente al espejo, mientras las empleadas planchaban al vapor las arrugadas telas, descalza, plácida y divertida y cuando le habló a la perra y ordenó enviarle sus compras a Nueva York, no tuve ninguna duda. Es ella. La voz es inconfundible. Es ella. Con ¿sesenta años? más que en Tener o no tener pero yo diría que esa belleza clásica o ese estilo que se tiene o no se tiene. Con la gracia y la sensualidad de Key Largo, el peinado de raya al medio y una sencillez radiante y luminosa a cara lavada.

A estas alturas ya el lector sabe que estoy hablando de Lauren Bacall. Recientemente publicó sus memorias y aparece en Dogville y Manderlay y nunca se enteró que estuve tentada de pedirle un autógrafo y no me atreví.

lunes, septiembre 11, 2006

En La Habana y sin pasaporte



Al fin he visto A Lady Without Passport, dirigida por Joseph H. Lewis (1950). Aunque comparada con Gun Crazy, es inferior, como fabricación de la imagen de Cuba por el cine de Hollywood, es sensacional. La Habana lánguida y bulliciosa, amable, blanquísima, la entrada del túnel, el malecón y las calles de La Habana Vieja como
« telón de fondo». Hedy Lamarr ( Marianne Lorress) emigrada húngara, salida de un campo de concentración con tatuaje y make up , quiere reunirse con su padre, ilegal también, en los Estados Unidos. Como no califica para emigrar legalmente – oh, vieja historia— ni tiene papeles para trabajar, decide hacerlo de contrabando. Las locaciones reales son el pretexto y abundan decorados corpóreos del lote dos de la Metro en Culver City, que con el buen gusto de Cedric Gibbons y algo de buena voluntad, llegan a parecerse a los bares, hoteles y tranvías habaneros.



La ciudad, para decirlo con palabras de Rafael Hernández en su enjundioso artículo “La imagen de Cuba en el cine: el making de un canon”, es la Casablanca tropical, o tal vez digo yo, la Casbah de la rumba a la que no llega Jean Gabin (Pepe le Moko) ni Humphrey Bogart, sino un policía encubierto (John Hodiak), que pasa por húngaro y se enamora de Marianne ¿quién no? Con los barcos entrando a la bahía y después de prevenirla -- en Estados Unidos «un acento, un apellido extranjero» podrían ser muy peligrosos -- trata de interceptar la operación y al mismo tiempo, protegerla. Los ilegales no vienen en balsa sino en avión y no logran llegar a tierra firme sino a los Everglades. Después de un tiroteo en la niebla, Marianne al fin, sin pasaporte, y prisionera de inmigración, logra realizar el sueño americano.
Aprovecho – ya que Rafael cita ¡No es Cuba, es Hollywood!-- para remitirles al texto suyo y al mío, en versión digital, y reparar un descuido no imputable a la revista Encuentro y sí a la tecnología: en el el camino de Santa Mónica a Madrid, perdió las notas.
Agradecía al profesor Steve Ricci y a Mark Quigley de los archivos de cine y televisión de UCLA (Universidad de California, Los Angeles) y a Felipe Herba, de YCM Laboratories, Burbank, quien me hizo, como siempre, sus inteligentes comentarios. Gracias a ellos, vi las películas, incluyendo esa rareza preciosísima que es The Bright Shawl. Si alguien necesita las notas, sólo tiene que escribirme.
De todos modos, me fueron muy útiles, María Eulalia Douglas, La tienda negra. El cine en Cuba [1897-1990],Cinemateca de Cuba, 1996; Raúl Rodríguez, El cine silente en Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1992; Reynaldo González, “Primeros tropiezos del español en el cine” y Louis A. Pérez Jr., On Becoming Cuban.Identity, nationality and culture, The University of North Carolina Press,1999. Y mucha más bibliografía en inglés, entre ésta, el libro de memorias de Desi Arnaz.
Fundamental en la recreación de la época, Cuban Story, encontrada en la bóveda de Victor Pahlen y estrenada en video, sobre la estancia cubana de Errol Flynn. Según la hija del cineasta, fue exhibida en un festival en Moscú y luego archivada hasta ahora. Valioso material documental de la dictadura de Batista y el triunfo de 1959.


Rafael Hernández: http://www.cubacine.cu/revistacinecubano/index.htm
¡ No es Cuba, es Hollywood!http://www.cubaencuentro.com/es/

jueves, septiembre 07, 2006

Libros de cocina


Sólo por la apariencia se puede observar lo ajado y ojeado que está mi libro de Nitza Villapol: Cocina al minuto, 1981, urgido de una restauración capital. Ha atravesado mudadas varias, separaciones cordiales y violentas, inclemencias del tiempo y por último, un viaje en avión. Nitza me enseñó, al menos a mí, a cocinar sin ingredientes, el milagro de los panes y los peces. Y abundan muchos chistes al respecto de sus piadosas sustituciones. Pero el libro está conmigo todavía por muchas razones, tengo buenos recuerdos de la Villapol cuando la entrevisté. Se asombró que le preguntara sobre la cocina como cultura y a mí encontrar en su apartamento de la calle 17, un rarísimo Fidelio Ponce en la cabecera de su cama. Me dijo que la cocina cubana no estaba investigada, sostenía que teníamos más de Africa que de España de donde vinieron las frituras, las salsas, e incluso, los arroces, con más picante. Hablamos del poco picante que hay en la comida cubana y cómo la forma de condimentar es diferente en cada una de las regiones y de cómo había que cambiar los hábitos alimentarios, de la espesura de los potajes y el «buchito» de café. Y desde luego del ajiaco. Todo eso está en “La olla al fuego de los trópicos”. Revolución y Cultura no.26, octubre, 1974. Entonces no la entrevistaban mucho. Me enseñó su libro de cocina más antiguo, el Nuevo manual del cocinero cubano y español, de J.P. Legran, de 1856. Seguramente hay otros muy buenos libros o mejores, pero para las cubanas de mi edad, ella es la única que enseñó junto a su inseparable Margot a cocinar por la televisión por más de cuarenta años.

Pero los libros de cocina se renuevan como todo. Y deben estar oyendo la conversación cubanas y cubanos con experiencia culinaria para escribir nuevos libros. (Leí sobre un chef que ganó un premio en España.) Por eso, me sorprendió el blog de Mayra Gómez Fariñas, nacida en Cabaiguán, provincia de Sancti Spíritus, a unos 350 km al este de La Habana. Ingeniera, aprendió a cocinar en su casa, al lado de sus mayores, y dice que sus platos tienen sabor casero, como son gustados en la provincia central. Sus recetas están en http: recetasdelaabuela.blogia.com.
Mientras tanto aquí están Nitza y Margot que debían tener un monumento en Mazón y San Miguel.

lunes, septiembre 04, 2006

Ibsen: ladridos a la luna


La caricatura es de Andreas Bloch. Korsaren 4 de enero de 1900. A la izquierda está Bjorn Bjorson. Y a la derecha los críticos y directores.

Se celebra el año de Ibsen . Aunque Cuba está muy lejos de Noruega, el autor proporciona el «molde» en el que se sustenta la escena cubana por más de cuarenta años hasta que Flora Díaz Parrado escribe El velorio de Pura, Carlos Felipe El chino y Piñera, Electra Garrigó. Aunque el teatro se vuelva experimental y osado, la fórmula ibseniana sigue batallando en los escenarios y está vigente en nuestros días, aunque no en estado puro, sino contaminada de otras influencias. Las obras tempranas de José Antonio Ramos están muy influidas por el dramaturgo que comienza a escribir el año en que Ibsen muere.

En el el prólogo a Almas rebeldes, Ramos habla, con dolor, de cuando Hedda Gabbler fue reída en La Habana. Al finalizar la obra Eugenio Ferrand regresa de un largo viaje, y escondido, antes de reencontrarse con la familia que abandonó, desheredado por su padre, un rico accionista de la Tobacco Company, oye una conversación frívola entre las cortinas, que es un intertexto sobre el teatro.

El marqués. ¡Y llamar a eso arte teatral!
Miguel. ¡Es la invasión de la sociología! Nos viene del norte de Europa.
La marquesa. Pues a mí eso me resulta realmente grotesco.
D. Germán. Ps.! ¡Ladridos a la luna!

En La hidra ( 1908) hay una enfermedad venérea como en Espectros. Y en casi todas, hasta la menos conocida, Nanda, «alta comedia», los pagarés, el dinero y las deudas juegan un papel similar al que ocurre en el mundo de Ibsen. Lo que pasa es que Fernanda hace al revés que Nora y se queda. Y los patriarcas de Ramos se sacrifican como Stockmann en Un enemigo del pueblo. Estudiar su recorrido en el teatro cubano nos daría más de una sorpresa.

Al que quiera leer en español sinopsis de las obras de Ibsen, le recomiendo http://www.noruega-cuba.org/ibsen/ Y caricaturas, fotografías y pinturas en http://ibsen.net/